EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 234 –  DICIEMBRE 2018
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EL CARRIZO (Phragmites australis = Arundo australis)

 

 

 © José Ángel Rodríguez

Inflorescencias del carrizo

 

 

 

También llamado cañota y caña fina, el carrizo se asemeja mucho a la caña común, con la que se ha comparado, indicando que es una reproducción en miniatura de la popular y conocida caña común. El nombre genérico de esta planta (Phragmites) deriva del griego (phragma) y hace alusión a su uso desde la antigüedad para confeccionar con esta materia vegetal empalizadas.

El carrizo es una caña larga y delgada, que mueve con facilidad el viento, y que aparece rematada en una inflorescencia terminal de aspecto plumoso y color gris-amarillento, que puede alcanzar los 50 cms. de longitud, mientras que el tallo, largo y muy fino, puede alcanzar los 150 cms de longitud y tan solo 0,5 a 1,5 cms de diámetro.

Es una planta que se extiende por la mayor parte del planeta y se cría en terrenos pantanosos e inundables como colas de pantanos y presas, así como en los bordes de cursos de agua lentos, desde el nivel del mar hasta los 1500-1600 metros de altitud, pudiendo formar extensas cubiertas vegetales, llamadas carrizales, como la que se localiza en la cola del Pantano del Negratín, en la provincia de Granada, que tiene una longitud de varios kilómetros. En este hábitat encuentran refugio gran número de especies de nuestra fauna silvestre y particularmente de aves, por lo que se trata de un tipo de vegetación cuya conservación debe de ser prioritaria dentro de cualquier proyecto de actuación.

Muy curiosas son las aplicaciones que se han dado a esta planta en la medicina tradicional, así Laguna refiere como la raíz cuenta con unas sustancias adherentes, por lo que lavadas y limpiadas de impurezas las raíces "se utilizaban para sacar las astillas y casquillos de las heridas". También se utilizaban su hojas verdes, maceradas en vinagre, para sanar las inflamaciones y como contraveneno para tratar la dolencias concordia como "Fuego de San Antonio", dolencia también llamado popularmente "Fuego del Infierno" y cuyo nombre médico se corresponde con la dolencia conocida como ergotismo, una enfermedad causada por la ingesta de alimentos contaminados por mico toxinas (toxinas producidas por hongos parásitos), o por abuso de medicamentos que contengan esta misma sustancia. El ergotismo está causado fundamentalmente por el llamado cornezuelo (Claviceps purpurea) que contamina algunos el centeno y en menor frecuentemente la avena, el centeno y el trigo, pudiendo producir un envenenamiento en la persona que ha consumido alimentos afectados por este hongo y pueden traducirse en y convulsiones o contracción arterial, que puede llegar conducir a la de los tejidos y la aparición de gangrena.

Otras utilidades de esta planta son las derivadas de sus aplicaciones y usos textiles para confeccionar esteras, cercas y cañizos, que se utilizaban para construir chozas, corralizas y cobertizos, como también se empleaban en las cubiertas de las viviendas, como rollizos que se colocaban sobre los maderos o vigas y debajo de las tejas.

Actualmente el mayor uso del carrizo, de fácil reproducción por división de la planta, es el ornamental y ecológico, tanto para servir de refugio a la fauna silvestre, como para fijar terrenos inundables y con riesgos de erosión.