EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 233 –  NOVIEMBRE 2018
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EL CASTAÑO DE INDIAS

(Aesculus hippocastanum)

© José Ángel Rodríguez

Detalle del fruto y hojas del Castaño de Indias en otoño.

Este árbol es nativo de la zona de Bulgaria, Albania, Grecia y regiones limítrofes, aun cuando se haya muy difundido en todo el mundo su cultivo, habiéndose convertido en uno de los árboles ornamentales más conocidos y populares gracias a su habitual presencia en parques y jardines públicos, donde no es raro que forme alineaciones en avenidas, calles y paseos, al considerarse un árbol de sombra ornamental muy apreciado, donde es plantado a una distancia mínima de 6 metros un ejemplar de otro, para no obstaculizar su futuro desarrollo.

 

Su porte es majestuoso e imponente, pudiendo llegar a alcanzar en torno a los 20 m de altura y un diámetro de follaje de 12-15 m. Las hojas son digitadas, de un bello color verde, que en otoño se vuelven de unos bonitos tonos ocres en otoño. Su floración es espectacular y tiene lugar  muy entrada la primavera. Sus flores, en panículas erectas y terminales, de forma cónica o piramidal, son blancas y erectas, y van seguidas de frutos de un color marrón brillante, encerrados en erizos espinosos, verde brillante. Sus yemas de primavera son pegajosas. Mientras que el fruto es una castaña de 2-4 cm: una cápsula, globoso y erizado de espinas blandas, dehiscente por 3 valvas. Estas castañas no son comestibles, aunque sí se utilizan en la alimentación animal y son también consumidas por la fauna silvestre.

 

Su madera es débil y poco resistente, por lo que no es muy apreciada en carpintería, teniendo pocas utilidades, aun cuando se ha utilizado para obras ligeras y cajas de embalaje. Como es muy porosa sirve para hacer estanterías donde se guarden frutas, ya que se estima que al absorber la humedad favorece su conservación.

 

Tiene algunas propiedades medicinales, la corteza por ejemplo tiene efectos astringentes, vasoconstrictora y antitérmica y las semillas tiene efectos como tónico y descongestionante. Se puede usar también contra las varices, hemorroides, flebitis y trombosis. En dosis terapéuticas no es tóxico, hay que tener cuidado con las semillas que pueden provocar efectos graves en los niños.

 

Hemos encontrado referencias documentales a que las castañas se han utilizado para preparar aceites y también para el lavado y desinfección del cuerpo humano, pero estas aplicaciones deben de considerarse anecdóticas.

En la Sierra de Baza está muy bien representado el castaño de Indias, siendo en las inmediaciones del arroyo Uclías, a la altura de la aldea de El Tesorero, donde se localizan los mejores ejemplares, plantados en torno a los años 60 del pasado siglo y por tanto con unos 50 años de edad.