EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 233 –  NOVIEMBRE 2018
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EL CEDRO DEL ATLAS (cedrus atlantica)

 

Cedro del Atlas con sus características piñas en la fase juvenil.

El cedro del Atlas, también llamado cedro atlántico, es una conífera de porte majestuoso, dotada de un tronco muy recto, que puede alcanzar los 45 metros de altura. Su corteza, es de un característico color cenicienta y lisa que se va agrietando con la edad, tomando coloración negruzca o pardo oscura, volviéndose áspera y rugosa. Las hojas son aciculadas y aparecen agrupadas en manojos en forma de roseta, que puede recordarnos a las brochas de afeitar, lo que ayuda mucho a la identificación botánica y a diferenciarlo con otras coníferas con las que puede confundirse a lo lejos como los abetos. Un mismo pie cuenta tanto con conos masculinos como femeninos, los primeros erguidos en el centro de la roseta de hojas, mientras que los femeninos aparecen en la parte superior de la roseta. El fruto, es una piña erguida de 5 a 8 cms. de longitud en forma de tonel, que aparece consistente en la fase juvenil y se deshace en la madurez, para dejar escapar las semillas que encierra (piñones).

Como alude el nombre común de este árbol es originario del Norte de África, de la cordillera del Atlas en Argelia y Marruecos, de donde ha sido introducido en la Península Ibérica, siendo una especie frecuente en los montes y parques, en los que se ha naturalizado con facilidad.

Del cedro del Atlas es aprovechada su madera, de muy buena calidad, de grano fino y aromática y muy resistente a la putrefacción, habiéndose empleado mucho en construcción y carpintería de lujo y actualmente también para fabricar lápices y pinceles. La madera desprende un olor muy agradable al quemarla, por lo que también ha sido utilizada en sahumerios.

Por la belleza, buen porte y rápido crecimiento de este árbol (puede alcanzar los 2,5 metros de perímetro en 50 años) es muy utilizado con fines ornamentales, por lo que es fácil encontrarlo en parques y jardines, siempre que tengan un tamaño importante, en cuanto que el gran desarrollo que adquiere este árbol precisa de grandes espacios abiertos.

La madera del cedro ha sido aprovechada desde la antigüedad, así Plinio cuenta que las embarcaciones de los faraones se fabricaban con madera de cedro. También ha sido utilizada para fabricar ataúdes de lujo, tanto por sus propiedades olorosas como por el simbolismo de inmortalidad que rodea a la especie. Se cuenta que era de cedro la vara de Moisés y que la cruz donde murió Jesús era también de cedro.

El cedro del Atlas está muy bien representado en la Sierra de Baza, habiendo sido objeto de una importante plantación en torno a los años cincuenta del pasado siglo, que ahora nos permite contemplar vigorosos ejemplares, particularmente en zonas aluviales, donde ha encontrado un suelo más fértil y profundo para desarrollarse.