EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 229 –  JULIO 2018
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EL CEREZO SILVESTRE (Prunus avium)

 

 © José Ángel Rodríguez

Flores del cerezo silvestre. Se considera que la flor de este frutal representa la belleza y delicadeza.

 

 

 

Árbol caducifolio de la familia de las rosáceas, que puede llegar a los 25 metros de altura, que se cría desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros de altitud, con la corteza lisa, anillada y de un característico color marrón-rojizo, que se desprende en anchas bandas transversales. Sus hojas son simples, ovado-oblongas, acuminadas, de 7.5-12.5 cm. de longitud y 3.5-5 cm. de anchura, fasciculadas en el extremo de cortas ramillas, con el margen irregularmente aserrado y el haz glabro. Antes de caer las hojas adquieren una tonalidad rojizo-anaranjada muy decorativa. Las flores del cerezo son blancas de 2-3 cm. de diámetro que aparecen antes o al tiempo que las hojas y se disponen en hacecillos axilares, umbeliformes de 2-6 cm. de longitud, con largos pedúnculos. Sus frutos son una drupa de aspecto globosos, carnosos, deprimidos en el ápice, de 1 cm.. de diámetro o algo mayor en los ejemplares cultivados. Son de color rojo negruzco, no pruinosos.

A esta especie pertenecen todas las cerezas, tanto las razas cultivadas, de sabor dulce, como las silvestres, de sabor agrio y de menor tamaño, obtenidas todas ellas por selección genética.

La madera del cerezo silvestre es pesada, dura, muy estimada en tornería, ebanistería, para la fabricación de muebles, instrumentos y chapas. Habiendo sido cultivado como árbol frutal y en ocasiones con fines ornamentales para jardinería.

Las cerezas, son laxantes y muy digestivas consumiéndose tanto como fruta del tiempo como en mermeladas. De sus frutos también se obtiene por fermentación el licor llamado "Kirsch", para su elaboración se trituran y machacan las cerezas con el hueso, que es posteriormente prensado y separado del zumo, el que se pone en una vasija o tonel pequeño con azúcar (también puede usarse miel), dejándolo que fermente, en un proceso similar al de la elaboración del vino, tras lo cual se filtra con una tela y se deja reposar en botellas para su consumo.

La resina o goma de cerezo llegó a gozar de gran fama popular, preparándose con ella un emplasto que se utilizaba para tratar las hernias, para ello se ponían trozos de resina en agua hirviendo hasta disolverla, formando una pasta que no se dejaba de mover tras separarla del fuego hasta que enfriaba, tras lo que se aplicaba en la zona afectada que se cubría con una faja y venda

Las curiosidades y simbologías del cerezo son muy abundantes en las diferentes culturas, así fue una planta muy popular entre los romanos, de hecho su nombre científico Avium, procede del latín y significa “de las aves”, aludiendo al consumo de sus frutos por las aves. Aun cuando ha sido en la cultura oriental, particularmente en Japón, donde el cerezo silvestre alcanza una mayor relevancia. Así Sakura, un nombre femenino muy popular en Japón, significa “flor de cerezo” y se considera que la flor de este frutal representa la belleza y delicadeza. De hecho la flor del cerezo está considerada como la flor nacional del Japón. 

El cerezo silvestre es un árbol que sin ser abundante está presente de forma natural en muchos parajes de la Sierra de Baza, siempre localizado en las proximidades de los arroyos de montaña, siempre muy vistosa y llamativa su floración primaveral y espectacular su coloración otoñal, en la que se sus hojas adquieren un bellísimo color rojo.