EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 229 –  JULIO 2018
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La cornicabra o terebinto (Pistacia terebinthus)

 

Detalle de las hojas y frutos de la cornicabra en otoño.


Pequeño arbolillo o arbusto caducifolio, que no supera los cinco metros de altura. Su nombre científico “Pistacia” deriva del griego (pistake) y  significa nuez, por la forma de su fruto, mientras que el nombre específico de la especie “terebinto” también deriva del griego y hace alusión a la resina que se obtiene de esta misma planta.

La cornicabra pertenece a la familia de las anacardiaceae, la que incluye especies muy conocidas y apreciadas como comestibles como el pistacho, el mango o los anacardos. Aun cuando el mayor interés etnobotánico de la cornicabra le viene de su uso para la obtención de resinas. De la cornicabra o terebinto se obtiene una resina muy apreciada en la farmacopea e industria de las pinturas y barnices de alta calidad y conocida como trementina de Chio o Quio. Pío Font Quer en su obra “Plantas medicinales. El Dioscórides Renovado” cuenta que ésta es la mejor de las resinas, con un aspecto transparente y olor suave y propio del terebinto. Después de ésta, cuenta este mismo autor, como le sigue en virtudes la de picea y abeto, a las cuales suceden las de pino.

La trementina que produce el terebinto es un producto óleo-resinoso, que también es llamado trementina verdadera, una resina que se exuda espontáneamente del árbol, aun cuando para su obtención suelen practicarse incisiones o cortes en el árbol. Incolora al tiempo de su exudación, se torna luego de un color amarillento, más o menos oscuro. Antiguamente se usaba como excitante enérgico, muy útil en los catarros crónicos, también ha sido utilizada para tratar los casos de pleurodinias y reumatismos musculares.

Las hojas y las cortezas de la cornicabra son ricas en taninos, al igual que las agallas, una protuberancias o deformaciones de la planta que se forman por la picadura de un mosquito de la familia de los pulgones cuyo nombre científico es Pemphigus cornicularia. Esta agalla, por su forma, recuerda a una leguminosa o más concretamente a los cuernos de una cabra, de donde toma su nombre vulgar. Tanto la corteza como las agallas y hojas de la cornicabra se utilizan maceradas en vino tinto.

La madera del terebinto es dura y resistente, pudiendo ser pulimentada y torneada, por lo que encuentra aplicaciones en tornería, marquetería y ebanistería, mientras que sus raíces, de un color rojo muy bonito, se utilizan para confeccionar pipas de fumar y cajitas de tabaco.

El fruto de la cornicabra es una drupa esférica de color rojo cuando está madura, que contiene una sola semilla, siendo consumida por aves, también se ha tostado como sucedáneo de la pimienta. Otras aplicaciones, son las de utilizarse las ramitas con frutos para componer ramos de flores seca, al aguantar muy bien el fruto en la rama cortada.

La cornicabra está bien representada en la Sierra de Baza, aun cuando no es abundante, y podemos localizar ejemplares aislados en zona como en el Hoyico de Medina, el arroyo Bodurria a la altura de Bastidas y particularmente en la zona de las Juntas de Gor y Casas de Don Diego, donde con su característico color rojo de su hojas en las fechas previas a su caída, da una tonalidad muy peculiar al paisaje otoñal de este valle.