EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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EL GAMÓN (Asphodelus albus)

 

 © José Ángel Rodríguez

Gamón en floración primaveral, con presencia de frutos que alternan con las flores.

 

 

 

El gamón es una planta perenne con raíces carnosas (tubérculo), perteneciente a la familia de las liliáceas y que puede alcanzar un metro de altura. Sus hojas son basales, semicilíndricas y las flores campanuladas, de color marcadamente blanco, con una línea rojiza en los pétalos y sépalos. El fruto tiene forma de cápsula de forma ovoide, localizadas al final de unos cortos pedúnculos, y son de color amarillo-verdoso que se abren en tres partes al madurar, para dejar libres a las semillas que se encierran en su interior.
 

El gamón (A. albus) es una planta muy habitual en nuestras sierras y montes, que  crece de forma silvestre en praderas y llanuras soleadas de España, el sur de Francia y la costa mediterránea hasta los Balcanes, entre el nivel del mar y los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Prefiere suelos calizos con arena, siendo marcadamente fitófila.

 

Dentro del amplio género de los gamones (Asphodelus) se contabilizan varias especies, todas ellas con floración fundamentalmente primaveral y más raramente estival, siendo en todos los casos sus flores muy vistosas y atractivas, aunque despiden un olor que no es muy agradable. Las especies más conocida son: el Asphodelus albus llamado gamón blanco, aunque también deben de mencionarse dentro de este elenco el Asphodelus lutea (gamón amarillo), el Asphodelus cerasiferus (gamón de cerezas), el Asphodelus fistulosus (gamón fistuloso), el Asphodelus microcarpus (gamón de fruto pequeño, también llamado gamoncillo), Asphodelus aestivus (gamón de verano o estío) y el Asphodelus ramosus (gamón ramoso o gamonito), entre las especies más populares.

 

El nombre genérico de esta planta Asphodelus proviene de las palabras latinas aspho y delus, que significan o pueden traducirse como “hablador divino” mientras que albus significa en latín blanco, en clara alusión al blanco puro e inmaculado de sus llamativas y vistosas flores.

 

El gamón tiene la particularidad de que es una planta que no suele ser dañada por el fuego, tampoco es comida por el ganado, de modo que los animales de pasto suelen dejarla intacta en los prados, lo que unido al hecho de que el gamón suelen brotar con vigor en primavera en terrenos que aparentaban no tener vida, incluso quemados, teniendo lugar una explosiva aparición primaveral en el que literalmente rompen la tierra sus hojas que parecen arrancar del suelo, a lo que sigue un largo tallo cilíndrico que aparece adornado por numerosas flores blancas, al coincidir sus ciclos de floración con el renacer de la naturaleza, se le ha buscado significados desde antiguo con la vida después de la muerte, por lo que se incluye dentro del grupo de plantas mediterráneas evocadoras del mundo del más allá, asociándose su presencia a la muerte y el tránsito a lo extraterrenal, por lo que era frecuente su presencia en las ceremonias fúnebres.

 

El gamón se reproduce en el periodo de reposo vegetativo de la planta, por división de la raíz, en otoño, enterrando las raíces entre 7 y 8 cms. También puede reproducirse por las numerosas semillas que contiene.

 

Antiguamente se recolectaba para fabricar goma de pegar, lo que tiene su origen en la cultura  persa, que lo utilizaban para elaborar un fuerte pegamento con los bulbos molidos y mezclados con agua. En la medicina popular han sido utilizadas sus raíces para tratar eczemas de la piel y las almorranas, para lo que se partía un trozo de raíz fresca que se pasaba por la zona lesionada, repitiéndola 7 ú 8 veces a lo largo del día, cortando cada día una nueva rodaja del tubérculo, para mantener su frescor, hasta que sanaba, aunque su mayor aplicación es en jardines naturales y para contener taludes arenosos, donde agarra y supervive con facilidad, siempre que cuenten con un mínimo de nutrientes.