EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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LA JARA DE HOJA DE LAUREL (Cistus laurifolius)

 

© José Ángel Rodríguez

Flor de la jara de hoja de laurel

 

 

 

La jara de hoja de laurel, pertenece a la familia Cistaceae y toma su nombre común (hoja de laurel) y específico (laurifolius) de la forma de sus hojas, parecidas a las de del laurel, aunque son más pequeñas y rizadas que las de este noble árbol.

La jara de hoja de laurel es un arbusto espeso que arranca en múltiples tallos abiertos desde la base, pudiendo alcanzar los dos metros de altura, aunque lo normal es que esté en torno al metro. Se cría en terrenos ácidos, preferentemente silíceos, por lo que es utilizada esta planta como bioindicadora de este tipo de suelos.

Se trata de una planta relativamente abundante en los montes del centro, este y sur de la Península Ibérica, particularmente en los que son pobres en bases, formando un matorral denso, casi monoespecífico e impenetrable. A nivel planetario este tipo de jara se extiende por la región mediterránea occidental, ascendiendo hasta los 2.000 metros de altitud en lugares como el Peñón de la Lechera en la Sierra de Baza (Granada).

La flor de la jara de hoja de laurel, aparece de mayo a julio y cuenta con unos pétalos de color blanco muy puro, en los que destacan los estambres, largos, abundantes y amarillentos. Mientras que el fruto es una cápsula con 5 valvas, que en la madurez se abren para expulsar la semilla.

Esta planta, al igual que su pariente próximo la Cistus ladanifer, es rica en landano, una resina pastosa que se obtenía por destilación de la planta, la que ha sido utilizada con fines medicinales, por lo que es frecuente alusión ala misma en la farmacopea del S. XVIII y XIX, empleándose fundamentalmente para tratar hernia y problemas reumáticos, en emplasto. Estos usos, por la toxicidad implícita en esta planta, están desfasados actualmente, al igual que su empleo como planta ornamental, pues se ha comprobado que esta planta contiene substancias que inhiben el crecimiento de otras plantas, de aquí que estos jarales sean de una pobre biodiversidad y presentarse casi monoespecíficamente dominados por esta sola planta.  Actualmente el único uso etnobotánico que se conoce a la jara de hoja de laurel es para eliminar el desagradable olor que despide el cuero en curación por lo que se ha utilizado para dar aroma al cuero, también se emplea en perfumería.