EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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el JOPO AMARILLO (Cistanche phelypaea)

© José Ángel Rodríguez

Ejemplar de jopo amarillo emergiendo en una tierra estéril de yesos, donde no puede vivir vegetación de tipo alguno.

En nuestras salidas de campo primaverales, particularmente si vivimos en sureste o sur de la Península Ibérica y norte de África, y ésta tiene lugar entre el nivel del mar y los 850 metros de altitud, tendremos ocasión de localizar en saladares, en suelos arenosos o terrenos ricos en yesos, unas espectaculares varas florales de un llamativo y vistoso color amarillo. Casi con toda seguridad se tratará de una planta perteneciente a la familia de las orobanches (Orobanchaceae), un grupo de plantas perteneciente al orden de las Lamiales, que forma un grupo de plantas de flor con alrededor de 25 géneros y más de 200 especies. Esta familia, ampliamente extendida, se encuentra principalmente en todas las regiones templadas, excepto Sudamérica y zonas de Australia y Nueva Zelanda. Solamente existen unas cuantas especies tropicales africanas y americanas.

Los miembros de esta familia son hierbas anuales o perennes, holoparásitas o hemiparásitas. Las especies holoparásitas son totalmente parasitarias, carecen de clorofila y son incapaces de realizar la fotosíntesis.

Este tipo de flora está muy bien representada en los terrenos semiáridos y yesíferos de la Hoya de Baza, de cuya flora nos llamará la atención un amplio catálogo de plantas parásitas, con floración espectacular, en primavera, esto es, plantas que se alimentan de las raíces de otras plantas, particularmente del género de las jaras (Cistus), en que se parasitan, por lo que no precisan hojas, careciendo de clorofila, y tan solo cuentan con un eje floral muy desarrollado. El ciclo biológico de este tipo de plantas está formado por dos grandes fases: una primera subterránea (germinación, fijación en las raíces de la planta hospedante, penetración en los tejidos y desarrollo de los chupadores con los que extraerá los nutrientes) y una segunda fase aérea (salida de la yema, crecimiento del tallo, floración y fructificación.

La planta de que nos ocupamos este mes, el llamado jopo amarillo, también conocido fuera de nuestra zona con otros nombres como el de rabo de cordero, es una planta perenne, con tallo carnoso y glabro, ligeramente más grueso por la base, adornado con numerosas flores hermafroditas, con corola de una coloración amarilla intensa. Cuando se seca la flor, da paso a un fruto, que es una cápsula ovoide, deshidiscente, con dos valvas que libera una infinidad de pequeñas semillas que dispersa el viento. 

Esta bella planta parásita está incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía, tratándose de una especie protegida, por lo que deberemos de abstenernos de su recolección o destrucción. La literatura antigua cuenta que se ha utilizado esta planta como  afrodisiaco o como falso espárrago, ante lo que se debe de tener especial cuidado pues la planta puede ser tóxica, incluso para algunos animales.