EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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EL MADROÑO (Arbutus unedo)

 

© Proyecto Sierra de Baza 

Frutos del madroño.

 

 El madroño es un pequeño árbol o arbusto de hojas de 5-10 cms. de longitud,  persistentes y aserradas, de un color verde oscuro por el haz y más claro por el envés, que puede alcanzar los 10 metros de altura, de corteza agrietada de color ocre y asalmonado, con la copa redondeada y espesa. Es un árbol originario del área mediterránea del continente europeo, por el que se extiende formando parte del bosque Mediterráneo.

Muy bonitas son las flores del madroño, que aparecen dispuestas en panículas colgantes (racimos) con los pétalos soldados formando una especie de copa o tulipa de color blanco, de hasta 1cm. de longitud, con los ejes rojizos. Las flores del madroño son melíferas, por lo que atraen a las abejas y a una gran cantidad de insectos, incluso una mariposa tiene en el madroño su planta nutricia, por lo que conocida como mariposa del madroño (Charaxes jasius).

 

Los frutos del madroño son unas bayas comestibles, que constituyen una importante fuente de alimentación para muchos animales de nuestra fauna salvaje. Tienen forma esférica y su superficie es granulosa, de color amarillento primero y rojo en la madurez,  de 2 a 3 cm de diámetro. Los frutos del madroño tardan mucho en madurar, por lo que se alternan en un mismo ejemplar las flores del año y los frutos del anterior, dando al árbol un aspecto muy curioso. Los frutos son comestibles, aun cuando contienen cierta cantidad de alcohol natural (los frutos contienen más de un diez por ciento de alcohol invertido), por lo que se considera que consumirlos en grandes cantidades pueden producir embriaguez y dolores de cabeza. También se utilizan los frutos para preparar confituras, mermeladas, fabricar licores y producir un vinagre de un color rojo intenso y muy fuerte, conocido como “vinagre de madroño”.

   

La madera de este árbol es dura y resistente, siendo muy apreciada para la talla. Antiguamente la madera y raíces de madroño eran muy utilizadas para hacer carbón vegetal. La corteza es muy rica en taninos y se ha utilizado como curtiente y astringente en medicina popular.

Las hojas son las parte más apreciada del madroño en etnobotánica. Pío Fort Quer en su obra “Plantas Medicinales. El Dioscorides renovado”, cuenta que las hojas del madroño pueden utilizarse para combatir la diarrea y las disenterias, para ello se utiliza una onza de hojas secas (el equivalente actual de una onza es 28,34 gramos) por litro de agua, hirbiéndola durante un cuarto de hora, dejándolas en maceración hasta que enfriaba el líquido, tomándose 3 ó 4 tazas de este líquido al día, en caso de diarreas intensas o solo una taza en ayunas, si se trata de trastornos menos agudos.

 

El madroño también tiene fines ornamentales y por ello aparece plantado en parques y jardines.

 

En la Sierra de Baza es una especie muy rara, aun cuando está presente en la toponimia como ocurre con el llamado Barranco del Madroño, en las proximidades de la Rambla de Ceuta. En la ciudad de Baza se pueden encontrar plantados algunos ejemplares en jardines o en el cementerio de la ciudad, con buen porte y con excelentes frutos.