EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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 Rosa silvestre (Rosa canina)

  © Proyecto Sierra de Baza.

 Flor de Rosa Silvestre, con sus característicos cinco pétalos. 

El género rosa es un género muy amplío, estando integrado por unas 100 especies propias de las regiones templadas del hemisferio norte, de las que 19 y un sin fin de híbridos constituyen la población natural de rosas de la Península Ibérica, de las que una docena de especies se localizan en la provincia de Granada, en la que es muy frecuente esta planta, particularmente en las montañas, donde forma parte de los espinares y matorrales de la orla del bosque, roquedos y riberas.

La especie más popular de las rosas silvestres es la Rosa canina, cuyo nombre científico viene dado por la forma de los aguijones que recuerda a los dientes del perro. Su nombre en griego (Kinorhodon) significa precisamente diente de perro y ha dado nombre a los frutos con esta forma: cinorrodon (fruto complejo del género Rosa compuesto por un hipanto carnoso, generalmente de color rojo, que encierra varios huesecillos derivados de los diferentes pistilos).

La rosa es un arbusto de raíz fibrosa con tallo ascendente muy ramificado y espinoso. En la floración, que tiene lugar entre junio y julio, da lugar a flores con cinco pétalos de color blanco o rosado, mientras que los frutos forman un receptáculo elipsoide de color rojo, conocidos como escaramujos, maduran a final del verano, permaneciendo en la planta durante gran parte del otoño-invierno, por lo que representan una importante despensa para aves, e incluso mamíferos que se alimentan de ellos.

El fruto es muy rico en vitamina C (500-1400 mg%), por lo que se han utilizado contra los catarros y para combatir el escorbuto. Los frutos también son muy ricos en azúcar, por lo que también puede usarse para mermeladas, jaleas, vinos y licores. Con el fruto puede obtenerse un jarabe que se utiliza para tratar los cálculos renales y la gota.

Los pétalos de las flores tienen múltiples aplicaciones, así se usan para preparar colirios y para perfumar conservas y en veterinaria se emplean como aporte vitamínico. Pero quizá la función más llamativa de los pétalos del rosal silvestre es como estimulante sexual, empleando el aceite esencial de la planta, obtenido de sus flores mediante destilación con un alambique, o hirviendo en agua durante 10 minutos agua en la que se han introducidos pétalos de la flor añadidas a la esencia obtenida, una vez enfriada, un 10% de alcohol que se introduce en frascos bien cerrados, con cuyo tónico pueden realizarse masajes relajantes antes del acto sexual, considerándose que no solo permite perfumar el cuerpo sino que ayuda a eliminar la tensión, reduce el estrés, permite una mayor comunicación entre la pareja e incrementa el deseo sexual, por lo que puede considerarse una planta con propiedades afrodisíacas.

La infusión de pétalos de rosas es también un estupendo astringente y tónico para la piel, estando aconsejado su uso por aquellas personas que tengan la piel demasiado grasa, en cuanto que la presencia de taninos cierra los poros y tonificará la piel.

Una bella planta, con aprovechamiento tanto para nuestra fauna como para el propio hombre.