EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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LA RUBIA

(Rubia tinctorum)

© José Ángel Rodríguez

Detalle del fruto y hojas de la Rubia

 

Planta herbácea y vivaz, de distribución mediterránea, con los tallos rectos o ascendentes, ramificados y por lo general tetrágonos, glabros o pelosos, sus hojas son lanceoladas reunidas en verticilos, normalmente en número de cinco o más,  largos y verdes con hojas coriáceas y ligeramente pinchosas, al igual que el tallo. Florece entre mayo y junio, siendo sus flores poco vistosas y de un color amarillento, produciendo sus frutos al final del verano. El fruto es carnoso, de un característico aspecto negro brillante, del tamaño de un guisante, con una semilla normalmente en su interior, conteniendo una sustancia líquida que mancha las manos si se tritura, siendo colorante el fruto, al igual que su raíz, por lo que ha sido muy cultivada para la extracción de tintes, uso que se encuentra hoy en día desfasado por el empleo de las anilinas y los colorantes y tintes químicos, de menor costo.

Pio Font Quer, en su documentada obra “Planta Medicinales. El Dioscórides renovado”, se ocupa profusamente de esta planta, dando instrucciones para su cultivo, para lo que indica que se recogen las semillas por el mes de agosto y septiembre y se siembran por marzo en luna menguante. Dejando crecer las raíces por espacio de 18 meses, y pasado este tiempo se arrancan las mayores y de más cuerpo en el mes de septiembre. Este mismo autor señala que un campo de rubia duraba diez años, y en todo este intermedio solo se labraba una sola vez.

Para el aprovechamiento de la planta se extraían sus raíces, cada 18 meses, y se ponían a secar y después de secas se molían y se reducen a harina y se conservaban en sacos, utilizándose para teñir de colores encarnados los géneros de lana y algodón.

La Rubia también ha sido utilizada en medicina popular como diurética, para combatir los problemas y afecciones del aparato urinario, y también como anticatarral, para lo que se utilizaba la raíz desmenuzada para preparar infusiones, para lo que se vertía una cuchara pequeña en una taza de agua hirviendo, moviéndola para que se disolviera, y tomándola durante tres días.

Algunos autores estiman que el nombre de “rubia” hace alusión al color rojizo que tiene su raíz. El género comprende unas sesenta especies de las zonas templadas de todo el planeta. Dentro de este género hay que hace alusión a la Rubia peregrina, una planta que aparece asociada a las comunidades de los encinares, donde constituye una de las enredaderas más características, alcanzando los 1.600 metros de altitud en la Sierra de Baza, sus propiedades son similares a la Rubia tinctorum.