EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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EL SERBAL DE CAZADORES (Sorbus aucuparia)

© José Ángel Rodríguez

Frutos del serbal de los cazadores en invierno 

 

Árbol caducifolio de la familia de las rosáceas, y emparentado con el serbal común (Sorbus domestica), que puede alcanzar los 15 metros de altura. Su corteza, es de un característico color gris-plateado y brillante, que se va tornando más parduzco al envejecer. Las hojas son compuestas, con un número impar de hojas alargadas y con el margen aserrado, en disposición alterna. Las flores son muy olorosas y se agrupan en racimos muy apretados, siendo de un color blanco y de pequeño tamaño (menos de 1 cm. de diámetro). Los frutos, que aparecen en ramilletes o racimos, son unas bayas que no alcanzan el centímetro de diámetro, de color anaranjado cuando están en maduración, adquiriendo un color rojo oscuro al comienzo del invierno, cuando aun se conservan en el árbol y se ven afectados por las primeras heladas. 

El nombre aucuparia procede del latín y deriva de la expresión “avis capere” que significar “coger aves”, según unos autores y de “aucupar”, según otros,  análogo significado de “cazar aves”, al hacerse con ello alusión a su uso para atraer y cazar a los pájaros, los que sienten gran predilección por estos frutos, que son utilizados a modo de cebos.

La madera del serbal es blanca y muy dura y resistente, por lo que se ha utilizado para herramientas agrícolas, rodillos y ejes de carros. También se le ha atribuido a esta madera poderes mágicos, por lo que sus ramitas se han utilizado para fabricar “varitas mágicas” en Galicia. Aun cuando su principal uso hoy es como árbol ornamental, al ser de gran belleza tanto con su follaje verde con flores blancas muy densas y olorosas, como con su coloración otoñal y particularmente al verse inundando y cubierto de diminutos frutos anaranjado que lo hacen muy atractivo, por lo que se aconseja su plantación en paseos y avenidas.

Los frutos del serbal de cazadores son ricos en vitamina C y pectina, teniendo gran facilidad para gelaficarse por lo que también se ha usado para preparar gelatinas con las que aderezar carnes y pescados. Otros usos de este fruto han sido para preparar licores o para  acompañar a  salsas en la cocina popular.

El fruto del serbal de cazadores no puede consumirse crudo, al resultar indigesto, siendo necesario hervirlo, bien en guiso o directamente con agua y azúcar para preparar una mermelada de sabor agridulce muy agradable y peculiar. 

En la Península Ibérica el serbal de cazadores es un árbol propio de la mitad norte, siendo raro en el sur, aun cuando en la provincia de Granada está presente en Sierra Nevada y la Sagra. En Baza es más frecuente en la ciudad, donde hay ejemplares cultivados como en un jardín de la Carretera de Ronda o en la Urbanización de Zoaime, aunque también está presente en la Sierra de Baza es una especie rara y poco frecuente.