EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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 Serbal Común (Sorbus domestica)

© Raúl García de Paredes
Frutos otoñales y hojas del serbal común

 

El serbal común o doméstico, como también se le denomina en alusión a su nombre científico, es un árbol caducifolio de la familia de las rosaceas que alcanza los 12 m de altura, la que excepcionalmente puede superar. Sus hojas son imparipinnadas, con 6-10 pares de folíolos oblongos de 3-6 cm de longitud, con el margen dentado y el envés tomentoso cuando son jóvenes. Las hojas adquieren una llamativa y bella coloración rojiza en otoño, lo que hace de este árbol que destaque en la coloración otoñal. Tiene la copa frondosa y redondeada, y el tronco es de corteza fisurada de color grisáceo, mientras que la ramitas nuevas son verdosas o anaranjadas y tomentosas. Las flores que se aprovechan para infusión como laxante (para favorecer la eliminación de la materia fecal), aparecen dispuestas en inflorescencias, son de color blanco o crema, y miden 1.5 cm de diámetro. Florece en mayo y maduran los frutos en otoño.

Los frutos son pomos de 2-3 cm de diámetro, de color verde rojizo, que se torna más oscuro al madurar. Estos frutos, comestibles, son muy amargos mientras están verdes, siendo de sabor dulce y agradable cuando maduran y tradicionalmente se han utilizado para preparar conservas y enristrarlos, partidos por la mitad y unidos por un hilo, formando las popularmente conocidas como serbas, que tras ponerse a secar al sol se consumían posteriormente en invierno como fruto seco. Por el alto contenido en taninos de los frutos del serbal, muy ricos en vitamina C, se han utilizado como astringente (que estriñe los tejidos orgánicos, produce sequedad).

La madera del serbal común o doméstico, de un color rojizo, es muy pesada y dura de partir, habiendo sido utilizado para la fabricación de muebles, tornillos, prensas de vino, para ebanistería, marquetería e incluso en escultura, al prestarse muy bien para la talla.

El serbal común, que asciende en la Sierra de Baza hasta los 1.800 metros, está muy bien representado en el conjunto del Parque Natural, sin distinción de tipos de suelos, siendo frecuente en las proximidades de antiguas cortijadas, aldeas o en las áreas recreativas del Parque, alcanzando algunos ejemplares portes excepcionales. Pueden visitarse magníficos ejemplares al pie de la mina de agua de Don Martín, en el Barranco Segura (subafluente del Moras), en la zona de Las Juntas de Gor o en el Área Recreativa del Pinarillo, por citar algunos casos.