EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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EL TOJO

(Ulex europaeus)

© Proyecto Sierra de Baza

Plantas de Tojo en su ambiente natural.

El Tojo es un arbusto espinoso, muy ramificado que no suele superar el metro de altura, que aparece profusa y densamente cubierto de unas características flores amarillas, amariposadas, de 11-21 mm. de tamaño, las que cuentan en la axila de una característica acícula o filodio. La planta está adaptada a soportar la aridez natural, por lo que carece de hojas, las que están sustituidas por unas acículas espinosas llamadas filódios. Sus ramas son rígidas, fuertes y punzantes, y terminadas en una espina que protege a la planta de los herbívoros.

El Tojo es una de las plantas de más precoz floración en nuestras latitudes, de modo que podemos encontrarlo cubierto de sus características flores amarillas en pleno invierno, desde noviembre-diciembre hasta la llegada de los calores estivales en mayo-junio.

El hábitat natural del Tojo son laderas y claros de bosques soleados y pedregosos, desde el nivel del mar  hasta los 1.300-1.500 metros de altitud, formando algunas manchas muy extensas e impenetrables por sus características espinas llamados tojales.

Etnobotánicamente, el Tojo ha sido utilizado en infusión de sus flores, para tratar afecciones hepáticas, uso que está totalmente desaconsejado al contener un alcaloide muy tóxico y venenoso llamado citisina, por lo que sus usos etnobotánicos están limitados en la actualidad a utilizarse como planta de seto y de restauración forestal, dada su rusticidad y belleza. Aunque también ha sido citado su uso como planta forrajera, para lo que se aprovechaban los brotes verdes, por sus numerosas espinas y la presencia del tóxico citado también está contraindicado este uso para el alimento animal.