EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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LA TORCÍA

(Phlomys lychnitis)

© José Ángel Rodríguez

Detalle de las flores y hojas de la Torcía.

 

También conocida con el nombre popular de candileja o candilera y mechera, sus denominaciones vernáculas aluden a su uso tradicional como torcía o mecha para los candiles de aceite, en los que se colocaban sus hojas impregnadas de aceite para iluminar las habitaciones y dependencias donde se usaba. De hecho su nombre científico Phlomis, con el que se identifica el género al que pertenece, proviene del griego “Phlox” que significa llama, en alusión al uso que tuvieron en la antigüedad sus hojas para fabricar mechas. Mientras que el nombre específico lychnitis también deriva del vocablo griego “Lychnos” que significa lámpara. Otras denominaciones populares que recibe esta planta, muy variadas y curiosas, son los de oreja de liebre, sanjuanes o matagallo del viento, siendo una de las plantas que más denominaciones populares tiene en nuestra zona, lo que evidencia sus amplios conocimientos de la misma desde tiempos ancestrales por el hombre.

Se trata de una planta labiada que prefiere terrenos calcáreos y secos que se puede localizar desde las sierras del prelitoral mediterráneo hasta los 1.600-1.700 metros de altitud, que puede llegar a medir el medio metro de altura. Sus tallos son leñosos en la base y aparecen densamente cubiertos por una vellosidad blanca que le dan un tacto aterciopelado. Las hojas inferiores son muy grandes y de contorno lineal-lanceolado, mientras que las superiores son más pequeñas, y lanceoladas. Lo que más destaca son sus flores, que aparecen entre marzo y junio, que están agrupadas en verticilos de 5 a 10 flores. La corola es de color amarillo con un labio superior curvado con forma de casco y que protege al labio inferior.

Tiene propiedades medicinales, es astringente y se le atribuyen virtudes contra las almorranas y para desinfectar heridas en la piel, para lo que se recolectaba la planta a final de la primavera, y se preparaba infusiones con la planta, con las que se lavaba la parte afectada (lavados dérmicos). Más recientemente también se ha comenzado a darle uso ornamental a esta planta en jardinera, particularmente en jardines naturales y de roca, por sus rusticidad y lo vistoso de su flor.