EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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El TULIPÁN SILVESTRE (Tulipa sylvestris ssp. australis)

 

© José Ángel Rodríguez

Ejemplar de tulipán silvestre fotografiado en la Sierra de Baza con una excepcional floración primaveral

Para visionar o descargar la imagen a mayor tamaño pinchar en el siguiente enlace:

http://www.flickr.com/photos/joseangelrodriguez/3085930493/sizes/o/in/set-72157611588842038/

 

 

 

 

© José Ángel Rodríguez
Ejemplar de tulipán silvestre fotografiado en la Sierra de Baza con una excepcional floración primaveral

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http://www.flickr.com/photos/joseangelrodriguez/3085930493/sizes/o/in/set-72157611588842038/

También llamado tulipán de monte, el tulipán silvestre es una planta bulbosa de floración primaveral y de vistosas flores amarillentas con tonalidades rojizas. Pertenece a la amplia familia de las Liliáceas, y forma parte del mismo género (Tulipa), el mismo que los tulipanes cultivados de los parques y jardines. Con el nombre genérico de tulipán se designan a todas las especies, híbridos y cultivares de este género, el género Tulipa, el que lo forman unas 150 especies e innumerables variedades y razas cultivadas botánicamente conseguidas a través del mejoramiento genético que los floricultores han venido realizando desde el siglo XVI en que se popularizó el cultivo y relativo comercio de esta flor en Holanda, donde alcanzó precios astronómicos, para posteriormente depreciarse escandalosamente, suponiendo la ruina de muchos inversores, protagonizando lo que los historiadores han llamado la primera burbuja económica y financiera de la historia.

El tulipán silvestre es un bulbo, pequeño y alargado, está cubierto por una túnica dura y de color pardo. Permanece latente, enterrado bajo tierra, a lo largo del invierno, para dar lugar a comienzos o mediados de la primavera a 2 ó 3 hojas de color verde azulado, acanaladas. A mediados de la primavera, cada bulbo emite un tallo, rojizo en su extremo, que suele portar una sola flor, con 6 tépalos o falsos pétalos, de ellos, 3 se sitúan más cerca del centro de la flor –tépalos internos-, en tanto los demás lo hacen hacia la periferia –tépalos externos- la cara interna de todos los tépalos es de color amarillo intenso, pero la externa varía según el tipo, siendo rojiza, rojo-vinosa o morada en los externos, y amarilla con una línea central roja en los internos. Cuando la flor se cierra, los tépalos internos quedan cubiertos por los externos, tomando la flor un aspecto acampanado de color pardo o rojizo; al abrirse la flor tal y como avanza el día, los tépalos internos adquieren cada vez más protagonismo, generando el bello contraste de rojos y amarillos que caracteriza a los rodales de tulipanes de monte. Cada flor da lugar tras la fecundación a una cápsula alargada, que contiene las semillas.

El tulipán silvestre es una especie propia de montes de la región mediteránea central y occidental, desde Italia hasta Portugal y el norte de Marruecos, prefiriendo enclaves frescos o sobre suelos algo arcillosos, ya sean derivados de rocas calcáreas o silíceas, pudiendo ascienden hasta los 2.200 metros de altitud en al Sierra de Baza (Granada), donde lo hemos localizado en floración.

Etnobotánicamente, el tulipán silvestre carece de usos médicos o farmacéuticos, de hecho no es citado por los autores clásicos de esta materia de la antigüedad como Dioscorides, siendo su único uso conocido el de planta de jardines de rocalla, dado su pequeño tamaño, vistosidad y fácil cultivo, pudiendo quedar los bulbos en tierra en la época invernal.