EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
SI DESEA SUSCRIBIRSE HAGA CLICK AQUÍ

 Zarzamora (Rubus ulmifolius)

Frutos de la zarzamora. Los negros, maduros, y los rojos, en maduración. © Proyecto Sierra de Baza

La zarzamora es una planta arbustiva espinosa, con frutos de color rojo cuando está madurando, que pasa a adquirir una llamativa tonalidad negra en la madurez. Crece en el sotobosque, en barrancos, inmediaciones de cursos de agua  y suelos húmedos. Es propia de las regiones templadas y frías del hemisferio norte, donde es muy frecuente, al igual que en la península, donde tiene una amplia distribución.

De las múltiples especies que existen del género rubus (se estiman en unas 700), cuyo nombre alude al color rojo de sus frutos, solo dos especies se localizan en la provincia de Granada: el Rubus ulmifolius y el Rubus caesius, la popularmente conocida como zarza marcho, de análogas virtudes etnobotánicas una y otra.

En la península florece a partir de mayo y el fruto, llamado moras, madura  al final de verano y principios de otoño, es de sabor agridulce, más dulce cuanto más madura está y es muy apreciada para ser consumida en fresco o para elaborar confituras.

El fruto de la zarzamora es rico en vitamina C y tiene propiedades medicinales como astringente, odontálgico, diurético, antidiabético y hemostático. Los frutos contienen un elevado porcentaje de agua, alrededor del 80 por ciento y el resto contiene hasta un 7% de azúcares, así como diversos ácidos orgánicos, en parte formando sales: succínico, oxálico, málico, cítrico, láctico y salicílico. Los principales componentes de la hoja de zarzamora son los taninos hidrolizables (aproximadamente 8%): galotaninos y elagitaninos diméricos. También cabe mencionar la presencia de hidroquinona, arbutina, flavonoides, compuestos terpénicos (ácido rubítico), pequeñas cantidades de aceite esencial, goma y lípidos

Con todos estos ingredientes naturales no es de extrañar las excepcionales funciones curativas que tiene esta planta, de la que prácticamente son aprovechadas todas su partes. Así con las hojas se pueden preparar tisanas astringentes. También se ha utilizado en lavados oculares contra la conjuntivitis. Los tallos, triturados en mortero, han sido utilizados en compresas para curar úlceras de la piel y llagas, al considerar que tiene una importantes cualidades desinfectantes y cicatrizantes. Los tallos también se han utilizado para teñir la lana de negro. Los frutos se utilizan para el consumo en fresco, para la elaboración de mermeladas. Con los frutos, también pueden prepararse zumos, de un sabor muy agradable que sirve para curar la ronquera. De la fermentación del fruto se obtiene alcohol, que da lugar a un licor muy apreciado (el licor de mora).

En la Sierra de Baza la zarzamora es muy abundante y podemos localizarla en una amplia generalidad de hábitats de los pisos meso y supramediterráneo, aunque aquí encuentra su óptimo en barrancos y lugares con humedad edáfica, formando parte de los espinales, donde puede constituir una maraña impenetrable para el hombre y un excelente refugio para la fauna.