EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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CULTIVO DE LA CONOCIDA COMO TRUFA DEL DESIERTO

Si en la pasada edición destacaba nuestra revista digital el cultivo de la trufa negra en la zona de Huéscar, este mes tenemos que seguir ocupándonos de las posibilidades de los hongos, trufas y setas en el desarrollo sostenible de nuestra comarca. Y es que el Patronato Rodríguez Penalva, dependiente de la Diputación de Granada, está realizando un cultivo experimental de la variedad conocida como "trufa del desierto", aunque aquí es más conocida como "criadilla" de las que se localizan varias especies (Terfezia arenaria, Terfezia claveryi y Terfezia leptoderma). Trufas cuyo nombre científico deriva de la palabra terfez, nombre con el que son conocidas estas trufas en el Norte de África y que encuentra su óptimo desarrollo en los ambientes semiáridos de nuestra zona y en los del sureste peninsular. Por lo que con el objetivo de hacer de él un cultivo extensivo que potenciaría el desarrollo económico de la zona, se están realizando una serie de trabajos, fruto del convenio de colaboración que el Patronato Rodríguez Penalva mantiene con la Universidad de Murcia, donde un grupo de investigación coordinado por Asunción Morté Gómez, de la Universidad de Murcia, está obteniendo "resultados muy optimistas" consiguiendo recoger 200 kilogramos por hectárea de 'criadillas' a los 23 meses de implantación.

Las actuaciones de este convenio comenzaron con la identificación de las zonas truferas en la provincia, centrándose el estudio en el noroeste granadino, por su potencial de producción ante las adversas condiciones medioambientales existentes, ya que es un cultivo que no requiere excesivo riego, ni productos fitosanitarios contaminantes. En una segunda fase, se identificaron las plantas hospedantes de este hongo para proceder a su reproducción en el vivero. Las primeras plantaciones a nivel mundial realizadas hasta el momento han sido llevadas a cabo por la Universidad de Murcia, que ha demostrado que este cultivo podría sustituir a otros en zonas donde las condiciones medioambientales son adversas.

Las estimaciones de producción de estas "criadillas" o "trufas del desierto" se sitúan en unos 40 Kilos por hectárea de forma natural en época favorable, cantidad que se dispara hasta los 300 kilos en plantaciones cultivadas, lo que representa un valor de 1.200 euros por hectárea, un rendimiento superior a otros cultivos de secano.