EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
SI DESEA SUSCRIBIRSE HAGA CLICK AQUÍ

CULTIVO DE LA TRUFA NEGRA

Trufa negra (Tuber melanosporum)

El pasado 11 de febrero se presentaba en Huéscar por José Guirado Romero, Director General de Gestión de Medio Natural, de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y el Delegado Provincial en Granada, Gerardo Sánchez Escudero, dentro del Plan CUSTTA que está promoviendo la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, el proyecto que se quiere llevar acabo en la Sierra de La Sagra para el cultivo de la trufa negra (Tuber melanosporum), una especie que se caracteriza por tener un cuerpo fructífero globoso de 2-8 cms. de diámetro, con una característica gleba compacta, que al principio es gris violácea, y en la madurez negruzca, de donde toma su nombre en latín. La trufa negra, como tal, solo crece bajo tierra, y se localiza en zona de encinares, con sustrato básico entre los 1.600-1700 metros de altitud, como óptimo, aun cuando puede localizarse a cotas inferiores, en localidades donde previamente se han producido tormentas veraniegas, que les resultan totalmente necesarias en determinadas fases del ciclo de la trufa.

La trufa negra está considerada como la especie de mayor interés comercial, pudiendo alcanzar en los mercados precios astronómicos de hasta 600 euros por kilo (unas 100.000 Pts) por lo que se encuentran muy estudiados sus requerimientos edáficos y características ecológicas.

El cultivo de la trufa, conocido como truficultura, se encuentra muy implantado en varias zonas de Europa y en España, particularmente en Cataluña, donde se cultiva asociado a planifolios, sobre todo con encinas, avellanos y robles, en suelos calcáreos y generalmente pedregosos, todos previamente inoculados con la espora. Los lugares donde vive este hongo suelen estar desnudos de vegetación, y, en catalán, popularmente se les llama "cremats" (quemados). Las truferas naturales generalmente están acotadas y son propiedad privada, dado su alto valor económico. En la actualidad, las poblaciones naturales están en franca regresión, a causa del su envejecimiento y la búsqueda sistemática que hacen los jabalíes que abundan en las zonas truferas.

Por lo que no es correcto como se indicaba en la presentación del proyecto por los representantes políticos asistentes al acto, de que se trataba de "una experiencia pionera en Europa", en cuanto que a lo sumo podemos hablar de una experiencia pionera en Granada, pero no mucho más. En cualquier caso, se trata de una excelente posibilidad de poner en valor las potencialidades naturales de nuestras zonas de montaña, con lo que recibimos con muy buen agrado noticias como ésta.

El presupuesto de este programa alcanza los 88.000 euros y está dirigido por Baldomero Moreno, director facultativo del Plan CUSSTA (Conservación y Uso Sostenible de Setas y Trufas en Andalucía).