EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 254 AGOSTO 2020
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FICHAS DE AVES DEL PARQUE NATURAL “SIERRA DE BAZA”

EL ACENTOR ALPINO

(Prunella collaris)

© Eduardo Nogueras Ocaña

Ejemplar adulto de Acentor alpino.

 

FICHA TÉCNICA

 

Orden: Passeriformes

Familia: Prunellidae

Especie: Prunilla collaris

Estatus: especie catalogada de interés especial.

Longevidad: pueden vivir hasta cinco años.

Peso: 35 grs., aproximadamente.

Envergadura: con las alas abiertas pueden medir alrededor de 21 cms.

Longitud: 17 cms. aproximadamente.

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

Algo más grande que un gorrión común, pudiera ser confundido con esta especie debido a la semejanza en algunos aspectos entre ambos. El acentor alpino tiene un plumaje de diferentes tonos que le otorgan una singular belleza. Su cabeza es gris con un pico corto y de color amarillo en su base. Sus alas muestran un color pardo gris claro llenas de listas negras, llamando principalmente la atención las bandas oscuras que terminan en un moteado blanco. El vientre es de color pardo con listas de tonos rojizos.

 

 

© Eduardo Nogueras Ocaña

El acentor alpino se adapta perfectamente a las duras condiciones de la alta montaña

 

El hábitat más característico de esta especie es la alta montaña. Es la única especie de Passeriforme que es capaz de frecuentar la alta montaña incluso en invierno. Se le puede ver también en zonas de media montaña, principalmente en la zonas cercanas a las cumbres, donde solo hay rocas y arbustos, pero casi siempre por encima de los mil quinientos metros sobre el nivel del mar.

 

 

© Eduardo Nogueras Ocaña

El acentor alpino frecuenta la alta montaña y en ella aprovecha el deshielo para alimentarse de los insectos que quedan atrapados en la nieve durante el deshielo.

 

Llegado el mes de mayo la pareja de acentores construyen el nido entre las rocas, y protegido por un saliente rocoso. El periodo de puesta, que suele ser de tres a cinco huevos, se sitúa entre los meses de mayo y agosto. La incubación por ambos sexos dura dos semanas, tras las cuales nacen los pollos que serán alimentados por ambos congéneres durante tres semanas, aunque la última lo harán fuera del nido sin volar aún. 

Los acentores alpinos se alimentan principalmente de insectos, muchos de ellos aprovechan el deshielo para capturar los insectos que se han quedado atrapados bajo la nieve. También se alimentan de semillas.

 

 

© Eduardo Nogueras Ocaña

El acentor alpino aprovecha las rocas sobre el terreno para localizar insectos.

 

El canto de los acentores es un reclamo corto “chiprrr” y otro más enérgico “kerrp”,  sonidos suaves que pueden escucharse con claridad en la alta montaña.

 

© Eduardo Nogueras Ocaña

Cascajales y canchales son uno de los territorios preferidos por el acentor alpino para buscar entre las rocas insectos o restos de comida con los que alimentarse.

 

El acentor es un ave de vuelos cortos pero enérgicos. Es posible verlo pasar a gran velocidad aprovechando los desniveles de la alta montaña, pero su actitud es bastante terrestre, saltando de piedra en piedra en busca de insectos con los que alimentarse. No es un ave tímida en los lugares donde el hombre suele dejar restos de comida, como ocurre en algunas cimas de la alta montaña que son frecuentadas por montañeros.

 

EL ACENTOR ALPINO EN LA SIERRA DE BAZA

 

© Eduardo Nogueras Ocaña

El acentor alpino muestra un moteado de color blanco en la zona oscura de las alas que lo hacen inconfundible.

 

 El acentor alpino es un ave presente en la Sierra de Baza. Se la puede considerar sedentaria, aunque puede aumentar el número de efectivos fuera de la época de cría. Las cárcavas y parajes rocosos de los calares, como el Calar de Casa Heredia,  de Santa Bárbara, de  los Tejoletos o el Calar de Rapa, son lugares donde el acentor alpino encuentra su hábitat preferido, siempre rondando los dos mil metros de altitud.

 

Texto: Eduardo Nogueras Ocaña

 

 

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