EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXIII
Nº 262  ABRIL 2021
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EL ÁGUILA PERDICERA (Hieraaetus fasciatus)

 

© Agustín Povedano
Ejemplar adulto de águila perdicera, en el que se aprecia su elegante y esbelto porte

 

FICHA TÉCNICA

 

Orden: Falconiformes

Familia: Accipitridae

Especie: Hieraaetus fasciatus

Estado de conservación: En la Península Ibérica está catalogada, en el Libro Rojo de Aves, como "En peligro de extinción", mientras que en Andalucía consta como "Vulnerable a la extinción".

Longevidad: Hasta 15 años aproximadamente.

Peso: Entre 1.650 y 2.500 gramos aproximadamente.

Envergadura: Entre los 150 y 180 cms. aproximadamente.

Longitud: Entre 65 y 75 centímetros aproximadamente.

 

 

DISTRIBUCIÓN

 


© Agustín Povedano
El águila perdicera es una especie que aunque de amplia distribución, destaca la población ibérica.

 

En Europa, el águila perdicera se distribuye principalmente por los países mediterráneos, siendo en la Península Ibérica donde habita el grueso de la población europea con algo más de 700 parejas. También se encuentra en el norte de África y algunas zonas del sur de Asia.

 

CARACTERÍSTICAS ANATÓMICAS



© Kique Ruiz
La garganta y zona pectoral del águila perdicera es de un característico color blanco moteado con rallas verticales de color marrón.

 

Es una rapaz de tamaño grande que en los adultos muestra su parte superior en un tono pardo grisáceo con una clara marca blanca muy identificativa, mientras que la garganta y zona pectoral es blanca moteada finamente de rayas verticales de color marrón, habiendo un gran contraste con el color oscuro de las caras inferiores de la alas.
Los juveniles se distinguen por el color anaranjado de sus partes inferiores como pechuga o garganta, también muestra el borde de las alas y de la cola de color blanco.

 

HÁBITATS NATURALES
 


© Kique Ruiz
El bosque mediterráneo, con grandes árboles aislados, es uno de los hábitats característicos del águila perdicera.


Siente una marcada predilección por el hábitat del monte mediterráneo y suele huir de comarcas muy frías y lluviosas, de ahí que sus mayores poblaciones se encuentren el las comunidades mediterráneas. Ocupa dehesas y bosques de zonas montañosas así como cañones y barrancos fluviales de zonas tanto montañosas como esteparias, siempre que tengan poca presencia humana.

 

VUELO



© Daniel León
Vista ventral de un ejemplar adulto en vuelo.


El vuelo del águila perdicera es potente, efectuando continuos planeos. En vuelo se aprecia un marcado contraste entre el cuerpo blanquecino y las partes inferiores del ala oscuras. La cola es pálida, con una ancha banda terminal oscura.

 

NIDIFICACIÓN



© Agustín Povedano
No existe dimorfismo sexual en esta especie, pero al igual que sucede con otras rapaces la hembra es algo más grande y tiene mayor peso que el macho, lo que es apreciable cuando aparecen juntos ambos progenitores.


El águila perdicera es un ave temprana en lo que a su nidificación se refiere y podemos ver ya en el mes de noviembre sus vuelos de cortejo, aunque la puesta suele tener lugar a mediados de febrero, constando de dos huevos blanquecinos. Al igual que el águila real, construye varios nidos dentro de su territorio eligiendo uno distinto cada año para nidificar.

Los nidos, suelen alcanzar gran tamaño y de su construcción se encarga la hembra con los aportes del macho, y su elaboración se extiende durante tres o cuatro meses, los que suelen estar situados en repisas y cortados rocosos, pero también puede anidar en los árboles, desde ejemplares de gran altura, a árboles bajos o arbustos resguardados y escondidos.

La puesta consta normalmente de dos huevos, pero varía entre uno y dos, siendo excepcional y raro tres, los cuales son de color blanquecino, con algunas pintas o finas estrías oscuras. La incubación —de la que se ocupan los dos miembros de la pareja, aunque con mayor dedicación por parte de la hembra— se prolonga durante 37-40 días.
Cuando nacen los pollos son cuidados por ambos padres y se alimentan por sí solos a partir de los 45-50 días. A los 60-65 días, su plumaje se ha desarrollado completamente, y vuelan en pocos días más, aunque aún permanecen otros tres meses con los padres, tras lo cual se dispersan para establecerse en una nueva área de colonización, entre 100 y 1.000 km del área de nacimiento.

 

ALIMENTACIÓN



© Kique Ruiz
Águila perdicera que acaba de dar captura a una presa.


Su alimentación es muy variada y podríamos decir que cualquier animal del tamaño de la liebre para abajo es una potencial presa del águila perdicera, por lo que podríamos citar a los conejos, ardillas, ratas, gatos monteses, y así hasta un largo etcétera en lo que a mamíferos se refiere, sin olvidar por supuesto su afición a reptiles como el lagarto ocelado y también una gran variedad de aves, como, palomas, perdices y en especial córvidos, pues cabe añadir que es una de las pocas rapaces capaz de enfrentarse y capturar a las cornejas y al gran cuervo carnicero, por lo que en sus territorios contribuye de manera activa y eficiente al equilibrio de las especies con las que comparte dichos territorios.

 

EL ÁGUILA PERDICERA EN LA SIERRA DE BAZA



© Juan Antonio Dengra
Pareja de águilas perdiceras sobrevolando los terrenos del Parque Natural Sierra de Baza.


El águila perdicera se encuentra representada al menos con una pareja en el Parque Natural Sierra de Baza (Granada), aunque es muy probable ver individuos en vuelo provenientes de otros territorios adyacentes así como jóvenes águilas perdiceras divagantes, ya que tras abandonar el nido, los jóvenes aguiluchos tienden a nomadear, a veces muy lejos de su lugar de nacimiento.
 

© Texto: Juan Antonio Dengra Martínez
Monitor de educación ambiental y guía local en el Altiplano de Granada
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