EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 215 –  MAYO  2017
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© Sarah Murray
Planta en floración de la cañaheja en su hábitat natural.

 

La cañaheja (Ferula communis) es una hierba perenne rizomatosa, perteneciente a la familia de las umbelífera, que puede alcanzar entre uno y algo más de dos metros de altura, dotada de unos tallos erectos y cilíndricos de hasta dos cms. de espesor. La planta cuenta con grandes hojas basales lanceoladas que se desarrollan en otoño y se mantienen en la planta hasta el verano, en que se secan. Estas hojas se encuentran divididas en segmentos lineales, que renueva cada año (se secan en verano y vuelven a salir en otoño e invierno). La inflorescencia, que aparece en primavera y se mantiene hasta mediados del verano, es espectacular y puede mantenerse rígida muchos meses después de la dispersión de los frutos. Aun cuando las hojas tienen una cierta similitud a las del hinojo (Foeniculum vulgare) se diferencia fácilmente porque la cañaheja no desprende el fuerte olor anisado del hinojo, además sus segmentos foliares son más gruesos. 

Esta planta en abundante en toda la región mediterránea desde Asia Menor hasta la Península Ibérica y norte de África. En toda la Península Ibérica e Islas Baleares, es relativamente abundante, pero es rara o falta en las provincias atlánticas. Podemos localizarla en matorrales, herbazales y lugares alterados, como campos baldíos, bordes de caminos, cunetas, etc. También en terrenos pedregosos o rocosos, siempre que no alcancen mucha altitud.

 
Usos etnobotánicos ¡¡Cuidado!!

El nombre científico de esta planta “Ferula” hace alusión a su alto contenido en ácido ferúlico, un compuesto que ha sido usado en la farmacopea europea desde la antigüedad como protector de toda la estructura dérmica (piel), para lo que se ha utilizado como cataplasma en contusiones y golpes, con aplicaciones analgésicas, único uso recomendable de esta planta y siempre bajo control médico, y manteniendo el contacto con la piel durante poco tiempo, ya que toda la planta es muy venenosa y de ningún modo se puede efectuar un uso interno de la misma, mucho menos el consumo humano, incluso los herbívoros silvestres la rehúyen y evitan su consumo, ya que les provoca hemorragias internas (ferrulismo) por lo que la planta puede alcanzar portes excepcionales, incluso en zonas con un fuerte pastoreo.