EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 218 –  AGOSTO  2017
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Por Roberto Travesí

 

© Roberto Travesí

 

OTOÑO EN SIERRA NEVADA

 

Datos técnicos:

105 mm., 1/20 sg, f/6.7, ISO 100

Modo de disparo: Manual

Formato: RAW+JPG

Equipo:

Canon EOS 5D Mark II, Canon EF 70-200 mm f/2,8L IS II USM, trípode Manfrotto 190 Pro con rótula 141 RC.

Localización:

Robledales nevadenses alpujarreños (Cañar-Soportujar), en el Espacio Natural de Sierra Nevada.

Técnica:

Juego otoñal de luces sobre uno de los relícticos bosques de robles (Quercus pyrenaica). La iluminación diferencial junto a las luces cálidas y frías juegan un papel importante en esta captura; esperar el momento de iluminación oportuna es también importante en el resultado final de la imagen.
      
Composición/encuadre: Realmente es difícil indicar algo nuevo a lo ya aportado estos años atrás en esta sección. La “norma de los tercios” (regla de los tercios) vuelve a estar muy reconocible en la imagen de este mes: aproximadamente un tercio de tono azulado frente a dos tercios de tonos cálidos (aunque esta vez la citada regla -que mejor podría denominarse como sugerencia ante la libertad compositiva de cada cual- se encuentra girada hacia la izquierda/abajo). El resultado es un recorrido visual de derecha a izquierda, con dirección suavemente inclinada hacia abajo, como ya se ha indicado. Además, el inicio de este recorrido viene marcado por la zona iluminada, que es donde primero se suele mirar (también marca el final del citado viaje, aunque por otro lado podría haber sido válida asimismo una iluminación parcial en el centro, ejercicio dependiente de cada autor y del movimiento de las nubes). Así pues, la dicotomía tonal (frío-cálido) hace observar la imagen de arriba abajo y viceversa (las nubes existentes en la imagen enriquecen aún más la toma, por supuesto).

Exposición: Como casi siempre, la luz que “manda” es la zona iluminada (las denominadas altas luces), que esta vez no se encuentran en el cielo (no se utilizó ningún tipo de degradado). Medir estas podría realizarse de manera varia: vía medición puntual en una zona homogéneamente iluminada sin pequeñas sombras (con alguna corrección hacia la sobreexposición), mediante live view (para los que no tienen ni idea y/o ni quieren aprender, o también para los comodones que no quieren molestarse en mediciones “anormales o, finalmente y para los más experimentados, “de cabeza”.

Otros ajustes: Con el tiempo de exposición utilizado se activó el bloqueo de espejo, precedido de un retardo del disparador (2 sg de temporizador/autodisparador) para amortiguar la trepidación producida tanto por la subida del espejo como por el dedo índice oprimiendo el disparador (si se utiliza un cable disparador también es conveniente dejar un pequeño espacio de tiempo para que la cámara repose del golpe que supone la subida de espejo). 

¿Por qué utilicé un diafragma medio en vez de cerrarlo aún más?. Porque la presencia de viento movería el teleobjetivo al bajar aún más la obturación… y no quería subir el ISO, pues haciéndolo “gozaría” de menos calidad (hay que recordar que el sensor está fabricado a la sensibilidad nominal de 100 ISO); además, la gran distancia existente con la focal utilizada arrojaría foco en todo el campo visual.

Sobre el balance de blancos, esta vez enfrié un poco la captura, bajando a 4900ºK (frente a los 5200ºK que Canon entiende como luz día). De esta manera, preservo aún la calidez otoñal de las hojas de los robles pero acentúo un poco el azulado propio de las sombras de estos días. Es decir, algo natural, sin tener que utilizar el “odiado” Photoshop, ya que con su concurso (alterando por ejemplo los canales de color) podría modificarse sustancialmente la captura... algo así como cuando se observa una foto retocada de una modelo ya de por sí ideal: la perfección total ni existe ni es agradable a la vista.

© Roberto Travesí 2015

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FOTONATURA: ROBERTO TRAVESI