EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 222 –  DICIEMBRE  2017
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En un informe, preceptivo y vinculante, del Director Conservador se pretendía obligar a su propietario a utilizar malla cinegética para el vallado del gallinero, en lugar de la normal tela gallinera


© Proyecto Sierra de Baza
Manuel García Salmerón en la puerta de su gallinero. Ahora podrá terminar la obra y criar conejos y gallinas en su recinto.

 

Ya hemos tenido ocasión de comentar en más de una ocasión las restricciones trabas y absurdas limitaciones que están teniendo los habitantes de este Parque Natural para rehabilitar y conservar sus construcciones. Un ejemplo muy ilustrativo de ello es el del llamado "Gallinero de Las Juntas de Gor", que pone de manifiesto los despropósitos que se están viviendo en este espacio protegido y las limitaciones y absurdas trabas que están encontrando sus habitantes para poder vivir dignamente en su territorio.

Los protagonistas de nuestra historia, Manuel García Salmerón y su esposa Josefa Martínez Martínez, ambos nativos de la aldea de las Juntas de Gor, donde nacieron a finales de los años cuarenta del pasado siglo, por razones laborales tuvieron que emigrar, hace unos 45 años, a Palma de Mallorca, donde han estado residiendo y trabajando temporalmente, aunque sin perder nunca el contacto con Las Juntas, hasta el pasado año 2012, fecha en que el esposo fue prejubilado, con 61 años de edad, de la empresa en que trabajaba, TransUnión Mallorca, S.L., dedicada al servicio discrecional de autocares en esa isla, decidieron regresar definitivamente a su lugar de origen, la aldea de Las Juntas en la Sierra de Gor, dentro el actual Parque Natural Sierra de Baza. Para ayudarse en su modesta economía familiar, tomaron la decidieron de llevar a cabo la reconstrucción de un antiguo y modesto gallinero que existía allí, muy cerca de su casa, junto al núcleo de población de la aldea de Las Juntas de Gor, que estaba ruinoso, por el no uso, de modo que pudieran cuidar y criar animales de corral con los que ayudarse en su precaria economía familiar, como habían hecho sus padres, todos sus antecesores, y ellos mismos antes que tener que emigrar de esta tierra por la falta de trabajo.

Lo primero que hicieron Manuel y Josefa fue dirigirse al Ayuntamiento de Gor, al que pertenece la aldea de Las Juntas, donde solicitaron el 12 de septiembre de 2012, la correspondiente licencia de obra menor y como no recibieron respuesta alguna en los meses siguientes, y les habían informado que ahora se habían acelerado los permisos en los Parques Naturales de Andalucía, y que muchas actividades estaban sometidas a lo que se denominaba "comunicación previa" en los términos previstos en el Decreto 15/2011, de 1 de febrero, por el que se establece el Régimen General de Planificación de los Usos y Actividades en los Parques Naturales y se aprueban Medidas de Agilización de Procedimientos Administrativos, entendieron autorizada su solicitud de rehabilitar del gallinero, por lo que procedieron a efectuar esta modesta y pequeña obra. Pero los problemas de estos vecinos de Las Juntas sólo habían hecho nada más que comenzar, y al poco tiempo de haber terminado estos pequeños trabajos, el 20 de junio de 2013, se les abrió expediente sancionador "por haber realizado un vallado de unos 59 metros lineales con una malla de rombos de 1,50 metros", "así como una caseta con una superficie de unos 18 metros cuadrados", y ello sin tener autorización administrativa. Recibieron el 16 de enero de 2014, la comunicación de la apertura de un expediente sancionador en la que se les advertía de que estos hechos podía constituir dos infracciones muy graves del artículo 26.2.e) de las Ley 2/1989, de 18 de julio, por la que se aprueba el Inventario de los Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, pudiendo ser sancionables con sendas multas de hasta 60.101,21 € cada una de ellas (que finalmente han quedaron en dos multas de 601,00 € que están recurridas en alzada), además de que debían reponer los elementos naturales a su estado anterior y si querían legalizar la obra sería preciso que diera cumplimiento a las medidas impuestas en el Informe del Director Conservador del Parque Natural Sierra de Baza de fecha 26 de noviembre de 2013, que transcribía, entre las que se destacaban que el vallado debía de permitir el paso de la fauna silvestre, destacando que "están expresamente prohibidas las mallas de doble torsión, las gallineras y los dobles mallazos". Sin tener presente que por la finalidad específica del vallado, LA CRÍA DE CONEJOS Y GALLINAS PARA EL CONSUMO FAMILIAR, no puede emplearse una malla de cerramiento que permita el paso de la fauna silvestre, ya que los propios conejos y gallinas también saldrían y se escaparían de la explotación, además de que en el supuesto de cercados no cinegéticos, cuando están destinados a labores de manejo de ganado con cría, como ocurre en éste caso, el Decreto 15/2011, de 1 de febrero, por el que se establece el régimen general de planificación de los usos y actividades en los parques naturales y se aprueban medidas de agilización de procedimientos administrativos (en vigor en la fecha del informe y solicitud de la licencia), permite el empleo de malla con retículo romboideal (art. 15, f, 2º) parta proteger a los animales de corral de los depredadores, por lo que pretender exigir una malla cinegética en el vallado de un gallinero, era todo un despropósito y contrasentido.
 

Tres años de papeleos, recursos y al final el Juzgado les da la razón
 


© Proyecto Sierra de Baza
 

El pasado 19 de octubre, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 5 de Granada, declaraba firme la sentencia que dictaba con fecha 28 de septiembre de 2015, en la que "estimando el recurso contencioso administrativo interpuesto por el abogado Don José Ángel Rodríguez Sánchez, en nombre y representación de DON MANUEL GARCÍA SALMERÓN contra del AYUNTAMIENTO DE GOR, reconociendo al actor el derecho a que se le conceda por dicho Ayuntamiento la municipal para la legalización de la obra de rehabilitación de un gallinero situado en la parcela 717 del polígono 9 de Gor y vallado perimetral, con sujeción a las características técnicas contenidas en la Memoria Técnica redactada por el Ingeniero Agrónomo D. Joaquín Martínez López con fecha 10 de abril de 2014", con lo que después de casi tres años de papeles, recurso y juicios, al fin podrán terminar la obra de su gallinero y poder llevar a cabo en el mismo la actividad que hicieron sus padres, sus abuelos y tantas y tantas generaciones que nacieron y vivieron en esta Sierra hasta que ha sido declarada Parque Natural, y sus gestores parecen no quieren entender que el hombre que en ella habita también tiene derecho a vivir aquí, mantener en uso sus construcciones y explotar sosteniblemente sus recursos. Lo que no entendemos es que haya sido necesario todo esto por parte de estos vecinos, Manuel y Josefa, para que la justicia les termine dando la razón.