EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 220 –  OCTUBRE  2017
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© José Ángel Rodríguez

Aspecto otoñal del marrubio en su hábitat natural de la Sierra de Baza

 

El marrubio (Marrubium vulgare) es una planta vivaz que crece de forma silvestre en campos de cultivo abandonados, al borde de muros, lindes de caminos y en general en terrenos cálidos y soleados, pudiendo alcanzar hasta un metro de altura. Su tallo es blanco-lanoso, con pelos simples y estrellados, erectos o ascendentes, pero por lo general mucho más corto, mientras que las hojas cuentan con pecíolos lanosos, de 0.5 a 3.5 cm de largo, subsésiles las de la parte superior, limbo anchamente ovado u orbicular, de 1.5 a 5 cm de largo por 1 a 5 cm de ancho, ápice obtuso o redondeado, borde crenado, pubescencia lanosa, principalmente en el envés. Florece desde mediados de primaveras hasta el verano, siendo sus flores pequeñas, de menos 1.5 cm de diámetro, de un color blanquecino que se acumulan en gran número en las axilas de las hojas superiores, dando lugar a múltiples y pequeñas semillas que contienen marrubina, la que tiene acción colagoga (que favorece la evacuación de la bilis), por lo que se ha usado tradicionalmente en la farmacopea clásica, como vamos a poner de manifiesto al aludir a sus usos etnobotánicos.

Originaria del continente euroasiático y del norte de África, actualmente se encuentra extendida por otras regiones templadas del planeta.


Usos etnobotánicos


Utilizada y conocida desde la antigüedad en el Egipto de los faraones, donde se utilizaba en los rituales religiosos, también era conocida y aprovechada por los griegos, romanos y, más tarde, los árabes, quienes ya la valoraban por sus propiedades. Más modernamente se ha venido utilizando como tónico estomacal, carminativo, expectorante, fluidificante, catarros bronquiales, para tratar la insuficiencia hepática y biliar, también como tónico cardíaco, en las menstruaciones dolorosas y en usos tópicos.

Pio Font Quer, en su célebre obra del Dioscórides Renovado, al hablar de las virtudes de esta planta cita al Doctor Cree Leclerc, el que refiere ha sido muy utilizado desde muy antiguo en las afecciones del aparato respiratorio, habiéndose prescrito para todas las úlceras de pulmón y también se ha usado como expectorante. En el transcurso de los tiempos, y hasta nuestra época, ha continuado empleándose como febrífugo y para tratar la mucosa respiratoria. Es precisamente este autor, Cree Leclerc, el que alude a las virtudes del “vino de marrubio”, un producto de fácil preparación, para lo que recomienda prepararlo con un vino generoso tipo Jerez o Montilla, y dejar en maceración sus inflorescencias durante una semana, tras lo que filtra o cuela, para dejarlo en una botella ya colada para tomar una copita después de las comidas.   
Actualmente el marrubio se comercializa en forma de cápsulas e infusiones, que pueden encontrarse en herbolarios, tiendas de dietética y farmacias, con muy diferentes fines, aunque fundamentalmente relacionados con dietas de adelgazamiento y para tratar problemas respiratorios y biliares.