EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 218 –  AGOSTO  2017
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© Proyecto Sierra de Baza
Pino infestado por la procesionaria, con sus características bolsas protectoras de la oruga.

 

Como informamos en otros apartados de nuestra revista digital, una nueva y agresiva plaga de procesionaria afecta un año más al Parque Natural Sierra de Baza, aunque parece ser que este año lo es con mayor virulencia aún que en anteriores años y lo que es más grave este año, propiciado por las altas temperaturas de este otoño, en el que han estado ausentes los días con heladas, ha ascendido en altitud, y ya ha alcanzado a la zona de pinares oromediterráneos, muchos de los cuales se están secando, con especial incidencia en los bosques naturales de pino silvestre, una singularidad botánica, que corre el riesgo de desaparecer de no tomarse efectivas medidas con urgencia.   

Para profundizar en esta plaga, conocer mejor el insecto causante de la misma, su ecología y ciclo biológico, también las medidas que pueden y deben tomarse contra la misma, publicamos estos apuntes.


Un insecto defoliador muy dañino y agresivo contra la masa de pinos


© Proyecto Sierra de Baza
Orugas de procesionaria en su característica marcha en procesión, de dónde toma el nombre popular.


La procesionaria del pino produce importantes daños en las coníferas, especialmente en los pinos, en los que provocada una defoliación severa, aunque también ataca a cedros y abetos. Debe su nombre popular de "procesionaria" a que la oruga defoliadora que ocasiona esta plaga, perteneciente a la especie Thaumetopoea pityocampa, y que es la fase de oruga de una mariposa nocturna o polilla, que se desplaza en grupo de forma alineada, a modo de procesión, un lepidóptero típicamente mediterráneo que se distribuye por España, Portugal, Francia, Italia, zonas costeras de Grecia, Turquía, Siria, Líbano, Palestina, Israel, Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, y en algunas zonas de Alemania, Suiza, Hungría y Bulgaria. En España puede localizarse por toda la Península y en Baleares.

Las orugas nacen entre mediados de septiembre y mediados de octubre, a los 30 ó 40 días de la puesta por la mariposa. Construyendo las orugas unos llamativos nidos o bolsones de seda que les sirven de refugio para pasar los fríos del otoño e invierno, en los que se refugian agrupadas de forma social.

Cuando llega la primavera, o finalizando el invierno (desde febrero a primeros de abril), las orugas descienden en fila al suelo, de ahí el nombre de procesionaria; se entierra, entre 15-25 cm. de profundidad y crisálida bajo tierra dentro de un capullo, momento en que puede soportar temperaturas muy bajas, para surgir en verano las mariposas, aunque pueden entrar en diapausa y permanecer latentes varios años, a la espera de unas condiciones favorables, tras lo que aparecerán ya transformadas en mariposas (una polilla) la que se apareará dando comienzo a un nuevo ciclo, con la puesta de huevos en bolsas protegidas en su planta nutricia (las acículas de los pinos).

 

Una oruga muy peligrosa para el hombre y la fauna doméstica



© Víctor Maia
Cuco comiéndose una oruga de la procesionaria del pino.


La procesionaria posee unos pelos urticantes llamados tricomas, en forma de arpón que al clavarse y romperse en la piel inocula sustancias liberadoras de histamina. No hace falta entrar en contacto directo con la oruga, sino que los pelos flotan en el ambiente ya que son lanzados a modo de dardos por las orugas en caso de verse molestadas o sentirse en peligro. Esto produce urticaria,  unas lesiones cutáneas con  muchos picores y desazón, problemas oculares y  ocasionalmente bronquiales, también un cuadro de shock anafiláctico. En algunos casos se ha demostrado que produce rinitis y asma. Este es el motivo por el que hay que extremas las precauciones y cuidados ante esta oruga. También suponen un peligro para algunos animales domésticos, como los perros, que se acercan a ellas y pueden chupar, tragarse o inhalar involuntariamente los pelillos de las orugas. Unos amigos recientemente nos contaban el caso de un perro de su propiedad que comió una oruga de procesionaria y perdió la lengua por la infección que le produjo.

 

El control y la lucha biológica la más efectiva contra la procesionaria



© Proyecto Sierra de Baza
Pinar afectado por la procesionaria a más de 2.000 metros de altitud

 

El PLAN RECTOR DE USO Y GESTIÓN DEL PARQUE NATURAL SIERRA DE BAZA, destaca en su apartado 3.1.7, relativo a  los criterios de gestión para la conservación de los recursos naturales y culturales, como “Se emplearán preferentemente técnicas de control integrado y lucha biológica contra las distintas plagas forestales”.

Los depredadores más efectivos de la oruga de la procesionaria del pino son especies forestales como los carboneros, herrerillos, mirlos, críalos, el zorzal charlo y otras aves insectívoras, son grandes consumidoras de esta oruga. Por lo que una medida muy eficaz para mantener controlada esta plaga es favorecer la presencia de estas aves insectívoras. Las orugas de la procesionaria del pino también son atacadas por hormigas, cigarras, avispas y diversos parásitos (algunos dípteros e himenópteros). Como hemos comentado, la alcanzar la madurez la oruga de la procesionaria y tras superar la fase de crisálida se convierte en una mariposa nocturna (polilla), la que también cuenta con sus depredadores naturales en aves propiamente nocturnas o crepusculares como el chotacabras cuellirrojo y el chotacabras europeo, aunque son los murciélagos los mayores consumidores de las polillas de la procesionaria, por lo que a la implantación de medidas que faciliten su expansión y presencia en los territorios afectados por la oruga debe de tenderse también en las medidas que se pongan en práctica.

Aun cuando la magnitud alcanza pro la plaga de la procesionaria en la Sierra de Baza en este año 2015 haga inviables actuaciones a baja escala, algunas actuaciones que pueden llevarse a cabo de forma individual o puntual sobre esta plaga son las eliminar los bolsones de procesionaria manualmente, teniendo especial cuidado de no cortar los que están en las guías terminales, ya que pueden dañarse éstas y sería peor el remedio que la enfermedad. Posteriormente los nidos se queman o se trituran pasando el pie sobre ellos varias veces. Otros medios efectivos son los de romper los bolsones, en el caso de que la altura del arbolado no permita cortarlos, los bolsones también pueden romperse con una rama o palo o incluso dispararles con una escopeta de cartuchos, para que se rompa la bolsa y las orugas mueran con el frío del invierno al carecer de la protección. Esto es mejor hacerlo por la tarde, para que no les dé tiempo a las orugas a rehacer el bolsón, de modo que morirán de frío por la noche.


Recuperar el equilibrio natural que ha roto el propio hombre, la medida más efectiva

 


© Proyecto Sierra de Baza
Masa de pinos afectada por la procesionaria en las proximidades de la aldea minera de El Tesorero.

 

Ya hemos comentado que cuando se dispara esta plaga es porque se ha roto el equilibrio natural y detrás de ello está el hombre, con erróneas políticas de gestión forestal, por lo que recuperar el equilibrio natural que ha roto el propio hombre es la medida más efectiva a medio y largo plazo. Para ello debe de favorecerse la presencia en esos pinares de insectos, aves y murciélagos que la combaten en estos territorios, colocando cajas anidaderas y puntos de agua en que atender sus necesidades vitales, en unos montes muy escasos de agua y con nula presencia en muchos meses del año, por lo que son rehuidos por la fauna silvestre de modo general, pero también recuperar el equilibrio de la masa forestal que se ha visto roto con la masiva plantación de pinos en esta Sierra en los años 50-70 del pasado siglo, hasta el punto de convertir al pinar de reforestación en la especie arborea dominante en el conjunto de este espacio protegido, desplazando al bosque mediterráneo (encinares, chaparrales y coscojales) que aquí existían en un perfecto equilibrio con el medio natural, por lo que recuperar este equilibrio natural de la masa forestal, eliminado y aclarando de forma importante la masa de pinar que existe, con una densidad de pies por hectárea insostenible, para abrir luz en la que se valla estableciendo un sotobosque ahora inexistente en estos bosques oscuros y vuelva de forma progresiva la luz a estos lugares y al deseable bosque mediterráneo a todos estos montes.