EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 216 –  JUNIO  2017
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El conocimiento de la causa de la muerte de estos árboles, puede ser el primer paso para salvarlos

 


© José Ángel Rodríguez
Los esqueletos de los  árboles secos, van apareciendo en el paisaje de la Sierra de Baza de una forma lenta, silenciosa, pero constante e impasible. Fotografía tomada en las proximidades del Barranco de la Fonfría. Fecha de la toma: 19/12/2015 


No están muriendo de viejos –como decía el Director Conservador del Parque César Córdoba- , tampoco presenta ninguna plaga o patología previa, ya que son ejemplares sanos y vigorosos los que se han secado, sino que estudio técnicos forestales, que están pendientes de su confirmación oficial, ya nos han avanzado que es “el decaimiento forestal” la causa que está provocado la masiva mortandad de pinos silvestres o albares del Parque Natural Sierra de Baza en las últimas fechas.
 

El fenómeno del decaimiento forestal. La mortalidad silenciosa de los bosques


Uno de los fenómenos emergentes que se está extendiendo cada vez más por los bosques del planeta, especialmente en la cuenca Mediterránea, dónde el cambio climático y ascenso de las temperaturas está siendo más palpable, es el relacionado con la muerte masiva de árboles, que vienen ocurriendo de forma aparentemente natural y que sufren muchos bosques ibéricos, y que en realidad se trata de un fenómeno global y creciente, tras el que está el cambio climático y que es conocido como “decaimiento forestal” (forest decline, en inglés).

Se estima que el estrés combinado de la sequía y el calentamiento del aire (el llamado estrés hídrico-térmico), es el que está detrás de muchos casos de mortalidad documentados de árboles en distintas partes del mundo, lo que no estaba evidenciado hasta fechas recientes. Siendo previsible que el continuo aumento en las emisiones de gases invernaderos, asociado a nuestro modelo de desarrollo industrial, vaya agravando esta mortalidad silenciosa en los bosques en los próximos años.
 
El decaimiento forestal, es un fenómeno que está relacionado de forma directa con el cambio climático (puede ampliarse información sobre qué es el decaimiento forestal, con especial consideración del decaimiento de Pinus sylvestris en su límite meridional de distribución, pág. 9/15, apartado 6 del informe que se presentó en el 5º Congreso Forestal Español, celebrado en Ávila en el año 2009, AQUÍ) y comenzó a producirse en la Península Ibérica a principios de las décadas de los años 80 del pasado siglo.

Las primeras especies afectadas en España por el decaimiento forestal fueron encinas, coincidiendo con el aumento de las temperaturas provocadas por el cambio climático, y se manifiesta con defoliaciones y decoloraciones de especies leñosas, que a veces van acompañadas de tasas de mortalidad elevadas. Actualmente también son los pinos y otras especies de frondosas las que están sufriendo el decaimiento forestal, uno (si no el que más) de los más graves problemas al que se enfrentan en estos momentos las masas forestales de la península Ibérica, un lugar muy sensible al cambio climático.
 

Un fenómeno que se desconocía la dirección del Parque Natural Sierra de Baza



© José Ángel Rodríguez
Los árboles están desapareciendo del paisaje de amplias zonas del Parque Natural Sierra de Baza. Fotografía tomada en el Calar de Casa Heredía, con los Prados del Rey y el Calar de la Boleta al fondo de la imagen. Fotografía tomada el 13/12/2015.


Nos resulta sorprendente que este fenómeno, para explicar la masiva muerte de pinos silvestres en el Parque Natural Sierra de Baza, haya sido negado, y desconocido, para la máxima autoridad de este Parque Natural, su Director Conservador, Rafael César Córdoba Fernández, que alegaba en la última Junta Rectora celebrada en Baza el 26/11/2015, con un planteamiento simplista y poco riguroso, que “se estaban muriendo de viejos” cuando en informes técnicos a los que ha tenido acceso Proyecto Sierra de Baza, los propios  técnicos forestales de la Junta de Andalucía eran consciente de este problema, que afecta “a la práctica totalidad de las masas andaluzas, las que se encuentran afectadas por procesos de decaimiento en mayor o menor grado. De modo que se han constatado ya, en Andalucía, la presencia de este fenómeno desde la zona occidental a la oriental”. 

En la parte más occidental (Andévalo onubense), la notoria participación de un hongo causante de podredumbre radical considera el fenómeno como un decaimiento complejo (están interviniendo varias causas). En otras  zonas de Andalucía como en Sierra Morena, caracterizada por un intenso aprovechamiento ganadero y un envejecimiento del arbolado, también se está sufriendo esta problemática. Aun cuando, hasta ahora la mayor incidencia la están sufriendo las masas litorales sometidas a importantes estreses derivados de la escasez de precipitaciones y elevación de temperatura. De modo que en el conjunto de la comunidad autónoma de Andalucía, se han constatado ya la existencia de amplios territorios afectados por este fenómeno que  corresponden a diferentes escenarios de decaimiento forestal.

En la Sierra de Baza y de Los Filabres, también se tenía constancia de episodios de decaimiento forestal y en otro de los informes de la propia Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, al que ha tenido acceso Proyecto Sierra de Baza, está documentado el decaimiento forestal en masas de coníferas del sureste andaluz, su origen, en su mayoría, son repoblaciones llevadas a cabo en la zona con el objetivo de luchar contra la desertización y la erosión, lo que las hacen especialmente sensibles antes este tipo de perturbaciones y se destaca como “las repoblaciones de Pinus sylvestris y Pinus nigra del complejo Sierra de Baza - Sierra de Los Filabres, en las provincias de Almería y Granada, vienen experimentando un proceso grave y acelerado de decaimiento forestal, constatado desde hace algunos años”, dice el informe de la CMA. La ausencia aparente de agentes bióticos primarios directamente implicados en las muertes de estos árboles, sugiere que el estrés climático, junto con la excesiva competencia, agravada por la falta de tratamientos silvícolas, son los principales responsables, según los propios informes técnicos de la Junta de Andalucía.
 

El decaimiento forestal de los pinares oromediterráneos del Parque Natural Sierra de Baza especialmente grave y preocupante
 


© José Ángel Rodríguez
Pinos silvestres secos en el Calar de Casa Heredía. Fotografía tomada el 13/12/2015.

 

Si hasta ahora el decaimiento forestal documentado en las masas forestales de la Sierra de Baza y en Los Filabres afectaba a repoblaciones de pinos, la problemática se ha agravado ahora al constatarse la aparición de este fenómeno, por la denuncia pública en diciembre-2015 por la Asociación Proyecto Sierra de Baza, en los pinares autóctonos oromediterráneos del Parque Natural Sierra de Baza, en el que las especies arbóreas están integradas por el Pinus sylvestris ssp. nevadensis y Pinus nigra ssp. salzmannii, los popularmente conocidos como pino silvestre o albar y pino salgareño o laricio, respectivamente. Unos bosques con millones de años de antigüedad, de origen postglacial,  de modo que si en el Plioceno el pino silvestre ocupaba grandes extensiones, entre ellas todo el sur de Europa, posteriormente, tras el calentamiento postglacial, que se produjo varias veces en el Holoceno, retrocedió hasta las zonas más frescas y continentales, fragmentándose su área y quedando muy pocos testimonios de esta pretérita extensión. Siendo un magnífico ejemplo, y una singularidad botánica, estos bosques de pinos silvestres de la Sierra de Baza, que han sido definidos como “el último vestigio de un auténtico bosque subalpino” (Morritz Willkomm, 1844) y que ahora está en grave riesgo de desaparición.
 

El peligro de que aparezcan plagas que debiliten, aún más, la salud de estos pinares de la alta montaña, agrava el fututo de estos endémicos pinares



© José Ángel Rodríguez
Pinos silvestres invadidos por la oruga de la procesionaria, emplazados en la cumbre del Calar de Rapa a 2.200 metros de altitud. Fotografía tomada el 19/12/2015.

 

Nos preocupa de modo especial, también a los técnicos forestales con los que hemos contactado, la situación de decaimiento que presentan eros antiguos pinares oromediterráneos de la Sierra de Baza, ya que al debilitamiento de estos bosques, va a unirse la aparición de plagas contra las que los vegetales no tienen apenas defensa, por no encontrarse preparados ante las mismas, por al ser nuevas para ellos en unos casos, o estar previamente debilitados en otros, lo que va a suponer una fragmentación y reducción de los ecosistemas así como se va a producir la sustitución de muchas de las especies actuales por otras más generalistas y adaptadas a las nuevas condiciones que van a vivirse. O, en los peores de los casos, asistiremos a la desaparición de los mismos árboles, de modo que en algunos de los territorios, donde ahora hay bosques de grandes árboles, solo va a quedar un escasa cobertura vegetal, de porte achaparrado y almohadillado, como ya se está viviendo en algunos parajes del Parque Natural Sierra de Baza (Granada), un lugar singular de la geografía nacional, en el que el cambio climático lo tenemos ya y, podemos asegurar, que ha llegado con mucha fuerza, más de la que podíamos imaginarnos hasta ahora. 
 

No podemos estar ajenos ante esta problemática y es necesario ir tomando medidas paliativas ¡¡YA!!
 


© José Ángel Rodríguez
Donde antes había un bonito bosque de pinos silvestres endémicos, ahora todos los árboles están secos. Fotografía tomada el 13/12/2015 en las proximidades del Barranco Relumbre, con la mole caliza del Calar de Santa Bárbara (2.269 m.) a la izquierda de la imagen.

 

En el escenario actual, de paulatino aumento de las temperaturas y disminución de las precipitaciones, es de prever que esta problemática se irá acrecentando en los próximos años, por lo que se hace necesario tomar medidas efectivas y prepararnos para luchar contra este fenómenos, en lugar de pretender negarlo y ocultarlo como se ha intentado hacer desde la dirección del Parque Natural Sierra de Baza, en un grave error de gestión forestal de este espacio protegido, que ha impedido afrontar una silvicultura preventiva y adaptativa ante el cambio climático, al negarse el problema que estaban sufriendo estas masas endémicas de pinares oromediterráneos de la alta montaña Bética, los que nos parece aún más grave si, como también hemos tenido conocimiento, las masa de pinares del Parque Natural Sierra de Baza estaban previamente catalogadas como “vulnerables ante el cambio climático” según la Red de Ensayos Selvícolas Permanentes (Impactos, Vulnerabilidad y Adaptación de los bosques y la biodiversidad de España frente al Cambio Climático. Valsaín, Segovia, mayo de 2013), sin que pese a ello se hayan afrontando actuación silvícolas de tipo alguno en estos singulares pinares de la alta montaña Bética, en los últimos años, que han sido dejados abandonados a su suerte, sin recibir la menor atención forestal en los últimos cinco años, con los lamentables resultados a los que estamos asistiendo. Algo que se hace necesario corregir con urgencia, antes de que sea más tarde.
 

¡¡Por favor!! No se desentiendan más con la gestión de este Parque Natural
 

La situación de deterioro en que en los últimos meses ha entrado la masa forestal del Parque Natural Sierra de Baza es de tal entidad, el decaimiento forestal tan grave y profundo, que hace necesario que, lejos de ocultar y pretender esconder este gravísimo problema, se actúe con urgencia sobre la misma. Por ello, para terminar, un ruego a los máximos responsables de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía: no queremos que se nos anuncien multimillonarias inversiones para poner en valor las históricas y abandonadas minas de esta Sierra, lo que luego tampoco cumplen (los que no sepan a qué nos referimos pueden ampliar información AQUÍ). Les pedimos –les exigimos- que conserven esta masa forestal, que Vds., la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, recibió en un óptimo estado de conservación forestal en el año 1988, y que ahora está pasando por uno de sus peores momentos, y nos tememos que, si la situación continúa así, será aún peor en los próximos doce meses. Por lo que no pueden desentenderse ni un día más de sus obligaciones.

¡¡El futuro de nuestros bosques está en juego!! Y Vds. –responsables públicos de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio- son los jugadores de este partido, que tienen que salir a ganar.