EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 222 –  DICIEMBRE  2017
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Tanto el muérdago (Viscum album), como la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampae), han alcanzado unos niveles de infestación insostenibles para estas masas forestales

 

© Proyecto Sierra de Baza

Cara sur del Calar de Los Tejoletos (2.226 metros) en la que la masa de pinos aparece completamente arrasada por la oruga de la procesionaria, mientras que en el primer plano se aprecian otros ejemplares con presencia de bolsas blancas de la oruga, a los que les espera similar destino.

 

Se negaba por César Córdoba, Director Conservador del Parque Natural Sierra de Baza, en la reunión del pleno de la Junta Rectora celebrada en Baza el 26/11/2015, que la oruga de la procesionaria hubiera invadido la zona A2 del Parque Natural Sierra de Baza en la que se localiza el pinar oromediterráneo pensando que la situación en absoluto es preocupante y que “los árboles se están muriendo de viejos”, aun cuando reconoce que no se ha hecho ningún estudio para conocer la causa de la muerte de estos pinos, pero lo interpreta como algo natural y propio de unos bosque muy antiguos, con miles de años de vida, llegando a decir que entre una escala 0 a 5 (la utilizada por los técnicos forestales para evaluar la presencia-incidencia de la procesionaria del pino en una masa forestal) la zona está clasificada como 0. Lo que era desmentido desde nuestra asociación en la revista digital de diciembre pasado, destacando como “nuestra impresión es que o no ha visitado esta zona o la visita ha sido tan rápida y superficial, que no ha visto las numerosas bolsas de procesionaria que hay en esta zona A2” (puede ampliarse información AQUÍ).

 

La magnitud de la plaga de procesionaria en el pinar oromediterráneo de la Sierra de Baza, de mucha mayor entidad que la imaginada hasta ahora 

 

A lo largo del pasado mes de diciembre, varios miembros de la Asociación Proyecto Sierra de Baza hemos estado recorrido toda la zona del pinar oromediterráneo y pese a que ya teníamos constancia de la presencia de la procesionaria en toda esta zona, la magnitud de la plaga en esta zona es tan grande, que hemos quedado sorprendidos y nuestras más pesimistas impresiones se han visto superadas. Así hemos podido comprobar que la procesionaria ha ascendido hasta el límite arbóreo, esto es, ha llegado hasta los lugares más altos de la Sierra de Baza en que hay árboles, superando los 2.200 metros de altitud. Algo sin precedentes y excepcional para una plaga de estas características y hemos documentado su presencia en todos los calares que hemos visitados hasta ahora: Santa Bárbara (2.269 m.); Rapa (2.239 m.); Casa Heredía (2.166 m.); San Sebastián (2.164 m.); y, Tejoletos (2.226 m.).

Aunque la oruga de la procesionaria está presente en prácticamente toda la extensión de estos calares, las zonas más afectadas con infestaciones 4 y 5, dentro de la escala entre 0 y 5 que utilizan los técnicos forestales para evaluar la plaga, las hemos localizado en la cara sur del Calar de los Tejoletos; cara sur del Calar de Casa Heredía; y Cara este del Calar de Santa Bárbara, dando vistas a la Hoya de Baza y en su confluencia con el Barranco de la Fonfría.

  
Los pinares oromediterráneos de la Sierra de Baza, los que están en mayor peligro ante esta plaga

 

© Proyecto Sierra de Baza
Pinos en la cara este del Calar de Santa Bárbara, dando vistas a los terrenos esteparios de la Hoya de Baza, gravemente infestados por la oruga de la procesionaria.

 

Los peligros a los que se enfrentan los pinos silvestres de la Sierra de Baza por el cambio climático, se han hecho realidad y son cientos los pinos de estas especies, muchos de ellos ejemplares centenarios, los que están muriendo en los últimos meses. Una tragedia ecológica que se está viendo acrecentada por la presencia en todos estos endémicos pinares de la oruga de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), de forma que si estos parajes se han mantenido tradicionalmente a salvo de la oruga de la procesionaria, por su altitud (superior a los 1.800 m.) las bajas temperaturas que se registran en esta zona, especialmente durante la noche, en el año 2015, al haber subido la temperatura de un modo ostensible y no haberse registrado prácticamente heladas en la zona de cumbres, ha favorecido que se establezca en la zona la oruga de la procesionaria, que además, lo ha hecho en unos pinos previamente debilitados por la sequía que estaban sufriendo. Esta incidencia nos preocupa especialmente, ya que si bien en circunstancias normales la procesionaria solo produce una defoliación de las acículas del pino, lo deja sin hojas, pero no afecta a sus yemas fóliales. En circunstancias normales, sólo suelen morir ejemplares jóvenes, los árboles adultos aunque sufren una grave debilitación en su crecimiento y vigor, a la primavera siguiente suelen rebrotar de nuevo; a este ciclo de convivencia con la plaga “una vieja conocida de los pinos, a la que se suelen adaptar los árboles.
 La plaga actúa en estos casos como complemento negativo de la situación creada en el árbol por el estrés hídrico—térmico y la suma de todos estos factores coadyuvan al resultado final, que puede ser la irreversible muerte del árbol. Un árbol, un bosque, con tratamientos silvícolas preventivos y adaptativos al cambio climático, es menos propenso a sufrir sus efectos, que otro abandono y dejado a su suerte, con altos niveles de infestación por plagas, como está ocurriendo con los pinares oromediterráneos del Parque Natural Sierra de Baza.


¿Cómo van a responder los pinos silvestres y laricio del pinar oromediterráneo a la plaga de la procesionaria que están sufriendo? 


© José Ángel Rodríguez

En esta imagen se ilustra como quedan los pinos, sin hojas, tras consumirlas la oruga de la procesionaria. Aunque ello no suele provocar la muerte directa del árbol, si le produce un grave debilitamiento, que puede ser letal en ejemplares jóvenes o con problemas de vitalidad. Fotografía tomada en la cara sur del Calar de los Tejoletos (2.226 m.) Fecha de la toma: 19/12/2015.


Pero como se ha indicado todo esto (incidencia de la oruga de la procesionaria en el pino) es “en circunstancias normales” el problema se acrecienta y nos preocupa especialmente cuando el pino está previamente debilitado por sequía o estar fuera de su área biogeográfica normal, como ocurre con los pinos silvestres de la Sierra de Baza, toda una singularidad botánica, de forma que junto con el pequeño reducto que se localiza en Sierra Nevada, forman auténticas islas en toda la mitad sur de España de esta especie. Si a esto añadimos que por la altura a la que se localizan nunca hasta ahora habían sufrido una plaga de estas características, por lo que no están acostumbrados, como otros pinos (carrasco, resinero, piñonero…) a convivir con la plaga, es por lo que esta agresiva e importante plaga que afecta a los pinos oromediterráneos de la Sierra de Baza, cuanto menos debe de llenarnos de preocupación en cuanto a su futuro. ¿Podrán superarla y rebrotar de nuevo la próxima  primavera? Es una incógnita para la que solo el tiempo tendrá respuesta, pero el solo hecho de estar en peligro esta singular masa forestal ha debido acrecentar sus cuidados y medidas de atención y no dejarlos a su suerte, como se ha hecho con los pinos oromediterráneos de la Sierra de Baza. 


El muérdago (Viscum album) también se ha extendido masivamente por la zona y está terminando de matar a unos pinos previamente debilitados

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

Fotografía tomada el 27/12/2015 en la Umbría de Las Corominas donde se aprecia un pinar en decaimiento forestal, con sus pies masivamente invadidos por el muérdago (color amarillo) y muchos de ellos ya secos.

 

Por si los problemas de todos estos pinares de la alta montaña Bética no fueran pocos con el cambio climático (aumento de las temperaturas y ausencia de precipitaciones) y la masiva plaga de la oruga de la procesionaria que están sufriendo, un  nuevo problema más se está uniendo a los anteriores, agravando la situación de un modo aún más grave y preocupante: la presencia de una grave infestación en estos pinos por el muérdago (Viscum album) que está ocasionando unos niveles de infestación de la masa forestal insoportables para los debilitados árboles y son centenares los pinos que están muriendo en estas últimas fechas, lo que nos tememos va a ir en aumento en los próximos meses, ante la falta de atenciones y tratamiento silvícolas en toda estas masas de pinares. 

Otra zona que nos preocupa especialmente es todo el Pinar de la Fonfría, donde se localiza la más importante masa de pinos de la Sierra de Baza, que ha iniciado una situación de decaimiento en la masa forestal y aparece también masivamente infestado por el muérdago, como se aprecia en las dos imágenes que publicamos a continuación, la primera tomada desde el Camino del Resinero y la segunda corresponde a un detalle de la misma zona:

 

© Proyecto Sierra de Baza

Fotografías tomada el 19/12/2015 desde el Camino del Resinero, con vistas al Pinar de La Fonfría. En la primera se aprecia una panorámica de la zona, con los pinos del primer plano invadidos por la oruga de la procesionaria y en la segunda se recoge un detalle de esta masa de pinar, pudiendo apreciarse como todos los pies de masa aparecen invadidos por el muérdago (color amarillo) y muchos de ellos ya secos.

 

La situación ha pasado en las últimas fechas de ser preocupante a dramática, y lo decimos con la mayor convicción y sin más alarmismos que los justos y necesarios. Todas las alertas rojas se han encendido en el Parque Natural Sierra de Baza, en el que la falta de atenciones y cuidados que estas masas de pinos están soportando en los últimos cinco años, puede llevarnos, en muy poco tiempo, a una tragedia ecológica sin precedentes, por lo que se hace necesario una actuación silvícola urgente en todos estos lugares, antes de que su masa forestal, su más importante baluarte, junto con el paisaje, y que sirvieron para declarar a la Sierra de Baza como Parque Natural en el año 1988, puedan verse consumadas en una irreversible situación de degradación y deterioro, por lo que desde Proyecto Sierra de Baza hacemos, una vez más, una llamada a la responsabilidad a los gestores de este espacio protegido, para que cumplan con sus obligaciones y no se desentiendan –por acción y omisión- con este Parque Natural. Los trabajos para sacar a este Parque Natural de la dinámica negativa en que ha entrado no pueden esperar ni un día más.