EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 218 –  AGOSTO  2017
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© José Ángel Rodríguez

Albardinar en las inmediaciones de la A-92N, junto a la Venta del Peral (Granada).

 

También conocido con el nombre esparto basto, el albardín es una hierba perenne y rizomatosa, de 40 a 70 cm de largo, de color verde amarillento a blanquecina, que pertenece a la familia de las gramíneas, con tallos que forman gruesas macollas cubiertas en la base de escamas. Las hojas, con aspecto de junco y de hasta 50 cm de largo están enrolladas, reduciendo así la pérdida de agua por transpiración.

A diferencia del esparto (Stipa tenacissima), con el que podemos confundirlo, el albardín soporta mejor los suelos margosos y salinoso, por lo que es muy abundante en lugares con alta acumulación de sales, pero sin encharcamientos temporales por aguas salobres. Se distribuye en la cuenca mediterránea, apareciendo en el este de la Península Ibérica, Valle del Ebro, Italia y desde Marruecos hasta Irán. En la Hoya de Baza ocupa las llanuras y zonas inundables, mientras que las colinas y cerros son colonizadas por el esparto, muchas de estas matas arbustivas proceden de antiguos cultivos, cuando se sembraba y comercializaba el esparto en nuestra zona. 

 

 © José Ángel Rodríguez

Detalle de la inflorescencia del albardín.

 

Cuando esta planta no está en flor, puede confundirse fácilmente con el esparto, aunque sus hojas son más enmarañadas y bastas (de aquí su denominación popular de esparto basto). Las flores del albardín, que aparecen entre febrero y mayo, forman una espiguilla cubierta de largos pelos sedosos rodeada de una vaina, de 3 a 9 cm, a modo de espata con aspecto de papel como indica su nombre científico, spartum, y hace referencia a la similitud entre el albardín y el esparto. La inflorescencia del esparto, por el contrario, es en forma de larga espiguilla que se desarrolla en el extremo de un tallo en forma de caña.


Usos etnobotánicos


 © José Ángel Rodríguez

Espartal en las inmediaciones de la A-92N, junto al Río de Baza en el que se aprecia sus inflorescencias, que lo diferencian claramente de las del albardín.


 
Los usos del albardín han sido los mismos que los del esparto, y sus hojas duras y tenaces tienen un uso similar al esparto para la obtención de fibras tanto para la industria de la cordelería, en cestería y como planta papelera, una planta de la que nos hemos ocupado con detalle en otra ficha, por lo que remitimos a la misma, que puede consultarse AQUÍ

Tan sólo añadir que actualmente se utiliza el albardín en restauración paisajística y control de la erosión, sobre todo en zonas semiáridas y suelos margosos o yesíferos, que son tolerados por muy pocas especies. Por su rusticidad y aspecto atractivo también es una planta interesante en jardinería xerofítica, que no precise riegos ni mantenimiento.