EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 220 –  OCTUBRE  2017
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© José Ángel Rodríguez

Cojín de monja en floración primaveral fotografiado en el Calar de Los Tejoletos (Parque Natural Sierra de Baza) a 2.000 metros de altitud.

 

También conocido con los nombres de cojín de pastor, rascaculos, erizo de flores azules, entre otros. Todos ellos aluden a su característica pinchosa y a su porte rastrero y aspecto almohadillado-erizado. De hecho su nombre científico (Erinacea) procede del latín y significa “de aspecto erizado”. Propio de los piornos de la alta y media montaña, es una planta arbustiva que se distribuye por la región mediterránea occidental,  habitando en la Peninsular Ibérica, sur de Francia, y norte de África.

Desde el punto de vista descriptivo, podemos indicar que se trata de un pequeño arbusto perenne, de hasta 60-70 cm de altura, de porte almohadillado, muy ramificada desde la base, con ramas intrincadas y compactas, verdes, glabras en la madurez, de aspecto erecto, aparecen rematadas en una espina fuerte y muy punzante, que actúan como protectoras de la planta ante la herbivoría. 

Es una planta representativa de los piornales oromediterráneos, aunque también puede ser observada a menor altura, en el piso supramediterráneo, aunque de forma más puntual, pudiendo localizarla entre los 1.600 a 2.300 metros de altitud. Esta planta tiene predilección por laderas pedregosas, crestas secas y venteadas, colonizando lugares en los que no puede vivir otro tipo de plantas arbustivas. De hecho la característica forma, semiesférica, del cojín de monja es debida a la adaptación natural de este arbusto al medio alpino en que se localiza, de forma que cuando la nieve se cubre y se congela forma un auténtico iglú natural, que mantiene una temperatura estable en su interior, protegiendo a la planta.

Sus flores son pequeñas y pasan desapercibidas entre la maraña espinosa. Más llamativa es su  floración, muy temprana, de modo que podemos encontrarla en flor en la alta montaña a partir del mes de mayo, cubierta de una atractiva flor de color azul violáceo, con cáliz de aspecto inflado en la base, cubierto de pequeños pelos blanquecinos, que dan lugar a un fruto en legumbre, oblonga, con 3-6 semillas en su interior.  

En el Parque Natural Sierra de Baza (Granada), donde es una especie abundante en la alta montaña, muestra indiferencia edáfica y lo mismo podemos localizarla en la zona caliza que silicícola.

Esta planta no tiene usos farmacológicos conocidos, siendo su único uso etnobotánico para decoración y como planta de jardines de montaña.