EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 214 –  ABRIL 2017
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El insecto parece haberse adaptado a las condiciones de la alta montaña y ha adelantado su ciclo biológico, para completar el desarrollo antes de que lleguen los fríos
 

© Proyecto Sierra de Baza

Pino silvestre en las inmediaciones del Prados del Rey infestado por la procesionaria.

Fotografía tomada el 19/06/2016.

 

Varias visitas de campo a la zona del pinar oromediterráneo del Parque Natural Sierra de Baza a lo largo del pasado  mes de junio, han confirmado como la temible oruga de la procesionaria ya está establecida en estos endémicos pinos un año más. Y son centenares los pinos que ya están infestados por la misma, presentando bolsas ilustrativas de su presencia. Una situación que nos preocupa de un modo especial, ya que afectan a unos pinos, el pino silvestre de la Sierra de Baza (Pinus sylvestris sps. nevadensis) catalogado en el Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía «EN PELIGRO MUY ALTO DE EXTINCIÓN», por la reducida población de esta especie a nivel mundial, hábitat en que se localizan, sobreviviendo en atípicas condiciones climáticas esteparias y dificultades de regeneración natural que presentan, unos problemas que se están viendo notoriamente agravados por las plagas de muérdago y procesionaria, que están siendo especialmente dañinas con esta especie, muy sensible y frágil ante cualquier tipo de cambio o alteración  ambiental.

En el pasado año estos pinos ya sufriendo la plaga de la oruga de la procesionaria, presentando daños muy ostensibles en algunas zonas del macizo central oromediterráneo, particularmente en la cara sur y este del Calar de Santa Bárbara y Calar de Casa Heredía, siendo muchos los ejemplares que se han secado, otros han rebrotado con retraso en junio y están muy debilitados, aunque lo que más nos llena de preocupación  es que la oruga de la procesionaria ya está establecida de nuevo en estos endémicos y debilitados pinos, y nada se está haciendo para ayudarles a superar la plaga, por lo que nos temeos que la reiteración de años sufriendo estas plagas, unido a la sequía que estamos viviendo, pueda terminar de matarlos, como ya ha ocurrido en amplias zonas del pinar de reforestación.

 

La oruga de la procesionaria parece haberse adaptado a las condiciones de la alta montaña

 

© Proyecto Sierra de Baza

Orugas de la procesionaria fuera de la bolsa en pleno día.

Fotografía tomada el 24/06/2016 en el Calar de Rapa

 

Un dato que nos ha llenado de preocupación es que hemos encontrado la oruga de la procesionaria muy desarrollada, con bolsas ya formadas, con ejemplares en el tercer estadio, de los cinco que tiene su ciclo biológico, alimentándose incluso a la luz solar. Conductas que son atípicas y anormales en la oruga, ya que su ciclo biológico es más tardío, ni tampoco es normal que estén desarrolladas tan pronto, como es una conducta atípica que salgan a comer de día, ya que suelen hacerlo por la noche, la que posiblemente eluden para aprovechar las más altas temperaturas de las horas diurnas. Todo lo que nos hace pensar en que este insecto (Thaumetopoea pityocampa) se están adaptando a las condiciones de la alta montaña y cuando lleguen las heladas ya tendrán su ciclo biológico completado y enterradas bajo tierra para pasar su fase de crisálida, a buen recaudo de las bajas temperaturas. Si esto se confirma, puede ser de una especial gravedad para el pinar oromediterráneo de la Sierra de Baza, ya que era las bajas temperaturas y condiciones climáticas propias de la alta montaña lo que las mantenía fuera de este territorio, pero parece que ahora han encontrado la forma superar esta adversidad, por lo que vamos a hacer un especial seguimiento de la evolución de esta plaga en la zona del pinar oromediterráneo del Parque Natural Sierra de Baza.