EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 222 –  DICIEMBRE  2017
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© José Ángel Rodríguez

Lastonar sobre esquistos en su hábitat natural de la Sierra de Baza


Los lastones comprenden un amplio género de plantas gramíneas vivaces, denominado  Festuca, que comprende entre unas 450 a 600 especies, distribuidas ampliamente por las regiones templadas y en montañas de regiones tropicales, muchas de las cuales se consideran excelentes forrajeras y se las cultiva para tal fin o son aprovechadas por la herbivoría de la fauna silvestre.

La palabra Festuca deriva del latín y significa “tallo o brizna de paja”, en alusión a las características de esta planta.

La Festuca scariosa, también denominada como Festuca granatensis, es una planta herbácea, densamente cespitosas, con tallos de hasta 100 cm, estriados, glabros, y hojas con vaina de márgenes libres, estriada, no disgregándose en fibras en la madurez. Con inflorescencia racemosa en panícula, que florece de mayo a julio.

El lastón soporta muy bien el estrés hídrico y coloniza zonas secas y soleadas, acompañando o sustituyendo a pinos y encinas en zonas más degradadas y desfavorecidas, sujetando muy bien el suelo y dándole protección.

 

© José Ángel Rodríguez

Panel informativo sobre el lastonar en el sendero Floranes-Arredondo del Parque Natural Sierra de Baza.

 

El lastón es una planta muy basta e indigesta, pero es consumida por la fauna silvestre, particularmente los graves herbívoros, y también por el ganado doméstico, a falta de otra alimentación en época de escasez de pastos como ocurre en el invierno.

El lastón se ha utilizado en construcción para las cubiertas de las casas, habiendo comprobado su presencia en la techumbre de algunas casas de la aldea de El Tesorero, bajo las cubiertas de aleras de los tejados. También nos contaba Francisco Sánchez Olivares que se utilizaba para encender y avivar los fuegos, particularmente en las matanzas del cerdo, para lo que la persona encargado de la lumbre se apostaba junto a la caldera con un buen montón de lastones cortados y secos para avivarlo. También tenemos constancia de su empleo para cubrir chozas, apriscos y otras modestas construcciones agro-ganaderas.