EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 218 –  AGOSTO  2017
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El sobrepastoreo, que no se está controlando, o el riesgo de incendio forestal, ante la gran cantidad de materia seca y muy combustible que ha quedado en estas zonas, pueden truncar la regeneración natural de estos castigados parajes

 

© Proyecto Sierra de Baza

Monte de los Frailes, con las ovejas pastando bajo los pinos secos.

 

Con gran expectación, hemos venido siguiendo en los últimos meses la evolución de los pinares del Parque Natural Sierra de Baza (Granada) afectados por las plagas forestales que han supuesto ya la muerte de centenares de miles de árboles en estos parajes en una situación de decaimiento forestal de estas masas, en un fenómeno sin precedentes en los montes españoles, hasta el punto de que si se habían sufrido con anterioridad episodios de decaimiento forestal en algunos montes ibéricos, nunca hasta ahora habían sido ni con la intensidad ni con la rapidez con la que se había producido en la Sierra de Baza la muerte de tantos árboles (puede ampliarse información AQUÍ).

 

Espectacular recuperación del monte bajo en algunas zonas afectadas

 

© Proyecto Sierra de Baza

La recuperación del monte bajo está siendo espectacular en algunas de las zonas afectadas. En la imagen dominan las bolinas (Genista umbellata), con sus características inflorescencias de color amarillo

 

En nuestras últimas visitas a las zonas afectadas, a lo largo de los últimos días del pasado mes de mayo, hemos podido comprobar como la situación que presentan las diferentes zonas afectadas por las plagas forestales es muy distinta, de modo que si en algunos parajes como en el monte público de Gor (Solana de Andresico y su entorno) donde la situación se está agravando de un modo preocupante y notorio, también en las zonas más altas, conforme ascendemos hacía el sur. De tal manera que a grandes rasos podemos decir que el panorama ha mejorado en las zona noreste del parque, por el contrario se empeora la situación de la vegetación natural cuanto más ascendemos hacía el sur (dirección hacía El Tesorero) y nos desplazamos hacía la zona oeste (zona de Gor), donde las precipitaciones han sido más escasas.

Muy positiva está siendo, como venimos comentando, la recuperación del monte bajo en algunas zonas afectadas por las plagas forestales, como el entorno de Los Frailes y Venta Rivero, la llamada “Zona 0” de las plagas, donde arrancó esta problemática en la primavera del pasado año 2016, aunque son decenas de miles los árboles que se han secado en estos parajes, que aún dominan en el paisaje, al no haberse retirado estos árboles secos, la recuperación del monte bajo está siendo espectacular y muy positiva, como reflejan algunas de las imágenes que publicamos en esta revista, en la que se aprecia como la vegetación propia del retamar está colonizando amplias zonas de estos parajes, hasta hace poco carentes de cubierta vegetal de todo tipo.

La retama común (Retama sphaerocarpa) y particularmente la bolina  (Genista umbellata), con otras especies de menor porte como albaida (Anthyllis cytisoides), especialmente en las zonas más bajas y termófilas, junto con tomillos (Thymus sps.) y otras especies con floración primaveral como el ononis espléndido (Oninis speciosa), entre otras plantas propias del matorral heliófilo, las que han comenzado a colonizar este territorio con una alta cobertura, siendo dominantes las especies retamoides.
 

¿Qué ha provocado esta explosión vegetal?

 

© Proyecto Sierra de Baza

La recuperación de los retamares de algunas de las zonas afectadas por las plagas en la Sierra de Baza, está siendo espectacular y muy positiva, en tan solo un mes.

 

La principal causa que ha provocado esta explosión vegetal primaveral ha sido las altas precipitaciones que se han contabilizado en esta zona en el periodo comprendido entre el 1 de octubre-2016 y mediados de mayo-2017, de modo que según los datos hechos públicos por la AEMT, si bien a nivel del conjunto español, en este periodo (octubre-2016 a mayo-2017) las cantidades acumuladas no llegan a superar los valores normales en gran parte de la mitad occidental peninsular, quedándose por debajo del 75% del valor normal toda Galicia, Asturias, Cantabria, la mayor parte de Castilla y León, norte de Guadalajara, sur de Soria y diversas áreas de Canarias occidental, e, incluso, en un área aislada del interior de la provincia de Palencia, en la zona limítrofe entre Asturias y Cantabria y en el sur y oeste de la isla de Tenerife y en La Gomera, las precipitaciones no han alcanzado la mitad de los valores normales. Por el contrario, las precipitaciones superan a las normales en gran parte del tercio este peninsular, en zonas al este y suroeste de Andalucía, en las Islas Baleares, en pequeñas zonas del Sistema Central, en la isla de Lanzarote y en el sur de Fuerteventura. Las cantidades acumuladas son un 50% superiores al valor normal en el este de Andalucía, en las provincias de Murcia, Alicante y Valencia y en el sur de la isla de Mallorca, llegándose a duplicar los valores normales en un área que abarca desde el sur de Valencia hasta el nordeste de Murcia y otra en el extremo nordeste de la provincia de Granada junto con el norte de Almería y sur de Albacete (puede ampliarse información AQUÍ), zona que comprende de lleno a un amplio paraje de la zona afectada por las plagas forestales de la Sierra de Baza, como puede apreciarse en el siguiente mapa publicado por la  AEMT, en el que hemos marcado con un  círculo rojo la principal zona afectada por las plagas forestales en las provincias de Granada y Almería:

 

Representación gráfica según la AEMET de las precipitaciones acumuladas entre el 1 de octubre y el 23 de mayo-2017, con la desviación que representan sobre la media del período histórico 1981 al 2010, en el que se ha marcado con un  círculo rojo la principal zona de las provincias de Granada y Almería afectada por las plagas forestales, la que queda comprendida en una zona que ha tenido un incremento de precipitaciones que van entre el 125 y el 200 % de la media histórica

 

El aumento de las precipitaciones ha sido la principal causa, por tanto, que ha provocado esta espectacular recuperación del monte bajo, en algunas de estas zonas afectadas por las plagas forestales en el Parque Natural Sierra de Baza, pero también hay otras causas que han coadyuvado a esta situación y que vamos a comentar brevemente:

1. Al secarse los pinos, y perder las hojas (acículas) ha tenido una doble incidencia en la vegetación natural del entorno, de un lado al dejar de consumir agua del suelo ha habido más disponibilidades hídricas en el subsuelo para el resto de la vegetación  viva; y, de otro, al perder las acículas, han aumentado también la disponibilidades de luz y plantas que estaban ensombrecidas por los pinos ahora reciben más luz, lo que tiene una especial incidencia en las especies que integran el matorral heliófilo, como las retamas y su cortejo florístico, unas especies que precisan para desarrollarse una alta luminosidad.

2. La bondad de las temperaturas del último invierno-primavera, en el que ha estado prácticamente ausentes las heladas, con un aumento de las temperaturas también ha favorecido esta explosión vegetal, ya que la floración y formación de nuevos tallos se ha desarrollado de una forma muy favorable.

3. Las propias características botánicas de la vegetación natural que ha colonizado este territorio. Una vegetación de muy rápido crecimiento, en las condiciones adecuadas. Proyecto Sierra de Baza, ha consultado con técnicos forestal y nos comentan que hay experiencias similares con grandes incendios forestales, tras épocas de lluvia intensa y bonanza de las temperaturas en Galicia, donde estos terrenos suelen ser colonizados por las llamadas “xesteiras”, palabra que proviene de “xestas” que significa retamas en gallego, la especie dominante en esta comunidad vegetal, de la que toma el nombre, y con la que se denomina en Galicia al matorral alto de leguminosas carentes de espinas. Estimándose que son de un alto valor ecológico para recuperar terrenos degradados, por su rapidez de colonización y funciones protectores y fertilizadoras del suelo.           

 

La excesiva presión ganadera, también la alta presencia de material combustible, hace peligrar la regeneración natural de estos lugares

 

 

Ganado pastando entre los pinos secos, en el Monte de Los Frailes, uno de los parajes más afectados por las plagas forestales.

 

No entendemos que no se haya eliminado aún la ganadería de toda esta zona, donde está pastando sin control ni delimitación de zonas para hacerlo, según hemos podido constatar en las visitas de campo efectuadas a esta zona a lo largo de la pasada primavera, lo que puede condicionar gravemente la regeneración de la vegetación natural observada, por lo que estimamos tendría que haberse suprimido ya el pastoreo en toda esta zona, favoreciendo con las oportunas ayudas y medidas, el traslado del ganado que allí está pastando a otras zonas del Parque.

Tampoco se han eliminado ninguno de los miles de árboles que se han secado, lo que tenía que haberse hecho en el pasado invierno, antes de que se produjera la explosión vegetal primaveral que comentamos. Ahora no es viable ya sacar estos árboles secos, si no es manualmente, ya que con el arrastre, incluso con  medios animales, se ocasionarían importantes daños en la cubierta vegetal que se está regenerando naturalmente, por lo que ahora no deben de sacarse en esta época del año los árboles que se han secado, que además están sirviendo de posadero a las aves frugívoras (consumidoras de semillas) en sus visitas y movimientos por la zona. Pero mantener en pie, o caídos, tantos miles de árboles secos tiene el peligro añadido de que se ha elevado el riesgo (muy alto) de incendios que ya había antes, por lo que será necesario potenciar la vigilancia y control sobre esta zona, ante la previsión de que el fuego pueda hacer aparición en la época estival, truncando la regeneración natural de esta zona, que está evolucionando desde un pinar de reforestación a un retamar, con una amplia cobertura vegetal y un importante cortejo florístico de acompañamiento, lo que puede servir, a  falta de los árboles, para controlar la erosión  y también para enriquecer con nutrientes, estos degradados suelos.