EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 220 –  OCTUBRE  2017
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La zona seleccionada de la Hoya de Baza es la más meridional de la Península Ibérica  

 

Mapa de España, en el que se incluyen los 15 lugares más significativos para la conservación y estudio de los aláudidos por la SEO.

 

Los aláudidos son una familia de aves terrestres del orden de los paseriformes. Incluye las alondras, las terreras, las calandrias y las cogujadas. Una de sus características es la de que predominar en su plumaje los tonos terrosos, que les sirven para mimetizarse con el entorno natural en que se localizan. A grandes rasgos decir que también se caracterizan  por poseer un tarso muy largo y recto, recubierto de placas epidérmicas, y estar dotados de unas garras (uñas) muy largas, siendo el pico de una longitud media a larga, cónico y recto, y tener las alas muy largas y puntiagudas. Se alimentan de semillas aunque también incluyen en su dieta a insectos y anidan en el suelo, donde se aprovechan de su plumaje críptico y mimético con el entorno estepario en que suelen habitar.

Se trata de aves muy esquivas, dotadas de un magnífico canto, lo que utilizan los machos para marcar y defender el territorio, al tiempo que atraen a las hembras.

En España se localizan diez especies de aláudidos, siendo la alondra ricotí o de Dupont (Chersophilus duponti), la más escasa y en peligro, al estimarse su población en solo unas 2.000 parejas para todo el territorio nacional y que está incluida en el Libro Rojo de las Aves de España con la categoría de “en peligro”.

 

Sus principales amenazas

 

© José Ángel Rodríguez

Ejemplar adulto de cogujada montesina, el aláudido más característico y abundante en la Hoya de Baza (Granada).

 

Según el informe que ha hecho público la Sociedad Española de Ornitología (SEO) en su revista “Aves y Naturaleza” nº 23/2017, las principales amenazas que afectan a los aláudidos, son la destrucción de hábitat, la intensificación de la agricultura, que disminuye la superficie de barbecho, el aumento de los cultivos de regadío o el abandono del campo, que conlleva a su matorralización, aunque en este caso favorece a la cogujada montesina y  a la totovía.

Otro grave riesgo para este grupo de aves, es que los proyectos de reforestación normalmente no suelen tener en cuenta a estas especies y, en algunos casos pueden suponer importantes problemas de conservación, constatados en especies como la alondra ricotí. Las roturaciones del suelo, sus cambios de uso, los parques eólicos e incluso las molestías humanas, son otros ejemplos de amenazas que pesan sobre estas especies, especialmente manifiestos en la Hoya de Baza, donde no se tiene constancia por sus gestores públicos de la importancia que los ecosistemas esteparios tienen para la biodiversidad y se está permitiendo su paulatina, al tiempo que constante, degradación y destrucción, con consecuencias irreversibles.