EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 222 –  DICIEMBRE  2017
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© Proyecto Sierra de Baza

Detalle de los frutos del hinojo al final del verano

 

El hinojo es una planta bianual, que crece de un modo silvestre y que puede alcanzar los 2 metros de altura, contando con una amplia distribución, aunque prefiere terrenos baldíos, cunetas de caminos y escombreras, para establecerse. En la Península Ibérica, está presente en todas las regiones, salvo en los Pirineos, donde está ausente.  Resiste mal el frío, pero en cambio tolera bien la sequía y los golpes de calor. Huye de los ambientes muy fríos de montaña, pero puede ascender desde el nivel del mar hasta los 1.300 metros de altitud. Se extiende por todo el Mediterráneo, en ambas riberas, y asciende hasta las costas del sur de Inglaterra por el oeste. También se encuentra en regiones de Asia, y el norte y sur de América.

 

Antes de que aparezca la caña o tallo, forman unas hojas basales, de aspecto plumoso y de color verde oscuro, y muy aromáticas, que son aprovechadas para condimentar algunos guisos. Son hojas de forma más o menos triangular, partidas en segmentos finos, y las superiores son mucho más pequeñas. Cuenta con unas flores amarillas, agrupadas en umbelas, que aparecen entre junio y julio y forman unos frutos en forma de cápsulas ovoides, que contienen en su interior numerosas semillas. La planta en general, cuando está en flor, ofrece un aspecto de candelabro muy característico.

 

Una planta comestible y nutritiva

 

© Proyecto Sierra de Baza

Detalle de las hojas basales del hinojo.

 

Los usos del hinojo son conocidos desde la antigüedad, según relata Pio Font Quer, en su célebre obra “Plantas Medicinales. El Dioscórides renovado”, el hinojo ya fue utilizado por los antiguos egipcios y los farmacólogos de la antigüedad clásica conocían la especie y trataron de sus usos y virtudes. Dioscórides, se refirió a ella diciendo que era planta vulgar y muy conocida. Durante el Medievo, su fama no solo se conservó, sino que se acrecentó y cuentan que desde tierras mediterráneas los monjes benedictinos lo llevaron a Europa Central y las virtudes que ya se le atribuían entonces eran innumerables. Más tarde los españoles lo cultivaron en Ultramar y comenta Pio Font Quer, que todavía hay asilvestrado en la Pampa argentina, donde goza de gran estima entre las gentes campesinas, sobre todo para remediar las enfermedades de los ojos. A este respecto indica Font Quer que la veneración hacia el hinojo es tanta, que a veces las madres mascan hinojo y echan su aliento a los ojos de sus hijitos, en la creencia de que con esta práctica se preservan de contraer inflamaciones de los ojos.    

Hoy en día,  se sigue usando el hinojo, tanto en la cocina como en la medicina popular y muchos de sus beneficios clásicos se han comprobado científicamente. 

El hinojo es rico en aceites esenciales, vitaminas, minerales y aminoácidos. Así el hinojo contiene aceites esenciales, siendo rico en anetol y felandreno, también en limoneno y estragol, entre otros (los que le dan su característico olor, siendo los compuestos esenciales que caracterizan a su aroma). Muchos perfumes aprovechan esta propiedad.

También contiene el hinojo vitaminas antioxidantes, minerales como el magnesio y el calcio, y es rico en fibra, conteniendo aminoácidos esenciales para el ser humano, siendo rico en histidina, arginina, alanina, aspartato y glutamato. Todos estos aminoácidos forman parte de las proteínas presentes en nuestro organismo, y desempeñan cientos de funciones diferentes para mantener nuestra salud, interviniendo en rutas metabólicas esenciales.

En la cocina el hinojo también viene teniendo una aplicación tradicional, siendo usado desde la antigüedad como alimento y condimento y aliño de platos (muy popular es el cocido de hinojo) y como aromatizante, también es muy apreciado en la cocina, sus usos digestivos (estimula la motilidad gástrica y la secreción de jugos gástricos) y carminativo (favorece la expulsión de gases y evita la hinchazón abdominal y los meteorismos)

En  la medicina popular actual, el hinojo sigue siendo apreciado por sus amplios usos y cualidades, como son funciones diuréticas (favorece la diuresis y la depuración de toxinas por la orina); antiespasmódicas (combate el malestar general y los dolores con espasmos); emenagogas (ayuda a regular la menstruación); expectorante y mucolítico (favorece la expulsión de mucosidad de las vías respiratorias); antiinflamatorio y antiséptico (combate o neutraliza la infección vírica y bacteriana); vulnerario y cicatrizante. También  es aprovechado el hinojo en perfumería y en la industria cosmética.

Con lo que es una planta muy útil y beneficiosa para el hombre, muy fácil de encontrar en los ambientes naturales.