EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 228 –  JUNIO 2018
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Esta especie alóctona parece haber encontrado las condiciones óptimas  para naturalizarse. Una experiencia que debería aprovecharse para la reforestación de las zonas afectadas por las plagas forestales

 

© Proyecto Sierra de Baza

Detalle de las ramas bajas de un cedro, con gran cantidad de piñas, con su característica forma en barrilete, creciendo. Fotografiado en el P.N. Sierra de Baza el 05/08/2017

 

El cedro del Atlas es una especie arbórea cuya área natural está limitada, en la actualidad, a las sierras del norte de África (Marruecos y Argelia), donde tiene un carácter relictual y está en peligro.  Una duda que lleva años acompañando a los investigadores y técnicos forestales es por qué no había cedros naturales en la península ibérica, cuando al parecer los había habido en periodos anteriores de la historia de la Tierra, siendo toda una incógnita el por qué se pudieron extinguir, cuando las condiciones climáticas y ecológicas para su producción aquí, al menos las actuales, eran las óptimas, por lo que se llegó plantearse por los técnicos forestales la masiva reforestación con esta especie arbórea en los montes ibéricos.

El cedro es una especie que al parece estaba presente en la península ibérica hace miles de años, según han puesto de manifiesto los estudio paleobotánicos, llevados a cabo en yacimientos del Neógeno tan distantes como el de Caranceja (Cantabria) o El Padul (Granada), pero sólo se ha detectado su presencia en muestras polínicas y no en los llamados macrofósiles (madera, carbón o piñas), por lo que introduce la posibilidad de que sean restos de polen que han llegado transportados por el viento africano.

 

Importantes repoblaciones con cedros del Atlas  (Cedrus atlantica) a mediados del S XX en la península ibérica

   

El cedro (Cedrus atlantica) es una conífera, que como especie forestal fue objeto de importantes reforestaciones en los montes ibéricos a mediados del pasado siglo, al estimarse que  el cedro del Atlas es una especie plástica, adaptada a climas luminosos de veranos secos, que acepta notables niveles de acidez (pH entre 4 y 8) y terrenos variados, a excepción de los compactos arcillosos y mal drenados o con exceso de magnesio, por lo que se pensó que los montes ibéricos podrían ser óptimos para la reforestación con esta conífera.

En la Sierra de Baza (Granada), también fue objeto de importantes plantaciones, particularmente a lo largo de pistas forestales de la zona oriental, donde actúa de adorno y para la contención de taludes, aunque podemos encontrar algunos bosquetes de cedros en el arroyo Bodurria, en su zona alta, en las inmediaciones de la aldea de Los Mellizos, donde se plantó aprovechando la vegas aluviales de los antiguos cultivos serranos que quedaron abandonadas en los años 50/60 del pasado siglo, así como en la vega de Los Frailes (arroyo Uclías).

 

Una especie que se ha adaptado muy bien y se está regenerando de forma natural muy satisfactoria en la Sierra de Baza

 

© Proyecto Sierra de Baza

Ladera de un monte, en la zona de las Piedras de Vergara, en la que se aprecia cómo han proliferado los cedros de manera natural de una forma abundante. A destacar como están creciendo sin protección alguna frente a la herbivoría (salvaje o doméstica)

 

 Aun cuando los cedros también están siendo víctimas de las plagas forestales que están asolado los montes de la Sierra de Baza, tal y como hemos tenido ocasión de comentar en esta misma revista digital en pasados meses (puede ampliarse información AQUÍ), en nuestras últimas visitas a la Sierra de Baza en trabajos de campo, hemos podido constatar cómo esta especie se está reproduciendo de un modo natural con extraordinario vigor, incluso en zonas previamente deforestadas, como ilustran las imágenes que publicamos, tomadas todas en el pasado año 2017.

 

Una especie que podría aprovecharse para las reforestaciones que se quieren emprender en la Sierra de Baza

 

© Proyecto Sierra de Baza

Cedros, de menor tamaño, creciendo de forma natural, junto a los pinos en la Sierra de Baza, también en un recinto abierto, sin protección a la herbivoría

 

El vigor y capacidad de regeneración natural que está demostrando tener el cedro en la Sierra de Baza, nos anima a considerar que es una especie que debe de introducirse en las repoblaciones que se quieren emprender en los próximos meses en las zonas esquilmadas por las plagas forestales. Por ello nuestra apuesta por esta noble especie, que estimamos puede contribuir de una forma importante a la recuperación de la cubierta arborea que estamos perdiendo a un ritmo vertiginoso en la Sierra de Baza en los últimos meses.