EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 243 –  SEPTIEMBRE 2019
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Tan solo se han contabiliza 52,6 mm, con un total de 25 días con lluvia, con el agravante de que el 77,18 % de las precipitaciones de todo el invierno se han concentrado en tal solo 3 días

 

© José Ángel Rodríguez

La primavera arrancó con una situación de aridez extrema, que no se conocía desde hace muchos años, como refleja esta imagen tomada en el entorno de Las Piedras de Vergara el 22/03/2019.

 

Desde el 21 de diciembre hasta el 20 de marzo, se ha prolongado el pasado invierno 2018/2019, el que ha sido muy seco ha sido en el que tan solo se han contabiliza 52,6 mm, con un total de 25 días con lluvia, con el agravante de que el 77,18 % de las precipitaciones de todo el invierno se han concentrado en tal solo 3 días:

  • El 20 de enero, con 13,4 mm.
  • El 31 de de enero, con 7,2 mm.
  • El 1 de febrero con 20 mm

El resto del invierno la presencia de lluvia ha sido prácticamente anecdótica e impropia de esta estación, la que tradicionalmente registra más precipitaciones en nuestra zona, como pasamos a considerar en  el balance detallado de los diferentes meses del invierno.

 

En los días de invierno de diciembre, tan solo 1,8 mm

 

© Proyecto Sierra de Baza

Temperaturas muy bajas durante la noche se han vivido el pasado invierno. Imagen tomada el pasado invierno en la cortijada de Bastidas.

 

En los días invernales de diciembre, del 21 al 31 de diciembre, aunque llovió en 6 de esos 11 días, fue de una forma muy leve y prácticamente anecdótica, de forma que si el 29 de diciembre se contabilizaron 1,2 mm, en el resto de los días que llovió no se superaron los 0,2 mm.

Sí fueron muy fuertes las heladas nocturnas de estos días, bajando el mercurio de los 0 grados en 10 de los 11 días de este estudio de este mes, siendo la madrugada del 28 de diciembre, con tan solo -4,3ºC el día de temperatura más baja de este periodo.

 

Enero, el mes que más nieva en nuestra zona, apenas se ha vestido de blanco este año

 

© Proyecto Sierra de Baza

La Sierra de Baza apenas de ha vestido de blanco este invierno

 

En enero no mejoró el panorama y tan solo llovió en 8 días, que dejaron unos exiguos 27 mm. de los que un 76 % estuvieron concentrados en solo dos días, el 20 de enero, con 13,4 mm y el 31 de enero con 7,2 mm. siendo especialmente fríos los 15 primeros días del año, en los que heló en todos ellos, con temperaturas muy bajas, que se movieron entre los -4ºC y los -9,6ºC, siendo el 12 de enero el día más frío del invierno, con -9,6ºC contabilizados en la ciudad de Baza, una temperatura que bajó notoriamente más en la Sierra de Baza. Siendo enero el mes que más nieva en nuestra zona la nieve estuvo ausente de la ciudad de Baza y apenas cayó en la Sierra que este año ha estado prácticamente ausente de nieves, aunque la poca que cayó se heló por lo que permaneció más tiempo de lo normal en algunas umbrías.   

 

Febrero el mes más seco del presente siglo

 

© Proyecto Sierra de Baza

Las bajas temperaturas nocturnas y la ausencia de precipitaciones, ha condicionado el desarrollo de la vegetación de febrero

 

Particularmente seco ha sido el mes de febrero, hasta el punto de que ya es el mes de febrero más seco del presente siglo. Según los datos de la Estaciones Meteorológica de Baza, el mes de febrero ha contabilizado tan solo 23,2 mm de lluvia en todo este periodo, con el agravante de que un 86,20 % de estas precipitaciones (20 mm.) se recogieron en un solo día, el 1 de febrero. Unos registros excepcionalmente bajos y muy por debajo de la media histórica para este mes, que se sitúan en una media de 39 mm.

Aún cuando los días con lluvia del mes de febrero (10) sí superaron la media histórica (6,5 días), en tan sólo 2 días, el 1 y 2 de febrero, hubo unas precipitaciones significativa: de 20 mm el 1 de febrero, día que prácticamente salvó el mes, y 1,6 mm el día 2, mientras que en los 8 restantes días en que llovió, las precipitaciones fueron testimoniales de tan solo 0,2 mm/día.

Excepcionalmente seco ha sido el período comprendido entre el 3 y el 28 de febrero, con tan solo 1,6 mm, lo que ha provocado una situación de estrés hídrico en muchas plantas, particularmente por las altas y atípicas temperaturas diurnas registradas que han estado próximas a los 20º C, lo que se ha traducido en que este año se está retrasando las sementeras, y prácticamente no han nacido las praderas naturales, tampoco la hierba a lo largo de las cuentas y caminos, propia de esta época del año, con lo que salvo que cambie la situación en los próximos días, lo que no anuncian los avances meteorológicos, se va a despedir este invierno como muy seco.

El día con temperaturas más altas fue el 23 de febrero, en el que se contabilizaron 20,8º C, siendo también este día el que contabilizó unas temperaturas más bajas, con -4,5 º C, lo que sitúa la amplitud térmica de esta jornada (diferencia en grados entre la temperatura máxima y mínima de esa jornada) en nada más y nada menos que en 25,3º C.    

 

Los días de primavera de marzo apenas registraron precipitaciones

 

© Proyecto Sierra de Baza

Al principio de la primavera las praderas naturales del Parque Natural Sierra de Baza, presentaban un aspecto propio de finales del verano.

 

El invierno se despidió con una total ausencia de lluvia en nuestra zona, de forma que entre el 1 el 20 marzo, en que salió el invierno para dar paso a la primavera, tan solo llovió el 6 de marzo, con unos escasos 0,6 mm, que fueron el total de las precipitaciones contabilizadas en estos 20 días, en los que sí continuaron las temperaturas nocturnas muy bajas y la diurnas atípicamente altas, hasta el punto de que heló en 9 de los 20 días, siendo el 8 de marzo, con -3,2ºC, el de temperatura más baja de ese mes de marzo. Estas importantes diferencias entre las temperaturas diurnas y las nocturnas, en los últimos días del pasado invierno, también se dejó sentir en la amplitud térmica, también llamada oscilación térmica (diferencia entre la temperatura máxima y mínima de un mismo día), registrando 26,4º en el 16 de marzo en que hubo 25ºC de máxima y -1,4ºC de mínima.    

Un mal balance meteorológico el que hacemos, en suma, del pasado invierno con muy poca lluvia, temperaturas diurnas anormalmente altas y nocturnas muy bajas, lo que va a limitar de una forma especial la vegetación y cultivos de nuestra zona, pero que también va a tener una incidencia muy negativa en la fauna silvestre.