EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 246 –  DICIEMBRE 2019
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Un ilustrativo ejemplo de “roca fungiforme”

 

© Lucas Gutiérrez

Tres sierras en una sola foto.

Fotografía tomada desde la Sierra de Baza, con la Roca de la Seta, en la Sierra de Los Filabres, y Sierra Nevada, al fondo.

 

PROYECTO  SIERRA DE BAZA

01/11/2019

 

Con el nombre de rocas fungiforme (de fungi, hongo y forme forma) se conocen a las rocas que encontramos de forma natural en el paisaje con forma de setas u hongos. Las causas que motivan la presencia de estas rocas aisladas con forma de hongo o seta es doble. De un lado está la propia composición geológica de este tipo rocas, que tienen que ser de materiales más duros que el conjunto del entorno, para adquirir estas formas aisladas; y, de otro lado, la erosión que produce un socavamiento en la propia base roca de la roca, debido a la erosión eólica y particularmente al impacto de los granos de arena impulsados por el viento.

Estas rocas, que son propias de los ambientes desérticos y esteparios, donde el suelo carece de la protección de una cubierta vegetal, en los que la acción del viento se manifiesta de varias formas. Una de ellas es el transporte de granos de arena en el fenómeno denominado “saltación”, fenómeno que se produce por el hecho físico de que los granos de arena no pueden ser levantados en suspensión como las partículas de tamaños menores como limo y arcillas, por lo que el viento los moviliza, a saltos, en el sentido de su dirección. En ese movimiento, los granos raramente levantan más de un metro de altura; avanzan saltando a alturas menores, pero suelen tomar velocidad como para que su impacto sobre las rocas las vaya desgastando dentro del rango de altura en la que se mueven, en un proceso conocido  con el nombre de “corrasión” o “efecto lija”, como también se conoce popularmente,  a este desgaste de las rocas causado por el impacto de los granitos de arena arrastrados por el viento.  De ese modo los granos de arena, a lo largo de los miles o incluso millones de años, van socavando la base de las rocas que encuentran a su paso, generando geoformas en forma de hongos o setas (fungiformes).

 

La Roca Seta de la Sierra de Baza

 

© José Ángel Rodríguez

La presencia del fotógrafo al pie de la Roca Seta da una fiel idea de su porte y majestuosidad.

 

Un ilustrativo ejemplo de roca fungiforme, es la que se localiza en el límite del Parque Natural Sierra de Baza, en la provincia de Granada, con la Sierra de los Filabres (Almería). Aunque se viene situando esta curiosa roca en la Sierra de Baza, en realidad se emplaza en la Sierra de los Filabres, a unos 250 metros del límite con la provincia de Granada.

El origen geológico de esta bonita y curiosa roca, a la que se puede acceder desde la pista forestal que parte de la margen izquierda (sentido Escúllar) del Km. 23,200 de la Carretera de Caniles a Escúllar (GR-8101), es el mismo que el de las grandes rocas fungiformes que hay en muchos lugares del planeta: en la zona donde se localiza la Roca Seta, una gran penillanura que se eleva a casi 2000 metros de altitud, por lo que no hay árboles y la vegetación del suelo tienen un porte almohadillado también podemos encontrar otras grandes rocas con aspectos geomórficos que nos dan la impresión de ser de color negro y que presentan un aspecto pizarroso, resultando ser micasquistos, variedad de esquistos, en los que es apreciable su estructura hojosa. Estas rocas son propias de la unidad superior del complejo nevado-filábrico y se encuentran compuestas esencialmente de sílice (del 40 al 80 %), que al encontrarse rodeadas de sedimentos fácilmente erosionables, en contraposición a la composición geológica más dura y resistente de estas rocas, ha dado lugar, por esta erosión diferencial, a la formación de curiosos relieves que destacan sobre la superficie del terreno; la forma de seta de esta curiosa roca, ha terminando de ser formada por las partículas de arena que desplaza contra ella el viento, en la forma que hemos descrito en el encabezamiento de esta reseña

 

¿Cómo ir a la Roca Seta?

 

Localización aproximada de la roca seta, marcada con una X, muy cerca de los límites de las provincias de Granada y Almería, dentro de la Sierra de Los Filabres.