EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 252 JUNIO 2020
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© Proyecto Sierra de Baza

Recuperación natural del bosque en el paraje de la Boca de Los Cerricos, apreciándose como los huecos que dejaron los árboles que murieron están siendo colonizados pro nuevos y vigorosos ejemplares.

 

La Boca de Los Cerricos en un pequeño monte que se localiza en la zona del Cortijo de Santaolalla (Cruz de la Chaparra), en el que no se ha intervenido nunca con tratamientos silvícolas desde la reforestación de este paraje en la década de los años 60/70 del pasado siglo.

Hace algunos años, especialmente entre los años 2016/2017, comenzaron a morir miles de árboles aquí, lo que nos llenó de preocupación al no conocer cómo reaccionaría el monte ante esta mortandad de árboles, particularmente de pinos resineros (Pinus pinaster), afectados por la cochinilla del pino resinero (Matsucoccus feytaudi) y terminados de rematar por una legión de escolítidos (pequeños escarabajos perforadores que se alimentan del floema que se localiza entre la corteza y el tronco de los árboles), particularmente Orthotomicus erosus, una especie que afecta principalmente a árboles que presentan estrés, desequilibrio fisiológico o debilitamiento en general, aunque en menor medida también estaban presentes otros insectos perforadores propios de los pinos, como Tomicus minor, Tomicus destruens o Hylurgus ligniperda, entre otros escolítidos, los que habían encontrado en estos debilitados árboles, por el cambio climático (aumento de las temperaturas y disminución de las precipitaciones), junto con las intensas plagas de procesionaria que habían sufrido en los últimos años, unas condiciones óptimas para establecerse y expandirse, con estos letales efectos.

 

Una oportunidad para la recuperación de la vegetación natural e histórica

 

© Proyecto Sierra de Baza

Hemos podido constatar como al pie de muchos pinos secos, a su sombra y protección, están creciendo encinas posiblemente enterradas y olvidadas por las ardillas que hemos visto moverse por la zona.

 

Ahora, tres años después, estamos comprobando la importante resiliencia que ha evidenciado esta comunidad vegetal, y los huecos dejados por los pinos muertos están siendo colonizados por nuevos y vigorosos ejemplares como reflejan estas imágenes, que ponen de manifiesto la recuperación y positiva evolución natural que se está produciendo en este paraje, tras haber hecho estos insectos-plaga han hecho su trabajo y haber eliminado a los árboles más debilitados y que estaban fuera de su rango ecológico natural, para permitir el desarrollo a su sombra de otras especies arbustivas y arbóreas más vigorosas y mejor adaptadas a este entorno natural, que los irán reemplazando, recuperándose así el equilibrio natural y ecológico que se rompió con las masivas reforestaciones de coníferas en todos estos montes, cuando se llevó a cabo la misma entre los años 60 a 70 del pasado siglo.

 

© Proyecto Sierra de Baza

En los espacios abiertos tras la muerte de estos pinos -aprovechando la luz- está apareciendo un matorral de romeros, jaras y chaparros que van colonizando el suelo .


Una lección de vida que nos traslada este monte, el que vamos a seguir estudiando en su evolución en los próximos años, con informes anuales sobre la evolución apreciada en este ecosistema forestal, para poder conocer su proceso.