EDICIÓN MENSUAL - AÑO XVI
Nº 182 – AGOSTO 2014
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LOS ZAHORÍES

Por José Valdivieso Sánchez

  

Fuente de agua en la Sierra de Baza

En el relato se comenta esta curiosa actividad de los zahoríes o buscadores naturales de agua, que se servían de rudimentarios artilugios, pero sobretodo, de su sensibilidad o poderes para encontrar agua en el subsuelo.

 

En el relato que publicábamos en el mes de febrero-2007 (VER), Remedios Lozano, nos contaba cómo su padre encontraba agua con una varilla: “... ayudábamos a mi padre a hacer pozos, porque mi padre, sabía donde estaba el agua debajo de la tierra, y lo sabía a través de una varilla con forma de “ y “ que cuando llegaba al sitio del agua, se levantaba, y hasta le poníamos piedras y las tiraba. Después –contaba- cavábamos 15 ó 20 metros, mi padre, con un pico y mi hermano y yo, sacábamos la tierra por medio de un torno. Cuando estaba hecho el pozo, mi padre ponía unos anillos de cemento y los rellenábamos de hormigón y al día siguiente quitábamos los anillos y se quedaba el pozo hecho...”

 

Hemos querido seguir profundizando en este tema y nos hemos preguntamos el fundamento científico de esa forma de encontrar agua que aún hoy día se sigue utilizando en nuestra zona.

 

El agua ha sido tradicionalmente uno de los bienes más preciosos, no en vano las primeras civilizaciones se asentaron en llanuras de ríos, donde podían aprovechar tanto el agua que fluía como los fértiles limos dejados en las llanuras de inundación. Pero no en todos los lugares el agua es abundante: hay muchas zonas donde la única solución es realizar un pozo para encontrarla, y ésta es una tarea trabajosa, demasiado para que culmine sin éxito. Por ello, con el tiempo, fueron ganando prestigio los zahoríes, personas que afirmaban tener la capacidad de encontrar agua con un cien por ciento de seguridad

 

En la enciclopedia Wikipedia podemos ver el significado de esta palabra:

“Un zahorí es un individuo que, valiéndose de un péndulo, horquilla o dispositivo similar, afirma ser capaz de encontrar agua subterránea, tesoros ocultos, personas, y en general cualquier objeto.

Dicha pretensión es acientífica y cae dentro de la pseudo ciencia denominada radiestesia aunque goza de gran respaldo popular en zonas rurales desde hace miles de años.

Es frecuente el autoengaño al realizar experimentos si no se tiene en cuenta el efecto ideomotor. Ahora bien, cuando se intenta encontrar (agua, o incluso otras cosas como tesoros escondidos) en condiciones controladas (sin que el propio zahorí o las personas presentes sepan de antemano la localización de lo que se está buscando) se puede comprobar que la radiestesia no funciona.

Críticas

James Randi ha realizado varios estudios científicos que demuestran que en los experimentos bajo control, los zahoríes no encuentran agua más allá de lo esperado por el azar (RANDI, J. (1994) "Fraudes Paranormales" Ed. Tikal).

El propio Randi indica que, al contrario que en otras disciplinas pseudocientíficas, muchos zahoríes están autoconvencidos de que realmente son capaces de encontrar agua subterránea. Esto indica que es debido a que el agua subterránea no va formando ríos sino que forma charcos o empantanamientos de gran extensión, por lo que indica que encontrar agua no es tan complicado aplicando pequeñas observaciones naturales. Este autor indica que a partir de pequeñas observaciones y conocimiento del terreno, el zahorí sufre la ilusión del efecto ideomotor, que causa movimientos inconscientemente direccionados de la mano del practicante.

Antecedentes históricos

Ya en el antiguo Egipto, se utilizaba el péndulo, con el nombre de “merkhet”, que significa "instrumento de conocimiento" y como tal, estaba bajo la advocación del dios Thot. Se utilizaba para la orientación y ubicación de los templos. El mismo jeroglífico que representa la vara de zahorí significa “protección”.
Entre los patriarcas bíblicos, Abraham y Moisés poseían el don de hallar agua en el desierto utilizando varas o cayados que el pueblo suponía cargados de poder. La vara de Moisés podía tomar la apariencia de una serpiente, símbolo universal de las venas de agua subterránea.

Los druidas poseían sus propios cayados mediante los que encontraban los manantiales sagrados que veneraban. Estaban rematados con figuras de serpientes en forma de espiral, símbolo de los manantiales subterráneos. El báculo de los obispos católicos reproduce también esta forma.
Rabdomancia proviene de la palabra griega “rhabdos” que significa "vara" y “manteia” que significa "adivinación".

 El término zahorí proviene del árabe y significa “adivino”. Se define como antiguo método adivinatorio de aguas escondidas, metales, minerales, etc. a través de una varilla o péndulo. De esta práctica se ocupa el rabdomante o zahorí, el cual detecta manantiales, corrientes subterráneas de agua o incluso sustancias minerales. Podríamos incluso decir que se trata de una variante de la psicometría.

La técnica

La varilla utilizada suele ser una rama de avellano o abedul, arce o fresno en forma de horqueta u horquilla. Esta mide entre 40 y 50 cm. de largo y la parte de la horquilla entre 5 y 8 cm. de cada lado. De esta última parte es por donde tomaba la varilla el Zahorí para realizar su búsqueda.

Otra característica de la varilla es su flexibilidad, para posibilitar su doblez y a la vez, su fortaleza para no quebrarse. ¿Por qué?, porque en el lugar donde el Rabdomante halla la capa de agua, la vara comienza a desarrollar unos movimientos bruscos vibratorios de arriba hacia abajo indicando la ubicación de la corriente subterránea.

El funcionamiento sería el siguiente:

1º.- No situamos en posición recta sosteniendo la varilla con las manos por su parte más corta, manteniéndola tensa.

2º.- Imaginemos un caudal o corriente de agua que discurre por nuestros pies, este es el acto de concentración que requiere el experimento.

3º.- Buscamos el noreste, y caminamos lentamente en aquella dirección, ya que las corrientes subterráneas generalmente discurren de norte a sur.

4º.- Cuando crucemos una corriente, la varilla tenderán a doblarse fuertemente hacia arriba, de tal forma que si se opone resistencia, llegaría a partirse.

5º.- Llegado al lugar donde la varillas está lo más perpendicular al suelo, detengámonos y relajemos la varilla.

6º.- Volvemos a ponernos en situación de búsqueda, vamos girando lentamente en redondo, sin moverse del sitio. Cuando la varilla se levante de nuevo, indicarán que se trata del discurrir de una corriente de agua. Si por el contrario bajan repentinamente hacia el suelo, significaría hacia donde no discurre la corriente.

Debido a su éxito aparente y al beneficio que reportaban sus experimentos, los zahoríes han gozado de una consideración mucho mayor que la que se ha dado a otros "trabajadores de lo paranormal".