EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 229 –  JULIO 2018
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Mina de la Cruz en su estado actual, uno de los lugares en que se quiere actual

© Proyecto Sierra de Baza

 

Hemos tenido ocasión de referirnos en muchas ocasiones de como la minería ha sido uno de las actividades tradicionales que más importancia han tenido en el territorio del actual Parque Natural Sierra de Baza, hasta el punto de que aquí se localiza uno de los principales focos originarios de la metalurgia de todo el occidente europeo, de modo que como se destaca en nuestra publicación “Guía para conocer y visitar el parque Natural Sierra de Baza”, hace unos 5.000 años, durante lo que se conoce como Edad de Cobre, comenzaron a  extenderse por todo el territorio de la Sierra de Baza un importante número de poblados, cuyos habitantes explotaron los ricos y abundantes yacimientos de minerales de cobre, el primer mineral extraído, además del oro, para utilizarlo por el hombre, ya fundido,  para la fabricación de adornos, herramientas y armas.

Esta tradición minera se ha prologado a lo largo de los siglos, sin práctica discontinuidad, hasta el año 1983, en que cerró la última de estas minas, la llamada Mina San José y San Manuel, que estuvo aprovechando el espatoflúor (F2Ca) en el período comprendido entre los años 1962 y 1983. 

Una importante huella de esta actividad minera ha quedado en el paisaje de la Sierra de Baza, en la que podemos localizar gran cantidad de escombreras y múltiples bocas de minas, testigos de lo que fue esta floreciente actividad minera.

Precisamente para restaurar algunos de estos lugares y dar a conocer el intenso uso minero de la Sierra de Baza hasta principios de los años 80 del siglo pasado, la Consejería de Medio Ambiente ha previsto una serie de actuaciones en varios de estos enclaves mineros del Parque Natural Sierra de Baza, localizados todos ellos en la zona del macizo central, en las inmediaciones de los Prados del Rey.

Las minas en que se quiere actuar, son las llamadas las Minas del Carmen y de la Cruz, en los términos municipales de Gor y Baza, dentro de la zona de protección Grado A, la máxima del Parque en la zona de reserva correspondiente a altas cumbres con pinares autóctonos y prados de altas montañas,  las que serán objeto de una restauración que las acercarán a los visitantes, convirtiéndolas en un espacio más seguro y accesible, al tiempo que se instalen paneles informativos que expliquen y den dar a conocer esta actividad a los visitantes.

El proyecto para la reparación ambiental, paisajística y etnográfica contará con una inversión de 1,1 millones de euros y fue dado a conocer por la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, María Jesús Serrano, con motivo de una visita el pasado 12 de mayo al Parque Natural de la Sierra de Baza, visita en la que estuvo acompañada por los alcaldes de Baza, Pedro Fernández Peñalver, el de Gor, Miguel Molina, y la delegada Territorial de la consejería, Inmaculada Oria. 

Según la consejera la intervención pretende restaurar el medio natural y contribuir a la recuperación de los emplazamientos mineros más significativos, potenciar el patrimonio cultural e histórico de las áreas afectadas y proteger las antiguas instalaciones mineras. Serrano destaca que con este proyecto, con el que se prevé el  diseño de un itinerario interpretativo que sirva para divulgar los valores etnográficos de estas antiguas minas “se pone una vez más de manifiesto la preocupación de la Junta por poner en valor sus parques naturales para que sean más atrayentes a turismo y generadores de empleo, y así ayudar al desarrollo económico de la comarca”. 

En este sentido, el alcalde de Baza, Pedro Fernández Peñalver, ha afirmado que “para los municipios que tenemos territorio en este parque natural es fundamental la preservación, la defensa y la promoción de la Sierra de Baza, y nos resulta muy importante que se desarrollen proyectos como éste que, desde el respeto al medioambiente, apuestan por la promoción de nuestra sierra y por un uso turístico que contribuya a crear empleo y fijar población”. 

Los antiguos yacimientos se han seleccionado de tal manera que abarquen una superficie variada tanto en el paisaje como en los tipos de prácticas mineras que se llevaron a cabo en el lugar. Para ello, se restaurará el malacate o antiguo montacargas de la Mina de la Cruz, los cargaderos con los raíles y la vagoneta que transportaba hasta él los materiales. En cuanto a la Mina del Carmen, se recuperará el muro cargadero y la caseta para albergar las instalaciones de control de la explotación. Todo ello irá acompañado de una restauración paisajística que consistirá en la ejecución de los movimientos de tierra necesarios para eliminar los cúmulos de materiales rocosos de mayor impacto paisajístico, así como el relleno de los huecos fruto de la actividad extractiva y la estabilización de los taludes que integran los frentes de cantera.