EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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La HIERBA DE LAS SIETE SANGRÍAS

(Lithodora fruticosa)

 

© José Ángel Rodríguez

Detalle de la flor y hojas de la Lithodora fruticosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

También conocida con el nombre popular de hierba de la sangre, es una curiosa planta perenne, leñosa, muy ramificada, de vistosas flores, en torno a los 15 mm. de longitud, con largo tubo petalino y cáliz piloso, que tienen un color que va de azul intenso al violeta. Se trata de una planta endémica del Mediterráneo occidental, donde podemos localizarla en laderas rocosas y matorrales claros entre los meses de mayo a agosto; suele estar asociada a otras plantas propias del monte mediterráneo como romeros, tomillos o espartales, además de pastizales secos que aparecen en los claros de pinares, encinares o sabinar, laderas secas o soleadas, en suelos someros y calizos, preferentemente sobre margas sin desdeñar los terrenos yesosos como los de la Hoya de Baza, donde también se localiza esta planta, al tener una amplia tolerancia edáfica. Pudiendo encontrarla desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros de altitud, donde alcanza su récord para la especie en el Parque Natural Sierra de Baza (Granada) en una población muy densa que se localiza en las inmediaciones de los Prados del Mayoral en una zona de roquedo, que debería de ser objeto de un detenido estudio botánico por sus singularidades y rareza.

Los tallos jóvenes de la Lithodora son rectos y están cubiertos de pelos blancos, mientras que los tallos viejos poseen una corteza gris que se desprende, y suelen ser retorcidos. Sus hojas, muy estrechas, con márgenes curvados y alternos, están cubiertas de mucha pilosidad.

 

Tradicionalmente esta planta ha sido aprovechada por sus virtudes para rebajar la sangre, de aquí sus nombres populares de “Hierba de las siete sangrías” y “”Hierba de la sangre”, al haberse utilizado con éste fin en la época en que se utilizaban las sangrías corporales como remedio curativo. También ha sido utilizada como hipotensora, hipocolesteremiante, hemostática, antiséptica y anticatarral. Por tanto, está indicada en problemas de hipertensión moderada, gripe, catarros, heridas y ulceraciones dérmicas, así como para curar llagas y heridas superficiales, por sus atribuidos poderes desinfectantes.