EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXIII
Nº 259  ENERO 2021
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EL BUITRE LEONADO

(Gyps fulvus)

 

© Agustín Orduña

Ejemplar adulto de Buitre leonado.

 

FICHA TÉCNICA

 

Orden: Accipitriformes

Familia: Accipitridae

Especie: Gyps fulvus

Estatus: especie catalogada de interés especial.

Longevidad: pueden vivir hasta veinticinco años.

Peso: De 7 a 11 Kgrs., aproximadamente.

Envergadura: con las alas abiertas pueden medir alrededor de 2,60 metros.

Longitud: 1 metro aproximadamente.

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

El Buitre leonado es un ave  de gran tamaño, de hecho posee una de las mayores envergaduras de la Península Ibérica. Se trata de una rapaz carroñera que se distingue por su largo cuello de color blanco que está rodeado en su base por un collarín de plumas que recuerda al de los leones africanos, de ahí su nombre popular. Su dorso es de color pardo oscuro, su cola es corta y de color negro. Las primarias y secundarias son más oscuras que el resto de las plumas. Su cabeza es blanca como el cuello y en ella destacan sus ojos marrones y un pico diseñado especialmente para desgarrar la carne. 

 

© Juan Miguel Adán

Detalle de la cabeza de un buitre leonado donde puede apreciarse el pico perfectamente diseñado para desgarrar la carne así como su largo y blanco cuello rodeado de plumas en su base.

 

En vuelo se observa una silueta muy peculiar, encoje el cuello en sus planeos y los largos dedos de sus primarias elevadas hacia arriba. La hembra no se diferencia en gran medida del macho, siendo éste algo más grande. 

El hábitat más común de esta especie son los desfiladeros, tajos de media y alta montaña, cortados rocosos de difícil acceso. 

 

© Fran Rubia

El hábitat característico del Buitre leonado son los cortados rocosos, zonas de alta montaña. En la imagen, un Buitre leonado reposando en una cornisa rocosa.

 

 

© Eduardo Nogueras

Las garras de un Buitre leonado han quedado impresas en la nieve que cubre las montañas, dejando éstas características marcas.

 

En diciembre tienen lugar los vuelos prenupciales y en el mes desde el mes de febrero se prepara el nido que suele estar situado en la repisa de un acantilado rocoso, generalmente algo protegido de la lluvia por una ligera oquedad en la roca.  Se tamiza el suelo con ramitas de olivo y plumas de aves. La puesta es de un solo huevo y será incubado durante casi dos meses por ambos sexos. Al nacer es alimentado por sus congéneres regurgitando el alimento.

 

 

© Eduardo Nogueras

Un Buitre leonado sobre el nido cubre con su plumón el huevo, que como puede observarse es de un tamaño acorde con el ave.

 

El joven Buitre leonado tardará casi cuatro meses en realizar su primer vuelo, momento a partir del cual comenzará a independizarse de forma progresiva, ya que aún seguirá siendo alimentado por sus congéneres. 

 

 

© Juan Miguel Adán

  

© Alfonso Roldán 

Dos imágenes que muestran como los buitres actúan cuando se alimentan de los restos de un animal que yace sobre el terreno. A veces el comportamiento de algunos ejemplares es agresivo. 

 

El Buitre leonado se alimenta principalmente de carroña, animales que por una u otra razón se están descomponiendo en el monte: Zorros, Jabalíes, Ciervos, Cabras y Ovejas son sus principales fuentes de alimento. Mediante sus vuelos de prospección, los buitres detectan al animal muerto y enseguida comienzan a desarrollar una serie de mensajes en forma de vuelos en espiral que avisan al resto de la colonia de la localización y en pocos minutos pueden llegar a juntarse cientos de buitres en torno a la comida. Los buitres bajarán poco a poco y comenzarán a desgarrar la carne putrefacta, terminando en pocas horas con todo menos con los huesos y el pellejo.

 

© Eduardo Nogueras

El Buitre leonado realiza vuelos a larga distancia en busca de restos, aunque cada vez es más común verles alimentarse en comederos para aves necrófagas instalados especialmente para ellos, ya que la ley no permite abandonar animales muertos en el campo, lo que ha producido un descenso de las posibilidades de alimentación para esta especie. 

 

El vuelo del Buitre leonado posee uno de los vuelos más espectaculares de la fauna ibérica, suele aprovechar las corrientes de aire para tras un lento y costoso batir de alas, toar altura y no necesitar, gracias a su gran envergadura volver a batir las alas durante largos periodos de tiempo aprovechando las corrientes de aire para mantenerse en vuelo durante incluso cientos de kilómetros. Cuando aterrizan, lo hacen colocando sus patas hacia delante y usando la cola y sus grandes alas plegadas hacia atrás para frenarse progresivamente. 

El buitre leonado emite un sonido áspero y seco durante las estancias en los acantilados y también en algunas de las trifulcas que tienen lugar durante la comida con otros buitres.

 

EL BUITRE LEONADO EN LA SIERRA DE BAZA

 

© Eduardo Nogueras

Un numeroso grupo de Buitres leonados fotografiados en la Sierra de Baza cuando se disponían a comer cerca de un vertedero.

 

 El Buitre leonado es un ave de paso frecuente en la Sierra de Baza. En la misma no hay actualmente ninguna colonia de estas rapaces, pero se la suele observar, con cierta frecuencia, campear por la sierra en busca de alimento, principalmente ganado domestico, cabras y ciervos despeñados o muertos, así como otros animales muertos en cacerías. La mayoría de los efectivos que sobrevuelan esta sierra provienen de las sierras de Castril y Cazorla, así como de otras pequeñas colonias localizadas en la depresión del Guadiana Menor.

 

Texto: Eduardo Nogueras Ocaña

 

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