EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 246 –  DICIEMBRE 2019
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EL HERRERILLO CAPUCHINO (Lophophanes cristatus)

 

©  Alfonso Roldán Losada

Ejemplar adulto de herrerillo capuchino


FICHA TÉCNICA

 

Orden: Passeriformes

Familia: Paridae

Especie: Lophophanes cristatus

Estatus: especie catalogada “De interés especial” en el catalogo nacional de especies amenazadas.

Longevidad: viven de 2 a 3 años.

Peso: De 11 a 14 gramos aproximadamente.

Envergadura: con las alas abiertas pueden medir de 16 a 19 cms.

Longitud: 18 cms. aproximadamente.

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

El herrerillo capuchino es un ave muy peculiar, ya que se puede identificar fácilmente gracias a la cresta de plumas que se forma sobre su cabeza. Esta cresta sube o baja dependiendo del estado de alerta del ave. 

Es de pequeño tamaño y no se aprecian diferencias entre ambos sexos. 

Llama la atención el collar de color negro que rodea todo el cuello y sobre todo un color rojo muy vivo en los ojos. El pico es de pequeño tamaño y su tamaño es en general es bastante pequeño. 

Su hábitat es fundamentalmente el bosque de confieras. Aunque parece ser que puede ser visto en bosques caducifolios, parece que su preferencia por los pinares es indiscutible. 

©  Eduardo Nogueras Ocaña

El herrerillo capuchino suele acudir a los claros de los bosques en busca de alimento, sobretodo en otoño, para completar con frutos otoñales su dieta insectívora.

 

La alimentación del herrerillo capuchino  es a base de pequeños insectos y arañas, aunque también se alimenta de semillas y  bayas, particularmente en el otoño e invierno, cuando más faltan los insectos. En invierno las semillas de coníferas son muy importantes en su dieta. En verano es frecuente verlo acudir a fuentes y bebederos donde poder beber y lavar su plumaje.

 

 

©  Alfonso Roldán

Herrerillo capuchino  en un arroyo, donde bebe y limpia su plumaje.

 

La pareja construye el nido a principios de marzo y lo hacen en oquedades de  viejos troncos o en nidos abandonados de pico picapinos (Dendrocopos major) o pito real (Picus viridis), aunque también utilizan las cajas-nido como lo hacen otros paridos. 

La nidada suele ser de seis huevos aproximadamente  que la hembra incuba, mientras el macho aporta alimento. A las dos semanas aproximadamente nacen los pollos y son alimentados por insectos casi exclusivamente por la hembra durante 17-21 días que permanecen en el nido. Es posible una segunda nidada, particularmente en los años en que abundan los insectos, normalmente tiene lugar en el mismo nido.

 

©  Eduardo Nogueras Ocaña

Los pinares de repoblación son el hábitat habitual de esta especie.

 

El vuelo del herrerillo capuchino es parecido al del carbonero garrapinos(Parus ater), fuertes aleteos y realizando suaves ondulaciones en el aire, posándose de rama en rama y realizando un vuelo muy acrobático entre la maleza y el sotobosque. 

El reclamo es un suave y tímido “tsi tsi tii” que puede ser confundido por el herrerillo común (Parus caeruleus).

 

EL HERRERILLO CAPUCHINO EN LA SIERRA DE BAZA

 

 

©  José Reigada Ibañez

El herrerillo capuchino realiza posturas acrobáticas en las ramas de los árboles.

 

El herrerillo capuchino es un ave sedentaria y nidificante, común en la Sierra de Baza. Puede considerarse menos abundante que otros páridos, aunque su pequeño tamaño y la cresta que nace en su cabeza les hacen inconfundible y pueden facilitar su observación. 

Al tratarse de un ave típicamente forestal, encuentra en la Sierra de Baza el hábitat necesario para su reproducción. La población de esta especie aumenta en la medida que encuentra un hábitat adecuado para reproducirse y parece que las repoblaciones de pinos realizadas en la Sierra de Baza se convierte en un aliado para esta especie. 

Según se cita en la Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza“entre las especies de pinos que hay en la Sierra cabe destacar las especies de pinares autóctonos: Pinus sylvestris subs. nevadensis y pinus nigra subs. Salzmannii; y  las especies de repoblación llevadas a cabo en el Parque Natural entre  los años cuarenta y setenta como el pino carrasco (P. halapensis), el resinero (P. pinaster), el pino negro (pinus uncinata)” todas ellas pueden ser lugares apropiados para la reproducción de la especie, aunque parece ser que las segundas con mayor probabilidad.

 

Texto: Eduardo Nogueras Ocaña

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