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Don
Martín es una aldea minera de la
Sierra de Baza, perteneciente al término municipal de la
aldea su nombre, que se emplaza a 1.600 metros de
altitud, junto al Barranco de Don Martín o de Los Chortales,
un subafluente del arroyo Uclías, a casi 2 kilómetros de
otra aldea más nombrada: El Tesorero.
La aldea de Don Martín, actualmente abandonada,
contaba con dos núcleos de población perfectamente definidos: un grupo de
dos viviendas que se emplazan en la margen derecha (siempre aguas abajo)
del Barranco de Don Martín, conocidas como El Zambombo y otro grupo de al
menos 8 viviendas que se emplazan en la margen izquierda del mismo
barranco, orientadas al mediodía, que es la aldea propiamente conocida como
Don Martín.
Don Martín era una aldea netamente minera y de
hecho es marcadamente visible desde la propia pista forestal que conduce
desde El Tesorero a la
Carretera de Escúllar, desde la
que se aprecia las escombreras de la misma, que desde la misma puerta de la aldeas caen hacia el barranco. Esta escombrera ahora
aparece adornada con el alóctono álamo boleana (Populus boleana) que hacía los años 60 del pasado siglo
fueron plantados por uno de sus vecinos, en concreto por Agustín Martínez
Alpiste, en aquélla época encargado de los riegos de mantenimiento de
vegetación que efectuó el Patrimonio Forestal en las riberas de la cuenca
del Uclías.
De la mina de Don Martín se estuvo extrayendo
hierro desde comienzos del S. XIX hasta el inicio del pasado siglo, en que
el filón se agotó y dejó de ser rentable. Pero como si la vieja mina
quisiera continuar acompañando a estos serranos en sus nuevas tareas,
cambiando la minería por la agricultura, a los pocos días de dejar de dar
minerales comenzó a aflorar por su boca
la necesaria agua con la que regar la huerta del poblado. Cuenta el
historiador local José Sánchez que “Es un tanto misteriosa la
historia de este manantial. Lo único que se da por cierto es que cuando la
mina ya permanecía inactiva, alguien tocó en sus entrañas a la altura del
barranco de Las Cañaillas y empezó a crecer el
agua que afloraba mina abajo al tiempo que se mermaron las aguas que
regaban las extensas vegas del viejo Cortijo de Birlaque
Alto y Bajo. Los más beneficiados fueron los Moreno, propietarios de la
mayor parte de las vegas de Don Martín; y los perjudicados los labradores
de Birlaque”.
En toda esta zona abundaba la encina y en torno a
ella era una actividad muy frecuente la del carboneo, José Sánchez cuenta
como en todo este barranco nos encontramos con muchos carboneros que
practicaron su actividad hasta mediados del S. XX; uno d e estos carboneros
era el Tío Nicasio, el que tenía el poco agraciado apodo de “El Poyafría”, pero el Poyafría
no es recordado en la historia serrana por su actividad de carbonero, sino
por haber muerto un día de verano de una indigestión de albaricoques. No me
resisto a copiar lo que de este curioso personaje cuenta José Sánchez:
“Debió
de ser en los postreros días de julio o quizá primeros de agosto en la Sierra, cuando las
faenas de trilla se atrasaban lo indecible. Y debió de ser hacía la hora de
la siesta, cuando la chiquillería de Don Martín vio venir hacía la minilla
de agua ferruginosa un hombre que se tambaleaba vereda adelante. Pero antes
de llegar al agua cuentan que cayó de bruces y a gatas continuó intentaba
continuar andando. El Tío Nicasio, el Poyafría,
había reventado. El Tío Nicasio, mientras trillaba en la era de Emilio El
Zambombo, se subió un saco de albaricoques de la vega de Las Majadillas.
Sentado en el pretil de la era, a pleno sol de la trilla, se entretuvo en
meterse entre pecho y espalda una cuartilla de la calentica
fruta. Luego la rocío con un bote de los antiguos
del agua de caravana lleno de vino y...
el cuerpo no pudo aguantar. El cura Emiliano certificó que de úlcera
había muerto el Nicasio”.
Como
ir a Don Martín: el camino más fácil es por la pista forestal
que parte de la margen izquierda del Km. 29 de la Carretera de Escúllar a Caniles (dirección Escúllar)
y tras pasar por la vaguada natural del arroyo de Moras continuar por la
zona llamada Cuatro Caminos en dirección a El Tesorero, unos 2 Kms. antes de la aldea de El Tesorero, desde la
izquierda del camino, es visible el poblado minero, al que podemos acceder
por una pista forestal en buenas condiciones para todo vehículo que pasa
junto a la histórica boca de la mina, ahora uno de los más importantes
manantiales de esta Sierra.
Situación
actual de la aldea: totalmente abandonada.
UTM: Hoja de
Los Frailes (1012-I) del IGN escala 1:25.000, 265235.
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