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Con el
nombre de Los Moralicos, se conoce la franja del
Arroyo Uclías que unos kilómetros aguas abajo de
la aldea de El Tesorero, aparece comprendida entre el Molino del Cananeas
(o del Sapo, como se identifica en el mapa 1:25.000 del IGN) y el Molino de
Hilario o de Los Moralicos. Son casi 2,5 Kms. de longitud que a finales del S. XIX y principios
del S. XX alcanzaron su máximo esplendor en torno a la actividad minera que
aquí tuvo lugar, centrada en un rico filón vertical conocido como
"Hernán Cortés", de hematíes parda y roja, de la que se
transformaba el óxido de hierro en siderosa a partir de los 150 m. de
profundidad. Esta mina de hierro que llegó a contar con seis niveles
de galería, ya se explotó a mediados del S. XIX, aun cuando fue en 1906
cuando comenzó a ser explotada industrialmente, al constituirse por dos
vecinos de Cartagena una sociedad denominada "Minas del Tesorero"
que estuvo en explotación durante unos años en que vendieron la
explotación a la denominada "Sociedad Hispano-Holandesa", que
finalmente cerró y abandonó los trabajos hacía el año 1923.
Pero vamos
a efectuar un recorrido por esta zona. Para ello y procedentes del camino
que discurre paralelo al Arroyo Uclías por la
zona del Tesorero, lo continuaremos hasta un punto en que el camino
desciende hasta el cauce para cruzarlo formando un ángulo de 90º, en
la cota 1450 m.
de altitud, donde nos toparemos con la ruinas del antiguo Molino del Tío
Cananeas o del Sapo, del que el historiador de la Sierra de Baza José
Sánchez refiere que fue construido a principios del S. XX por la sociedad
"Minas del Tesorero" la que en el año 1921 lo vendió a Blas
Moreno Molina, que lo transmitió a su hijo Francisco, el que tuvo como
molinero a un serrano conocido como El Tío Cananeas, el que dejó su apodo
al molino, el que estuvo en uso hasta el año 1965.
A
unos centenares de metros, aguas abajo, de este paraje, a la
izquierda del arroyo, se localizan los restos de la tolva principal
del descargadero de la mina Hernán Cortés, la de más envergadura de esta
zona, de la que ya hemos referido que llegó a contar con seis niveles de
galería, en las que cada planta tenía una vía de medio metro por la
que circulaban volquetes de 300 Kgs., que se
elevaban hasta la tolva principal de donde partía un cable que con
una total de 16,400 Kms. y salvando un
desnivel de 535 m.,
llevaba el minera hasta el Km. 108,100 de la línea de ferrocarril
Lorca-Baza (en la zona de Hijate)
de donde era transportado por ferrocarril hasta la Playa de El Hornillo en
Águilas donde era cargado en barcos (Cano García. "La
Comarca
de Baza. Estudio de Geografía Humana". Pág., 416)).
Si
nuevamente continuamos por la margen derecha del mismo arroyo localizaremos
más restos de construcciones, primero el cortijo conocido como de la Tía Águeda y en
la misma margen derecha, unos metros más abajo junto al cruce de caminos,
otras nuevas ruinas, que corresponden a lo que fue La Cantina, donde no solo
estuvo la cantina de este centro minero, como su nombre indica, sino
también el economato, la tienda y la taberna, como servicios
imprescindibles en todo centro obrero. Haciendo triángulo con la cantina y
el Molino del Tío Cananeas, en dirección Este, y a unos centenares de
metros del arroyo, casi perdido entre las encinas y retamas que han
proliferado en este lugar, se localizan los restos de una construcción de
forma longitudinal: son Los Cuarteles de las Minas, que en una escritura de
1921 José Sánchez refiere se describen como 21 habitaciones destinadas a
los obreros de la
Compañía, y en relación con los cuales el historiador
serrano refiere que tan solo tenían 10 ó 12 metros cuadrados
de superficie, sin contar con fuego ni ninguna otra servidumbre y de lo que
deduce que tan solo eran utilizados como dormitorios. Estas habitaciones
formaban dos hileras que se daban las espaldas entre sí, mirando unas al
levante y las otras al arroyo.
Volvemos nuevamente al arroyo
para continuar aguas abajo, apreciando que en la margen izquierda
del río y a la altura del cruce de caminos que se emplazan aquí,
frente a las ruinas de la
Cantina, localizamos las ruinas de una llamativa
construcción, con grandes ventanales, en la que destaca, por lo anormal del
uso del material en esta sierra, el empleo de ladrillo macizo, que denota
bien a las claras el origen foráneo de esta insigne construcción, que en el
mapa del IGN aparece identificada con el nombre de Cortijo de El Carnicero
y que es más conocida como Las Casas Mineras, las que sirvieron de
oficinas de las minas y morada de sus ingenieros y técnicos. En la
escritura de venta que de este edificio se hizo por la sociedad
Hispano-Holandesa, se describen como "Casa oficina de la
Sociedad Minas del Tesorero, compuesta de planta baja y
dormitorios, con cuadras enclavadas en terrenos de la propiedad de dicha
sociedad y de la mina "Hernán Cortés" situada a unos 300 metros de la
dicha mina".
Descendemos de lo que quedan
de las ruinas de las Casas Mineras y continuamos río abajo por un paraje
que en 1998 sufrió una brutal deforestación de la vegetación
de ribera, amparada y tolerada por el a la sazón Director "Conservador" del
Parque Natural Sierra de Baza, José María Irurita
Fernández, al amparo de una mísera autorización para retirar residuos
forestales y que se convirtió en una tala masiva de la que están conociendo
los tribunales de justicia (puede verse http://www.sierradebaza.org/reporta.htm) ,
para llegar a la confluencia con otro barranco que aparece por la
izquierda, es el llamado Barranco Birlaque, en
cuyas inmediaciones se localiza la única construcción habitada en todo este
río: el llamado Cortijo de Los Moralicos, en el
que vive una anciana pareja de serranos: Constantino Brocal y Antonia
Gómez, que se resisten a abandonar el lugar.
Pero aun debemos continuar río
abajo entre los centenares de tocones, que como restos de la ilegal y
masiva tala, quedó en este lugar, dejando a nuestra izquierda las ruinas de
más cortijadas que se enclavan en este paraje, siguiendo hasta el lugar en
que se localiza una presa para la regularización del cauce, emplazada en el
paraje conocido como "Piedra de la Parra" y que
milagrosamente impidió que continuara la máquina pesada río abajo con la
actuación deforestadota, de modo que es apreciable el contraste entre una y
otra zona.
Tras flanquear la presa por
una vereda que se eleva por su margen derecha, siempre aguas abajo,
continuamos nuestro camino durante unos centenares de metros más hasta que
localizamos en la margen izquierda del arroyo las ruinas de lo que fue
un bellísimo molino harinero: el Molino Hilario o de Los Moralicos, construido a principios del S. XIX y
que estuvo en uso hasta la década de los años 60. Aquí terminan Los Moralicos y comienza la zona de El Retamar.
U.T.M. Toda
esta zona está comprendida entre las cuadrículas 28-25 y 27-24 del
IGN. Hoja de Los Frailes (1012-I).
¿Como
ir a Los Moralicos?: Aun
cuando hay varios caminos posibles, el más fácil es desde Baza
tomar la carretera comarcal A-334 que conduce a Caniles, para a la altura
del Km. 13,200 tomar la pista forestal que parte a su derecha
dirección a Benacebada, por la que tras
pasar el camino que se desvía a Los Frailes y continuar la pista principal
en sentido ascendente, pasaremos por u primer desvió a la izquierda
(que lleva a la Presa
el Retamar, que se ignorará) para llegar a un
segundo desvío, también a la derecha, que indica "Al Tesorero" el
que tomaremos descendiendo hasta el cauce del arroyo Uclías;
lo primero que nos encontraremos será el majestuoso edifico de las Casas
Mineras.
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