|
Aun cuando la zona de la
Tejera no forma un núcleo de población propiamente dicho,
la entidad histórica, geográfica y humana de este paraje bien merece un
tratamiento particularizado, el que intentamos esbozar por medio de estas
líneas.
El valle de la
Tejera aparece medulado en
torno al arroyo de su nombre, el que descendiendo de los macizos calizos de
la zona central de la
Sierra de Baza que se forma por la intersección de los
Calares de Rapa y Casas Heredia, ambos con alturas superiores a los 2.200 metros,
confluye en el arroyo Bodurria a 1.200 metros de
altitud, con lo que el arroyo supera un desnivel de 1.000 metros en
los poco más de 7.000
metros de su recorrido, lo que puede darnos una idea
de lo accidentado del terreno, particularmente en el nacimiento o arranque
del arroyo.
Geológicamente toda esta zona es de composición básica de rocas
carbonatadas de origen sedimentario: calizas y dolomías, que forman parte
de la llamada Unidad de Santa Bárbara, o macizo central de la Sierra de Baza.
Tal ha sido la entidad histórica y humana de este lugar que en las
preguntas y respuestas del Catastro de Ensenada (1752), se incluye como una
de las zonas en que se dividieron los arroyos serranos: El Balax, Vellas (actual Uclías), Moras, Bodurria, y
la zona de Tejera, Losales y Baúl, esta última
con tres subzonas, coincidentes con las tres
citadas denominaciones, de las que ahora nos ocupamos de La Tejera.
En la zona de la
Tejera tradicionalmente ha predominado el pinar, de forma
que en el ya referido Catastro de Ensenada se indica que en la zona había
unos 50.000 pinos y unas 5.000 encinas "criadas y en tierras de labor
2.500 encinas y las otras 2.500 en tierras incultas y montuosas", con
lo que podemos decir que la encina tan solo representaba en la zona un 10 %
de la superficie arbórea aproximadamente, porcentaje que prácticamente se
mantiene. Lo que sí hay que añadir es que en la zona podemos localizar
todavía encinas de un especial porte y tamaño, como la que se localiza
bajando desde Las Balsillas a unos 30 metros de la
margen izquierda del camino y a un centenar de metros del arroyo.
Todo el valle de la
Tejera ha estado densamente poblado, aprovechando la
profundidad de las tierras de este valle y la abundante agua que durante
todo el año corre por este arroyo. Pero vamos a efectuar un recorrido desde
la confluencia del arroyo de La
Tejera con el Bodurria, en la
cerrada que es conocida como La Herradura, donde afloran de modo espectacular
los mármoles cipolínicos (llamados así por la
peculiar forma hojosa que presentan, en forma de cebolla), para continuar
nuestro recorrido aguas arriba.
El primer cortijo que aquí se localizaba era el Cortijo de La Herradura,
actualmente desaparecido al encontrarse localizado junto al mismo arroyo en
el lugar donde ahora aparece construido un dique de regulación. Pero si
desapareció la casa del Cortijo de la Herradura lo que sí quedan ahora son sus
terrenos de cultivo abancalados, que bien pueden merecer una visita y sobre
todo su reconstrucción, con unas majestuosas paredes en piedra seca que
sujetaban el terreno, de los que resultan espectaculares las que rodean
completamente, levantándose hasta su cumbre, el cerrete
que aquí se localiza, recordándonos las construcciones (con todos los
respetos) de las pirámides o los aztecas y donde aun podemos localizar
además de olivos restos de las viñas que cubrían todo este lugar. Refiere
el historiador de la Sierra
de Baza José Sánchez que aquí vivían dos familias y el último propietario
de estos bancales fue el Tío Tuto, del que hablamos
al ocuparnos de POCOPÁN, y es que de estos bancales partía una senda que
subía a Pocopán conocida como Cuesta de Pocopán.
Si seguimos aguas arriba, el primer cortijo que encontraremos en su
margen derecha (sentido ascendente) será el conocido como Cortijo del
Gigante, el que tomó su nombre del apodó que recibió su último
propietario, Juan de Dios, hijo de una mujer conocida como María la Giganta, que nos han
contado tenía casi dos metros de altura y estaba ciega, permaneciendo
largos períodos de tiempo sentada en una silla en la puerta del cortijo, el
apodo de esta señora pasó a su hijo: "El Gigante" con el que
quedó nombrado el cortijo.
Aguas arriba y a poca distancia del Cortijo del Gigante se localiza
otra propiedad, el Cortijo de la Fuentecilla en el que vivían dos familias
y más adelante (siempre sentido ascendente) y en la misma margen derecha
del arroyo el conocido como Cortijo Nuevo, donde vivió Juan Bautista
Masegosa (El Manco), que tenía 14 hijos, el que
dejó el nombre de Cortijo Nuevo a esta construcción al levantar de nueva
planta una construcción en la que alojar a su numerosa prole, que edificó
sobre la cortijada que antiguamente ya existía aquí y se le había quedado
pequeña para atender sus necesidades familiares.
Desde Cortijo Nuevo pasamos al margen izquierdo del arroyo (seguimos
aguas arriba) donde encontramos nuevas construcciones, igualmente
abandonadas en la actualidad y que corresponde a La Tejera,
cortijada que recibe el nombre del valle en que se localiza, quizá por
emplazarse en su parte más central, en la zona en que más se ensancha el
barranco, muy aplomado y cerrado desde su nacimiento hasta prácticamente La Herradura en que
confluye con el arroyo Bodurria y en sus
inmediaciones, separado el terreno de un cortijo de otro, por el Barranco
de los Paradores, La
Tejerilla.
La
Tejera hasta que fue vendida en el
año 1956 al Patrimonio Forestal por 700.000 Pts. y como
último propietario tuvo a Don Juan Suárez Saavedra, una familia de Tíjola (Almería); precisamente con uno de sus hijos,
Servando, hemos tenido ocasión de entrevistarnos con motivo de la
documentación de este trabajo, el que nos contaba como en esta finca sus
últimos cultivadores eran Serafín Bautista; Juan Cano (padre de Serafín
Cano Martínez, pastor que aún anda por la zona de Calar de Santa Bárbara
con ganados); y, Manuel Lozano Domene, conocido
como el Alcaldón, uno de los más celebres
personajes de esta Sierra y del que desde hace tiempo nos atrae la idea de
ocuparnos de su biografía. Manuel Lozano, El Alcaldón,
era el encargado de la finca y todos los años el día de San Juan
(onomástica del propietario de la finca) bajaba hasta Tíjola
para pagar la renta del cortijo que consistía en 150 fanegas de grano, más
animales como gallinas, cabras y alguna oveja, si bien nos contaba Servando
que no faltaba nunca el regalo de una piel de zorro.
En la Tejera,
antes de que comenzara la
Guerra Civil, existió un ambicioso proyecto de construir
un balneario, que se comunicaría mediante un teleférico con la Estación de Caniles,
de donde estaba previsto arrancara, pero los acontecimientos militares
posteriores y el optar los promotores de la idea por Sierra Nevada (más
próxima a la capital) no terminó en nada concreto y la idea se esfumó,
quedando tan solo en el recuerdo de los últimos propietarios de esta finca.
En el otro cortijo, La
Tejerilla, que también pertenecía a la misma familia
Suárez Saavedra, vivían Cristóbal Lozano y Eloy Manzano. Con lo que en
total eran cinco familias, con sus respectivos hijos, los que vivían de
esta finca de la
Tejera-Tejerilla, lo que nos puede dar idea de su
importancia.
A partir de aquí se empina considerablemente el terreno, pero aún
quedaba terreno fértil para permitir los asentamientos humanos. Toda la
margen derecha de esta zona de La
Tejera -aguas arriba siempre- es conocida como Solana de
Baldos, aquí se localiza otra importantísima cortijada, el Cortijo de
Baldos que contaba con una superficie de más de 100 Has. y donde vivían como últimos moradores cuatro familias,
con sus respectivas esposas e hijos: Amador Lorenzo; Manuel Yeste; Juan Manzano Lozano; Domingo Yeste.
Frente a Baldos y al otro lado del arroyo de La Tejera otra importante
cortijada, que originariamente fue una capellanía, fundada en el año 1694
por Don José García de Ávila y Doña Lucia Ruiz Narváez, el Cortijo
Rincón. Lugar que levantó largos pleitos entre la Diócesis de Guadix y
el Ayuntamiento de Baza por su propiedad, y es que como refiere el
historiador de la Sierra
de Baza José Sánchez, el Ayuntamiento de Baza ha estado históricamente muy
sensibilizado en al defensa del Monte del Común de vecinos y que se recibió
en donación de los Reyes Católicos, de modo que a lo largo de la historia
aparece nuestro Ayuntamiento defendiendo el terreno:
"Contra las ambiciones particulares,
contra colindantes, contra Capellanías, contra La Marina, contra sus
majestades, se defendió el Cabildo siempre para que no le usurparen lo que
era y es legítima herencia del pueblo de Baza".
¿Cómo ir a La Tejera? Este
valle tiene su acceso más cómodo por la Carretera Local
de Caniles a Escúllar, en la que tomaremos, a la
altura del Km. 34,5, una pista forestal que a unos 3 kilómetros y en
sentido siempre descendente nos llevará hasta el Área Recreativa de
Bastidas, desde aquí se continúan otros 3 kilómetros más,
ahora en sentido prácticamente ascendente en dirección al Área Recreativa
de la Fuente
el Pino, que nos llevará a Las Balsillas primero y al Valle de la Tejera, cuando el
camino alcanza su máximo descenso y confluye con el arroyo de la Tejera.
Cartografía: Hoja de Las Balsillas del IGN 994-III escala
1:25.000.
Situación actual de las cortijadas de la zona:
totalmente abandonadas.
| Ir al índice de municipios |
|
|