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Edición Mensual - año VII - Nº 79 – Enero 2006 |
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La maquinaria pesada ataca de nuevo a las riberas de la Sierra de Baza
Tras la sentencia dictada con fecha 20 de noviembre de 2003 por la Sec. 2ª de la Audiencia Provincial de Granada en la causa seguida con motivo de las masivas e ilegales talas de la Sierra de Baza, ratificada ahora por la del Tribunal Supremo de fecha 17 de noviembre de 2005, pensábamos que quedaban lejos actuaciones como las vividas en el año 1998 en este Parque Natural, cuando se cortaron unos 13.000 árboles y se ocasionaron graves daños en sus arroyos y riberas “a cuyos cauces causaron un trato carente de la menor sensibilidad ecológica” (dice en el F. 23, en el Fundamento de Derecho Séptimo), añadiendo como entonces las riberas y arroyos de montaña “No solo sufrieron el embate de la maquinaria pesada desplazada hasta los lugares de tala contra toda lógica natural, sino que los propios cauces fueron empleados como vías de tránsito para aquella maquinaria, con la incomprensible anuencia de la dirección del Parque Natural y su servicio de guardería, que no formularon objeción alguna”. Y decimos pensábamos porque lo que nuevamente hemos podido vivir en este Parque Natural, nos llena de desazón y pesimismo en su gestión ordenada y sostenible y nos hace cambiar de nuestras confiada previsión de que las cosas comenzaran a hacerse mejor, con más sensibilidad de la que la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Granada echaba en falta. Teníamos conocimiento de que a instancia de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía se había redactado un proyecto denominado de “Restauración de Riberas en el Parque Natural de la Sierra de Baza” por la empresa Tecnologías y Servicios Agrarios, S.A. (TRAGSATEC) dependiente del Grupo TRAGSA y teníamos conocimiento de este proyecto por que el mismo fue presentado al Tribunal que conocía de las masivas e ilegales talas de la Sierra de Baza por la defensa del ex director del Parque, José María Irurita, al comienzo de las sesiones del juicio, que contemplaba la restauración de las riberas de varios arroyos de la Sierra de Baza, entre ellos el arroyo Uclías, uno de los masivamente talados junto con el arroyo Bodurria, con un presupuesto de ejecución total de 605.597,77 € (más de 100 millones de las antiguas pesetas), sin incluir el costo de las plantas como se cuidaba de indicar en el presupuesto, como teníamos constancia de que por Resolución de fecha 20 de junio de 2001 del Director General de Gestión del Medio Natural, José Guirado Romero, dictada en el expediente nº 296/2001/M/00 se había aprobado la ejecución por administración de este proyecto, encargando la ejecución del mismo a la empresa TRAGSA, en la cantidad de 519.219,13 € (86.390.790 Pts) debiendo de realizarse los trabajos conforme al Pliego de Prescripciones Técnicas aprobadas por el Director General de Gestión del Medio Natural con fecha 30/05/2001. Y estábamos confiados en que la actuación se desarrollara tal y como se preveía en el proyecto, que con un costo tan importante como el indicado (sin incluir las plantas), nos parecía respetuoso y sensible con estas riberas, destacando al efecto como “la realización de las obras necesarias para la plantación de las especies se llevará a cabo mediante la contratación de obreros y maquinaria ligera, con el objeto de no alterar en demasía el ya maltrecho estado ecológico en que se encuentran las zonas a recuperar” -como se dice en la pág. 7 de la memoria- previendo “la apertura manual de hoyos en las zonas de riberas, que se estimaban en un 40 % del total” (pág. 17 de la citada memoria) y mediante el empleo de ahoyadora o barrenadora helicoidal en las zonas de márgenes de riberas, que se estimaban en el 60 % restantes del total de hoyos. En ningún caso con el uso de maquinaria pesada, que se encargaba de rechazar en varios apartados del proyecto, por su pernicioso impacto. Pero lo que hemos podido comprobar que se ha hecho en las riberas de la Sierra de Baza en absoluto se ajusta lo previsto y la maquinaria pesada nuevamente ha penetrado en estas maltrechas riberas e indiscriminadamente se han aperturado con “el cazo” grandes hoyos de manera generalizada, sin distinguir, como hacía el proyecto, entre zonas de riberas y zonas de márgenes de riberas, volviendo a meterse nuevamente maquinaria pesada por estos lugares, en los que nuevamente ha vuelto a circular por estos arroyos de montaña, dejando un aspecto tan desolador y deteriorado como el que reflejan las imágenes que ilustran este artículo.
La presencia de las ovejas junto a los hoyos abiertos con maquinaria pesada, da idea de su magnitud y de los importantes movimientos de tierra efectuados. ArroyoUclías, diciembre-2005.
Hemos constatado telefónicamente con el Director Conservador del Parque Natural Sierra de Baza, Juan Romero Gómez, al que le hemos hecho llegar nuestro malestar y descontento con esta actuación, la que él no comparte pretendiendo justificarnos la misma viniéndonos a decir que está muy satisfecho con lo que se ha hecho, y que el proyecto del que tenemos conocimiento fue posteriormente modificado y en la modificación del proyecto sí se prevé el empleo de maquinaria pesada para la apertura de estos hoyos (¿). Explicaciones que no compartimos, en cuanto que tanto haya una desviación en la ejecución del inicial proyecto (prohíbe el uso de maquinaria pesada y sin embargo se emplea), como de haberse modificado el proyecto (¿lo ha sido también en la reducción de sus costos?) para permitir la entrada a saco de maquinaria pesada en estos lugares, con posterioridad a dictarse sentencia por la Audiencia Provincial de Granada en noviembre de 2003, a espalda de la misma, cuando este Tribunal censuraba duramente el empleo de maquinaria pesada en estas riberas, con lo que dejaba meridianamente clara la ilicitud de esta práctica, nos parece que ahora estamos ante una conducta que no solo puede ser irregular, como así nos parece, sino que es particularmente irrespetuosa con los cauces de la Sierra de Baza, a las que -utilizando las palabras del Fundamento Séptimo de la Sentencia de la Audiencia Provincial de Granada de 20 de noviembre de 2003- se les ha vuelto a causar “un trato carente de la menor sensibilidad ecológica”. Y es que no se necesita ser ingeniero, ni contar con una cualificación académica similar, tan solo tener sentido común, para imaginar lo que va a ocurrir en las próximas fechas en estos parajes cuando aparezcan las nieves y lluvias y se dejen sentir todos sus efectos sobre estas heridas riberas. Cuyas heridas deseamos no sean de muerte y pueda repararse, aun cuando cada vez se nos antoja más difícil y costosa la recuperación de estos lugares.
La lógica apunta a que las próximas lluvias y nieves van a producir daños irreparables en estas riberas, tras los movimientos de tierra producidos en terrenos con elevada pendiente e invadiendo el propio cauce. Diciembre-2005
Actuaciones como las comentadas, hacen más necesario que nunca que la Audiencia Provincial de Granada, en ejecución de la sentencia que dictó con fecha 20 de noviembre de 2003, controle y exija que a la mayor urgencia y brevedad posible se afronte la efectiva restauración hidrológico-vegetal de estos lugares afrontándose “mediante un proyecto específico de restauración que comprenderá precisa y puntualmente las zonas afectadas a que se refieren las presentes actuaciones, de manera que el Tribunal pueda verificar el efectivo cumplimiento de la responsabilidad civil impuesta”, como literalmente ordena la sentencia y es que los ataques contra las riberas de la Sierra de Baza no cesan y precisamente provienen de parte de quienes tienes la mayor obligación de su protección.
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