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Edición Mensual - año VIII - Nº 83 –Mayo 2006 |
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CURIOSIDADES ECOLÓGICAS: Curas de naturaleza
En los últimos años asistimos a una paulatina vuelta o reencuentro del hombre con la naturaleza, de la que nunca ha debido salir. El reencuentro más que “descubrimiento” de alcanzar la salud y la felicidad corporal y espiritual con el contacto con las fuerzas naturales (sol, tierra, agua y aire) ha acompañado al hombre desde la antigüedad, con estudios empíricos o basados en la experiencia (se sabia que era bueno porque le había sentado bien a alguien) pero carentes de base científica. De modo que se les achacaba por sus detractores a todos estos tratamientos de la naturaleza, que no estaba científicamente probados sus beneficiosos efectos.
Está siendo en los últimos años cuando asistimos a todo un compendio sobre estas técnicas y sus beneficios en el organismo humano, científicamente comprobado, y lo que es más importante decir: SIN COSTO, y que en muchos casos pueden ser suficientes para tratar dolencias físicas y espirituales, sin necesidad de recurrir a la química. Pero la pregunta que inmediatamente aflora es la de que ¿si la medicina de naturaleza es tan positiva, no nos cuesta nada. Por qué no está más difundida?. La respuesta es bien sencilla por los importantes intereses comerciales que hay tras la medicina química, la de laboratorio. Que nos inunda con mensajes publicitarios, marcas y productos milagro que nos apresuramos a devorar o aplicar en nuestro cuerpo, esperanzo alcanzar sus benéficos efectos a costa de desprendernos de nuestro dinero. Pero muchas veces nos quedamos sin nuestro dinero y nuestra salud metal ni física no mejora.
Este breve artículo es para abrir los ojos de cuanto tenemos a nuestro alcance, la medicina natural, la que nada cuesta y que por tanto no se vende, ni comercializa, ni difunde en los canales habituales. No hay intereses comerciales tras la misma y por tanto no interesa a los grupos económicos que se benefician de los males humanos (que son al fin y al cabo los que controlan la información) que se sepa mucho de ella.
Comentábamos que la aplicación de los efectos del medio natural en el hombre y sus agentes sobre la salud y sus aplicaciones terapéuticas es muy antiguo pero solo ha sido hasta hace unos años cuando la ciencia se ha ocupado de estos remedios naturales y se han desarrollado técnicas como la medicina medioambiental o la ecología clínica y han surgido todo un elenco de remedios y técnicas que tenemos a nuestro alcance en plena naturaleza:
· La geoterapia. La capacidad curativa de la tierra, el suelo y el barro. · La climatoterapia. El efecto de los diferentes climas sobre la salud. · La hidroterapia. Los efectos del agua sobre el cuerpo. · La eoloterapia. La curación o mejora de nuestra salud por los efectos del aire y viento. · La helioterapia. O terapia de curación por los efectos del sol.
Son algunos de los remedios que podemos encontrar en la naturaleza y que nos influyen de forma positiva. La razón es bien sencilla y la comentaba el Dr. Amador Cernuda: “En hombre vive en la Tierra y como todo ser vivo que la habita está íntimamente influido por ella y por todo lo que afecta al planeta… Estamos influenciados por los campos magnéticos de La Tierra, que son como un enorme campo magnético que se abre hacia el espacio exterior, pero el hombre vive inconsciente de estas fuerzas, a pesar de que algunos compañeros de existencia como los pájaros están sintonizados con estos campos magnéticos y los utilizan en sus rutas migratorias” Pero también estamos influenciados por el clima, el sol, el aire o el agua, los que son un gran apoyo para nuestro cuerpo y para nuestra mente. Sería muy extenso extendernos aquí en cada uno de estos beneficios efectos y técnicas, tan solo esperamos despertar la sensibilidad de nuestros lectores y que encuentren su bienestar en la naturaleza. Para iniciarse en estas técnicas un placentero paseo por la senda de un bosque, o sentarse ante la orilla de un río, y en uno y otro caso abrir los poros de nuestros sentidos, de modo que percibamos la fragancia de los vegetales que nos rodean, escuchando los pájaros y seres vivos que forman parte de ese lugar, o el ritmo melódico del discurrir del agua, así como recibir el sol en el rostro, puede ser un buen ejercicio para conectarnos con nue0stro ambiente natural. A quien escribe esto le ha reportado y dado tanto nuestra madre naturaleza, que sería ingrato no reconocerlo. | volver |
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