|
|
|
|
||||||||||||||||||||||||||
|
c. |
Edición Mensual - año VIII - Nº 85 – Julio 2006 |
|
||||||||||||||||||||||||||
|
|
| asociación | | actividades | | agenda | | enlaces | |
|
||||||||||||||||||||||||||
|
|
EL CARACOL ORCULELLA BULGARICA COMO SÍMBOLO DE LA BIODIVERSIDAD ANIMAL DE LA DEPRESIÓN DE GUADIX-BAZA
Con motivo de la presentación en rueda de prensa, la pasada primavera, del Libro Rojo de los Invertebrados Amenazados en Andalucía, que incluye en torno a las 250 especies, en cuya catalogación han trabajado 44 investigadores y 19 instituciones a lo largo de dos años, destacando las singularidades de la comunidad autónoma andaluza, se daba a conocer la localización de una especie de caracol, la Orculella bulgarica, que se creía extinta desde principio del pasado siglo, fecha de la última cita -no confirmada- de un animal vivo de esta especie en las cercanías de Radomir (Bulgaria), y que ahora ha sido encontrado vivo en la Depresión de Guadix (Granada), único núcleo actualmente conocido de población de esta especie en el mundo. El hallazgo del gasterópodo tuvo lugar con motivo de unos trabajos de campo en los que colaboraba el biólogo accitana José Antonio Garrido García, el que cuenta para esta revista digital los pormenores de esta importante hallazgo y destaca la relevancia que ello tiene para la biodiversidad de zonas como las Hoyas o Depresiones de Guadix y Baza, un lugar singular del sureste ibérico, que no obstante ello vienen siendo víctimas del mayor olvido e indiferencia. Esperemos, y deseamos, que este descubrimiento sirva para incentivar y apoyar la efectiva puesta en valor de la investigación científica de esta singular zona, antes de que pueda ser tarde. Para algunas de las poblaciones de Orculella bulgarica en nuestra zona, ya lo ha sido como se pone de manifiesto en este interesante relato en el que se destaca como en unos pocos años “las 3 pequeñas fuentes en las que los habíamos encontrado habían desaparecido, al ser destrozadas por maquinaria para plantar álamos y olivos”. Orculella es un género de pequeños caracoles de concha alargada, con forma de pupa de mosca, del que la mayor parte de sus especies habitan en Turquía, en torno al Cáucaso y en Oriente Medio, aunque también se han descrito en el Norte de África y la Península Ibérica. La única especie de la que se tenía noticias en España es Orculella bulgarica, que había aparecido como (sub)fósil en yacimientos pleistocenos y holocenos (P. ej. las Turberas del Padúl y el Cerro de La Virgen de Orce, en la provincia de Granada). Por desgracia, la falta de poblaciones actuales se repetía en el resto de su área de distribución (Cáucaso, Turquía, Armenia y Bulgaria): desde que se describió en 1915 jamás se había encontrado un ejemplar vivo. La única indicación en este sentido procedía de una vaga referencia de principios del S. XX sobre sus poblaciones búlgaras, aunque nunca más se había citado esta circunstancia posteriormente. Esta situación hacía que, aparte de la descripción de la concha, los conocimientos científicos sobre este molusco fueran muy escasos. Su concha era similar a las de otras especies del género, pero para saber si realmente debía incluirse en él, había que estudiar el sistema reproductor, algo imposible si no se encontraban animales vivos. Tampoco podíamos saber en que condiciones ecológicas habitaba, e incluso, cabía preguntarse si este animal no se había extinguido por completo y las conchas (semi)fosilizadas eran los últimos testimonios que íbamos a poder encontrar de su paso por nuestro Planeta. En 1995, el que escribe conoció a una pareja de arqueólogos que trabajaban sobre los yacimientos de la Alta Edad Media en las comarcas de Guadix y Baza, Maryelle Bertrand (en esos momentos miembro de la Casa de Velázquez, un centro de investigación francés con sede en Madrid) y José Sánchez Viciana (licenciado en Historia por la Universidad de Granada). Empezamos a hacer cosas juntos, fruto de nuestro mutuo interés por la Historia y el Medio Natural, y entre otras ideas, se planteó la posibilidad de estudiar los moluscos que vivían asociados a los sistemas de regadío tradicionales, para poder aplicar estos conocimientos al estudio de su funcionamiento en la Edad Media. No me extenderé sobre este proyecto, pero en cualquier caso hacían falta dos cosas: estudiar la composición de las comunidades de moluscos que hoy viven asociadas a los regadíos y contar con un experto en este tipo de animales, papel que finalmente correspondió a José Ramón Arrébola, que actualmente es profesor en la Universidad de Sevilla y que en esos momentos estaba escribiendo su Tesis Doctoral. Cuando nos reunimos con él ya habíamos recogido muestras, entre las que se encontraba un caracol procedente de un pequeño sistema de regadío situado al SW de Guadix, que nosotros habíamos identificado erróneamente, y cuyo estudio fue aplazado para después de la lectura de su tesis.
Un año después recibí una llamada suya diciéndome que se trataba de un hallazgo muy importante, la primera vez que se encontraba viva a Orculella bulgarica, y que hacía falta estudiar más ejemplares. A esta noticia siguió una desagradable sorpresa: las 3 pequeñas fuentes en las que los habíamos encontrado habían desaparecido al ser destrozadas por maquinaria para plantar álamos y olivos. Durante varios meses de búsqueda infructuosa se llegó a considerar que esta especie, que parecía extinguida y que había sido reencontrada, debía volver a la lista de animales desaparecidos. Sólo la memoria de Maryelle Bertrand nos condujo un lugar donde recordaba haberla visto, un pequeño cañaveral asociado a una fuente, y con una superficie de un campo de tenis; y allí se encontró lo que parece ser la única población viva, pocos Kms. al NW de Guadix. Al hallazgo siguió la publicación de un artículo científico en la revista Journal of Conchiology (una de las más importantes en el campo de la malaciología) y, dentro de un proyecto de conservación de invertebrados amenazados promovido por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía a través de EGMASA y dirigido por José Ramón Arrébola, se comenzó a hacer un estudio detallado de su ecología y ciclo vital (aún en curso), al tiempo que se aumentaban los esfuerzos para encontrar más poblaciones.
A día de hoy sabemos que, efectivamente, esta es la única población viva que queda. Hace pocos meses se encontraron conchas vacías en otro cañaveral situado al norte de Guadix, aunque nuevamente demasiado tarde: el propietario del terreno parece haber acabado con ella al encauzar ilegalmente el arroyo. Por suerte, la única población, cuyo paradero mantendremos en secreto, va a ser protegida con la colaboración de los propietarios del terreno y es de esperar que, al menos en ese pequeño valle, esta joyita de la Evolución pueda sobrevivir. Esto es una historia que como todas, tiene sus moralejas. La primera es que no podemos dar por acabados los estudios sobre el Medio Natural que nos rodea. Es cierto que se sabe mucho sobre él, y que las selvas tropicales son mucho más atractivas, pero un pequeño barranco al que se pude llegar andando desde casa puede esconder muchas sorpresas. La segunda es que, sabiendo esto, las medidas de conservación de las distintas administraciones no pueden concentrarse en zonas que se han protegido por que se creía hace 15 o 20 años que eran las zonas mejor conservadas y más ricas en biodiversidad (vamos a ser bienpensados y diremos que se ha hecho por esto), dejando que el resto se destruya, por que quizá estamos eliminando elementos únicos e insustituibles. Y, para acabar, muchas veces se piensa que el estudio de eso que llaman la Biodiversidad es patrimonio de unos sesudos doctores con bata muy bien pagados y con despachos en edificios universitarios. El descubrimiento, redescubrimiento y (posible) salvación de Orculella bulgarica se han hecho en gran medida con mucha ilusión y muy poco dinero. Sirva esto también de pequeño homenaje a todos aquellos Biólogos de vocación que salen todos los domingos con la tortilla de patatas, robándole tiempo al descanso y dinero al bolsillo, y cuya aportación a la Ciencia es a veces tanto o más importante que la de un profesor universitario. Animo, y no dejéis lo que sabéis en vuestros cuadernos de campo. Nosotros sólo queríamos saber como regaban los campos en un rincón de Al-Andalus en el siglo XII, y nos hemos encontrado un pequeño tesoro. No vamos a negar que lo consideramos un poco como “nuestro niño”, que es un capítulo de nuestro amor por la Depresión de Guadix-Baza que nos llena de orgullo, y que nos anima a seguir en la brecha. Texto e imágenes: José Antonio Garrido García | volver |
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
| II Curso de Fotografía Digital | ||||||||||||||||||||||||||||
| Foro | ||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
Resolución de pantalla recomendada: 1024 x 768 Publicación 100 % No subvencionada y sin publicidad. |
|
|||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
||||||||||||||||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|||||||||||||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
||||||||||||||||||